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sábado, 7 de abril de 2018

  • 7.4.18
La tranquilidad secular y cotidiana de los pueblos de la comarca de Los Alcores se vio enturbiada por un trágico suceso que tuvo lugar hace 55 años y que tuvo resonancia a escala nacional.



El avión comercial "Convair 400", de las Líneas Aéreas Iberia, despegó del aeropuerto valenciano de Manises a las 12,30 de la tarde del día de la Hispanidad de 1962, para completar el servicio Barcelona-Valencia-Sevilla. Dicha avioneta debía aterrizar en el aeropuerto sevillano de San Pablo a las 2,33 de la tarde. Sin embargo, desgraciadamente, la avioneta nunca llegó a su destino, ya que se estrelló en un talud del coto "Trigueros", del cortijo "El Acebuchal”, en Carmona, falleciendo los catorce pasajeros y los cuatro pilotos del aparato.

Las primeras noticias del accidente se conocieron hacia las 14,20 horas, cuando se personó al cuartel de la Guardia Civil de Carmona, uno de de los guardas de la finca "El Acebuchal", diciendo que había visto estrellarse un avión sobre un talud existente en la mencionada propiedad. Rápidamente, comenzó el operativo de rescate.

El escenario de la tragedia era dantesco: triste espectáculo de un montón de hierros retorcidos y de brasas; intenso olor a carne quemada; espeso humo del “Convair 400”.

Los trabajos para intentar el rescate de los cadáveres comenzaron a las siete de la. tarde, hora en que totalmente estuvo sofocado el fuego, teniendo que ser suspendidos a las ocho y media aproximadamente por las inclemencias del tiempo y la falta de visibilidad; anteriormente, grúas de las fuerzas aéreas norteamericanas extrajeran los restos del bimotor. Los trabajos se reanudaron a las primeras horas del día siguiente.

La lista de víctimas fue la siguiente: Señores Fernández y Laporta, procedentes de Palma de Mallorca, don Fernando Reiq, don Ignacio Galobart y don José Luis Oltra, este último procedente de Palma, a la que había llegado en avión de Aviaco; doña, Josefina Escala, don Anqel Sans, don
J. Madirola, señora Quinn, señor P. Avila y un niño o niña de igual apellido; señores Darin y don Callos Godo Muntañola, hijo del conde de Godo, propietario de La Vanguardia, de Barcelona . La tripulación la integraban el comandante piloto don Mariano Ascaso Señor, que en el pasado mes de abril había contraído; don Antonio Montenegro Riqual, mecánico, don Francisco González Rodríguez, radiotelegrafista , y la azafata María Mercedes Uría Pérez, de 23 años de edad.

Desde este periódico digital, quiero homenajear con este artículo la memoria de esas 18 víctimas que perecieron un aciago viernes, 12 de octubre de 1961. ¡Descansen en paz!


MARCO ANTONIO CAMPILLO DE LOS SANTOS
FOTOGRAFÍA: JUAN JIMÉNEZ MARTÍNEZ 



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