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sábado, 6 de enero de 2018

  • 6.1.18
Un año más, con la Epifanía del Señor, se cierra el ciclo festivo de la Navidad, esa fiesta que hemos convertido en la más consumista del año, porque se trata de consumir y consumir, aunque la cuesta de enero sea difícil de superar para un gran número de familias.



Hemos de decir que la Epifanía es el momento en el que Cristo se da a conocer, el momento en el que es presentado a los Magos de Oriente. Este hecho coincide en la iglesia católica con la festividad de los Reyes Magos, el día de la ilusión, el día de los regalos; faceta de la festividad religiosa que comenzó en nuestro país a mediados del siglo XIX, para rivalizar con la de San Nicolás, propia de los países anglosajones. Partimos, por tanto, de una fiesta que ha ido evolucionando con el correr de los tiempos, al igual que el resto de las fiestas navideñas.

¿Quiénes eran los Reyes Magos?

La tradición sostiene que eran tres los “magos” que llegaron al portal a adorar a Jesús, a presentar sus respetos al hijo de Dios, aunque no queda muy claro la edad que pudiera tener el divino infante, pues hay quien sostiene que el Niño tenía algo más de un año cuando llegaron los magos de Oriente, y no precisamente en los gélidos días de diciembre, tal y como mantiene la tradición.

Polémicas aparte, la representación pictórica más antigua que tenemos de la adoración de los magos data del siglo II d.C. Se encuentra en un arco de la capilla griega de las catacumbas romanas de Priscila. En dicho lugar aparece la representación de tres figuras.

En cuanto al nombre de los magos, tenemos constancia de la aparición por primera vez en el mosaico de San Apollinaire Nuovo, en el S.VI (Rávena). En este mosaico encontramos por primera vez el nombre de los magos de Oriente. Una representación en la que aparecen los tres reyes blancos, no siendo hasta el siglo XV cuando encontremos a Baltasar con la piel oscura.

Es en este mismo siglo, concretamente entre 1459-1561 cuando Benozzo Gozzoli pintó para la capella dei Magi (capilla de los Reyes Magos) del palacio Medici Riccardi, de Florencia, un conjunto de frescos que representan el viaje de los reyes Magos a Belén, En este opulento cortejo donde aparecen los Médici podemos observar la influencia y la protección que los Médici profesaron a la “Compañía de los Magos”, o de la Estela, Esta congregación que profesaba gran devoción hacia los Magos, representaba cada tres o cinco años, dependiendo del momento, el viaje de los Reyes Magos por las calles de Florencia, sin duda alguna debía de ser un verdadero espectáculo.

En la iglesia de San Gil (Burgos) encontramos una capilla dedicada a los Reyes Magos, por lo que se aprecia esa tradición tardomedieval en cuanto a la veneración que se sentía por los Reyes Magos. Muy posiblemente este hecho provenga de la tradición bajomedieval del culto a los Santos Reyes Magos procedentes de la catedral de Colonia, lugar al que fueron llevados por Federico Barbarroja, procedentes de Constantinopla, lugar en el que fueron depositados por Santa Elena. El traslado de estos restos a la ciudad germana propició la construcción de su catedral a partir de 1248, con los consiguientes beneficios económicos para la ciudad.

La primera cabalgata de Reyes Magos

La cabalgata más antigua de la que se tiene constancia es la de Alcoy, ciudad alicantina que desde 1885, y de forma ininterrumpida viene celebrándola. Le siguen las de Granada, en 1910, o la de Sevilla en 1918, donde el Ateneo jugó un papel fundamental para su formalización. Por lo que respecta a nuestro pueblo la primera Cabalgata se celebró en enero de 1954.

A este respecto la documentación, aunque escueta, nos proporciona información sobre la mismo. Así, en el pleno celebrado el 17 de diciembre de 1964, se hace mención a que un grupo de jóvenes de la localidad había constituido lo que se denomina como “Comisión organizadora de la cabalgata de los Reyes Magos” que tenía como objetivo realizar una cabalgata el día 5 de enero, por lo que solicitaban al Ayuntamiento una subvención. La petición, discutida en el pleno municipal, fue aprobada y se le concedió a la referida comisión una subvención de 5.000 pesetas para que pudiera llevarse a buen fin su proyecto. A partir de estos momentos podemos decir que arranca la tradición en nuestro pueblo, tradición que como el Guadiana aparecía y desaparecía, dependiendo de la buena voluntad de las personas, hasta que la creación del Ateneo Popular impulsó definitivamente la cabalgata de la ilusión en El Viso del Alcor.

JOSÉ ÁNGEL CAMPILLO DE LOS SANTOS



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