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domingo, 15 de abril de 2018

  • 15.4.18
La ridícula y provocativa subida del 0,25% de las pensiones por parte del Gobierno ha encendido la mecha. Los pensionistas han tomado las calles. Que poca vergüenza y que poca vista hay que tener. Muchas veces me pregunto si son tan torpes nuestros políticos como se nos muestran o es que son unos auténticos caraduras. Se ponen a tiro para darles "pál pelo". Ya han conseguido subidas de sueldo la Guardia Civil y la Policía Nacional. Las tenían sin reivindicar nada, los Mossos de Escuadra y la Ertzaintza. Ahora vendrán la Sanidad, la Educación, Las Autonomías, etcétera.



El gasto público es como una gran tarta que hay que repartir. Pensiones, educación, sanidad, deuda pública, administraciones autonómicas, mantenimiento de prisiones, prestaciones a los parados, infraestructuras etc. Si pongo tarta en un lado tengo que quitar del otro.

Y lo peor de todo el enorme cacho de tarta que se lleva el despilfarro, los déficits de las autonomías, el rescate de la banca, el de las autopistas y la corrupción.

Con la mitad de población que Alemania tenemos el doble de políticos (más de 400.000) y todos con sueldos que no tienen nada que ver con el sueldo mínimo interprofesional. Empleados públicos (entre 3 y 4 millones, ni Hacienda lo sabe), todos se llevan su parte de tarta.

Los pensionistas, más de 8,5 millones con una esperanza de vida de 83 años la tenemos cruda. Si queremos jubilarnos con 60 años la cuestión es difícil.

Es justo que el que más ha cotizado sea el que más cobre. Una persona que se ha llevado 40 años trabajando no es lógico que se jubile con 70 años. Tampoco es lógico que quién ha empezado a trabajar con 40 años y cada cierto tiempo se ha dado de baja trabajando en economía sumergida quiera jubilarse con 60 años y cobrando la máxima pensión. Equiparar una pensión no contributiva de personas que no han cotizado nunca o muy poco con una de quien lleva cotizando toda la vida es también complicado.

No es justo que las subidas a los pensionistas sea por porcentajes atendiendo a la subida del IPC. Si sube el 3 % al de la máxima pensión de 2580 € le suponen 77 euros y al de la mínima de 390 €, la subida son 11 euros. Hay que utilizar otros baremos para las subidas. A la Casa Real que tiene una asignación de cerca de 8 millones de euros le han subido un porcentaje de un 0.87% que significan más de 68 000 euros. A la pobre viuda mayor que cobra 500 euros el 0.25% le suben unos 15 euros al año. "Ojú, ojú"!!!

Otro tema es el de las amas o amos de casa. Sus hijos han tenido la oportunidad de haber tenido a sus madres o padres disponibles las 24 horas del día. La mujer trabajadora o el hombre no podía atenderlos directamente todas esas horas. Han tenido que tener el apoyo de guarderías, empleados de hogar o los abuelos. Pero... también tienen derecho a alguna prestación.

Las infraestructuras, si queremos ser un país moderno necesitamos de buenas comunicaciones, autopistas, tren de alta velocidad, aeropuertos, por cierto algunos con poco tránsito e incluso algunos sin abrir, otro pedazo.

Poca tarta para tantos comensales. Y el problema es los pocos que quedan para hacer la tarta. De los 47.000.000 de españoles sólo 17.000.000 cotizan. Teniendo en cuenta que sobre 3 millones son autónomos con la soga al cuello de impuestos e inspecciones y del resto hay muchísimos con contratos precarios con muy baja cotización.

La solución es hacer la tarta grande para que haya para todos. Apoyo a los jóvenes emprendedores. Asesoramiento a las empresas en vez de la persecución a la que se hayan sometidas. Crear una agricultura y ganadería competitivas. Investigación y Desarrollo. Mimar al turismo que es de lo que más aporta a la tarta. Atraer la inversión extranjera. Sueldos dignos con contratos decentes y cotizaciones justas.

Recortes en la verdadera sangría que sufre España entre políticos y enchufados en las Diputaciones, Senado, Autonomías y demás zarandajas que duplican, triplican y cuadriplican las mismas funciones en administraciones paralelas. En vez de recortes en las pensiones, Sanidad y Educación, recortar subvenciones de sindicatos, partidos políticos, prisiones, fuerzas armadas, Casa Real, Iglesia Católica y otras confesiones. El cáncer de la economía sumergida. Luchar contra la hipoteca que tenemos con las eléctricas, bancos, seguros y otros que tienen colocados a los que tuvieron poder y siguen influyendo en el devenir del Estado.

A nivel local ponerse las pilas en el Ayuntamiento y que se faciliten y agilicen los permisos de obra. Tienen la construcción paralizada. Facilidades a los jóvenes emprendedores. Incentivar a la agricultura y ganadería ecológica y que vuelvan a las huertas abandonadas los jóvenes sin futuro e ir en la dirección del valor añadido de sus productos. Asesoramiento para la creación de cooperativas que en época no muy lejana era un referente en nuestro pueblo. Apoyo incondicional a la hostelería, panaderías, confiterías que son motores que mueven parte de nuestra economía. Motivar para que haya pocas naves sin actividad en nuestros polígonos industriales. Crear un departamento para buscar y atraer empresas de todo tipo a nuestro término.

Todos aspiramos a que nuestros hijos sean funcionarios porque sabemos lo mal que lo pasan tanto las empresas privadas como sus trabajadores. Hay que cambiar un poco la mentalidad. Están bien muchas actividades recreativas, culturales y deportivas pero desgraciadamente no crean tarta. Con mucha tarta se pueden llevar a cabo todas estas actividades y muchas más.

Qué difícil son las soluciones cuando hay tantos intereses y la enorme fuerza de los poderes ocultos. Pero necesitamos un buen "lavao" de cara, si queremos un Estado de Bienestar justo, para todos los que vivimos en este maltratado y poco querido país. País al que tenemos que hacer competitivo en todos los aspectos. Necesariamente todos tenemos que empujar en la misma dirección, sobre todo los que mandan, para que la tarta no desaparezca casi por completo. Sería entonces cuando nos íbamos a enterar.

CESÁREO DE LOS SANTOS



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