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viernes, 22 de junio de 2018

  • 22.6.18
La Delegación de Cultura del Ayuntamiento organiza una excursión a Sevilla para asistir a la representación de 'Los niños de Murillo', una obra de Producciones Imperdibles que se realiza en el enclave de la Torre de Don Fadrique de Sevilla (Convento de Santa Clara). Murillo, los niños y la torre de Don Fadrique cómplices de un juego coreográfico al son de los sonidos del barroco (Vivaldi, Monteverdi y Porpora).



Tendrá lugar el sábado 30 de junio, destinada a público adulto y juvenil (a partir de 12 años). Una interesante propuesta cultural para el verano en un marco singular. La excursión se realizará en autobús con salida única del Parque de la Constitución a las 20:30 horas. El precio de la entrada, que tendrá que abonarse al adquirir la misma, es de 10 €.
El precio incluye entrada y autobús.

Plazas limitadas por riguroso orden de llegada. No se hacen reservas teléfonicas. Podrán adquirirse un máximo de 2 entradas por persona. Se dispone de 1 plaza para personas con silla de ruedas y para su acompañante. Tendrá que acreditarse con el Certificado de grado de minusvalía el ser usuario/a de silla de ruedas. Esta plaza se reservará un par de días desde el comienzo de la venta de entradas y en caso de no ocuparse será utilizada por el resto de los usuarios/as interesados/as.
Previo al espectáculo se dispondrá de tiempo libre para tapear por la Alameda de Hércules.

“Los niños de Murillo” es un espectáculo de danza, vídeo y mapping. Se centra en el Murillo pintor de los niños de la calle, el de los pilluelos harapientos y piojosos que se reparten un melón y unas uvas robadas, juegan a los dados o comparten almuerzo en aquella Sevilla que se hundía en la miseria tras la peste del 49.

Los niños de Murillo nos sugieren muchas ideas escénicas. A la plasticidad y las luces de la pintura le unimos el movimiento y la acción que desprenden estos niños retratados en actitudes propias de la infancia despreocupada y alegre. Esta visión nos hace imaginarnos a esos personajes creando juegos y coreografías relacionadas con los cuadros.
Y como decorado la Torre de Don Fadrique, convertida en un enorme lienzo.
Sensibilidad, ternura, inocencia, en una obra que exalta la alegría de la infancia incluso en condiciones adversas: un mensaje muy actual como homenaje a todas esas infancias que actualmente sobreviven en condiciones de crisis.

J.C. JIMÉNEZ / REDACCIÓN


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