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sábado, 30 de diciembre de 2017

  • 30.12.17
La tradición de despedir el Viejo Año con un disfraz es una costumbre que se ha asentado en El Viso en las últimas décadas, una vez asentada la Democracia. No es una tradición exclusiva de este pueblo, aunque es menos usual, ya que lo más habitual es la asociación de Carnaval con el arte del disfraz. Paradójicamente, en el corazón de los Alcores no se celebra de forma multitudinaria el Carnaval, a pesar de distintos intentos de establecerlo y consolidarlo. No obstante, dicha circunstancia no indica que nunca hubiera Carnaval en El Viso, más todo lo contrario, pues esta esta fiesta es una de las más antiguas y de mayor participación popular, aunque sus raíces fueron cercenadas violentamente tras la Guerra Civil.



El carnaval es una celebración que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana (que se inicia con el Miércoles de Ceniza), y que tiene fecha variable (entre febrero y marzo según el año). Su origen en El Viso es remoto, posiblemente en la Baja Edad Media, aunque las primeras referencias documentales son del siglo XVII.

Las Ordenanzas Municipales de El Viso indican lo siguiente en castellano antiguo: “En la villa de El Viso en seis dias del mes de febrero de mil y seiscientos e treinta e tres años el señor Gerónimo Camacho y Llamas alcalde mayor e juez de residencia en El Viso dixo, que por quanto al presente son los tres dias ultimos de carnestoliendas entre los vecinos desta villa, y de fuera della en tirarse unos a otros naranjas, limas afrechochas y otras cosas de que dello puede resultar muchas desgracias de muertes, oprovios, i otras cosas para cuyo remedio, i evitar los dichos incombinientes y que todos esten en paz, y en quietud mando, que se pregone publicamente en la plaza publica desta villa y en las demas partes de (…) necesario que ninguna persona de qualquier condicion que sea, sea osado a (…) dias de carnestolendas ningunas naranjas, limas, a (…) no otra cosa que en semejantes dias se suelen tirar teniendo por trisca y risa, pena de dos mil maravedies para la camara de su señoria el conde del Castellar mi señor, i gastos de justicia, y desta residencia por mitad demas que se procedera contra ellos con todo rigor, y ansi lo proveyo, mando i firmo =Gerónimo Camacho= Ante mi Diego de Montoya”.

En definitiva, el alcalde mayor y juez de residencia prohíbe que durante los tres últimos de carnestolendas (período que comprende los tres días anteriores al miércoles de ceniza, día en que empieza la cuaresma) se celebren combates entre los vecinos de El Viso, y de fuera de esta villa, arrojándose naranjas, limas y otros objetos, con ánimo de “trisca” (bulla o estruendo) y “risa”, alegando motivos de orden público, y que tales disturbios pueden provocar muertes y afrentas.

El carnaval combina elementos tales como disfraces, grupos que cantan coplas, desfiles, fiestas en la calle y crítica social. Todo ello tuvo su mayor apogeo en el primer tercio del siglo XX, hasta desaparecer en el fatídico año de 1936.

El Carnaval visueño desapareció para siempre, pero sus rescoldos brillan con fuerza en la Nochevieja. Nos despojamos nuestro rol tradicional y lo sustituimos por otro a través de un disfraz individual o colectivo; nos dejamos llevar más por el desenfreno que de costumbre; los disfraces suponen (en ocasiones) una crítica social; los grupos de jóvenes, niños y mayores disfrazados realizan un “desfile” por las calles de El Viso e, incluso, realizan una escenografía, etc. En definitiva, disfrazarnos en la Nochevieja es una tradición que nos ayuda, simbólicamente hablando, de despojamos de lo malo del año anterior y abrazar con fuerza los esperanzadores nuevos 365 días.

¡Feliz Ano Nuevo para todos los visueños y visueñas!


MARCO ANTONIO CAMPILLO DE LOS SANTOS
Historiador y antropólogo

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