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martes, 17 de julio de 2018

  • 17.7.18
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de la política visueña. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El término agnosia tiene su origen etimológico en el griego. Se compone a partir de tres partes claramente diferenciadas; El prefijo “a-“, equivalente a “sin”. El sustantivo “gnosis”, sinónimo de “conocimiento” y el sufijo “ia” traducible como “ cualidad”.

La agnosia es la incapacidad para reconocer e identificar las informaciones que llegan a través de los sentidos. No se trata de un problema funcional (ya que los sentidos funcionan correctamente), sino de la capacidad para convertir las percepciones en información, y decodificarlas adecuadamente.

En la agnosia visual, por ejemplo, la persona puede ver con normalidad, ya que el funcionamiento de su sistema visual es correcto y no está limitado o dañado, pero es incapaz de interpretar, describir o reconocer lo que está viendo.

La agnosia se produce por exceso, por reiteración, por presión. Hay un punto en el que la insistencia continuada deja de producir el efecto deseado: sea persuasivo o informativo. La obsesión informativa limita las percepciones, bloquea a las personas y reduce su capacidad de vínculo emocional. Saturados, dejamos de pensar. Saturados, tampoco actuamos. Al contrario. Lo saben bien, por ejemplo, en el neuromarketing: estudios de esta disciplina demuestran que, si se da un exceso de datos intrascendentes sobre el producto, el cerebro del consumidor lo procesa de forma negativa. O se confunde o se inhibe.

La reflexión sobre la política y la agnosia me parece oportuna, hoy, en la política municipal y sus actores políticos. A fuerza de decir que sí (que se están haciendo muchas y mejores cosas ), o de decir que no (que no se hace nada), atiborran a la población con mensajes jactanciosos de los primeros y derrotistas de los otros, ya sea en insulsas ruedas de prensa o publicaciones en redes sociales, que han perdido toda razón de juicio para convertirse simples eslóganes.

La repetición ha dejado de ser persuasiva. Nunca fue pedagógica, ahora ni tan solo aporta audiencia o atención. La repetición obstinada, desconectada de las relaciones causales, es un síntoma de incapacidad o de falacia. O ambas. Deberíamos exigir a nuestros representantes que renunciaran aunque fuera unilateralmente a reducir la política a la consigna abanderada . Se corre el riesgo, que esta agnosia de la percepción derive en agotamiento político e inhibición social.

La celebración de Plenos Municipales periódicos, para la vida municipal, debe ser el acto político e institucional de mayor relevancia del municipio; el equipo de gobierno rinde cuentas de sus acciones, propone proyectos y la oposición fiscaliza, controla, critica e interpela en pro de visualizar sus alternativas. A modo de lo que ocurre en el Congreso de los Diputados durante los plenos y en las sesiones de control del gobierno. Por ende desde una perspectiva de comunicación, la sesión de pleno municipal debería protagonizar la acción política antes, durante y después en el seno de los partidos políticos de gobierno, oposición y de aquellas organizaciones que inician su andadura local, ciudadanos y podemos. No encuentro mejor forma de hacer pedagogía de lo público, de comprometer y encontrar complicidad en la ciudadanía, que aquella dirigida a poner el foco en los vecinos, no sólo facilitando información sino comunicando con el propósito de generar conocimiento y juicio critico en ella, de forma objetiva, veraz y con rigor. Es el camino hacía el debate sereno y constructivo frente a propaganda panfletaria sesgada.

Lo contrario ocurre en El Viso del Alcor. El equipo de gobierno no considera oportuno anunciar la celebración de Plenos, mas que algún Twitter compartido en Facebook, ni siquiera es anunciado en la web municipal- bendito portal de Transparencia-. Tampoco se reconoce actividad en este sentido por la oposición y partidos políticos nuevos. Se podría afirmar que no existe el antes. El durante, más desolador aún, presenta una dinámica y organización tediosa, farragosa y de carácter administrativo, otorgando un exceso de protagonismo a la Secretaría e Intervención; obligada, necesaria y conveniente en la formulación de los expedientes a discutir, pero intrascendente en el fondo y debate político, en demasiadas ocasiones ramplón y previsible. Destacar “los codazos” de los portavoces del equipo de gobierno para cerrar los puntos del orden del día, unas veces por el egocentrismo de sus portavoces para quedarse “con la perra gorda” y otras en desesperados intento de dar visibilidad a las diferencias entre ambos partidos. Mientras la oposición, PSOE, de forma roma y monótona interpela con ruegos a modo de post de Facebook sobre el malestar de los ciudadanos sobre los servicios y espacios públicos.

Singular es la actividad de concejales de izquierda Unida en redes sociales mientras se desarrollan los debates, no como explicaciones o aclaraciones al orden del día, sino compartiendo post en la mayoría de ocasiones vitoreando las intervenciones del portavoz del partido popular y sus “embestidas” al Psoe y/o su portavoz.

Con esta banalización del pleno municipal corremos el riesgo que la agnosia de la percepción derive en agotamiento político e inhibición social. Una sociedad que deja de mirar (comprender) lo que ve es una sociedad voluble e indefensa.

Nuestros representantes municipales no han comprendido que la comunicación municipal plantea nuevos desafíos a la hora de satisfacer y conmover a ciudadanos cuyas demandas expresan niveles más altos de sofisticación y exigencia. Aquella figura del Intendente cuya actividad se limita a repavimentar las calles o gestionar servicios delegados, con mayor o menor acierto, no resulta compatible con las nuevas expectativas ciudadanas.

Los ciudadanos quieren más y, en consecuencia, tienden a valorar gestiones de gobierno que sean capaces de garantizar cuestiones básicas como la seguridad, la educación, la salud, la obra pública, entre otras, pero también que logren anticipar e interpretar las nuevas demandas. Los ciudadanos sueñan, viven y quieren una ciudad mejor, que sea diferente, única, propia, accesible, cercana, próxima, segura. Una ciudad de servicios a su servicio. Una ciudad para vivir. Y en la construcción colectiva de “esa” ciudad, la comunicación es una aliada para el gobiernos y oposición municipal . Pero comunicar hoy es mucho más que informar. Una de los grandes retos que tienen por delante los representantes municipales de hoy es encontrar el relato que singularice a la ciudad que representan. Es narrar la historia, contar el sueño, la meta, su visión. Es transformar a la ciudad en una marca pública, en un sello con impronta y estilo propio, aquel que resalte y potencie sus atributos más salientes. Hacer que la ciudad trascienda sus fronteras y se proyecte al mundo desde su singularidad y es, también, hacerlo involucrando al ciudadano en ese proceso, desde una comunicación innovadora, atractiva y dialoguista que lo sacuda, sensibilice, lo emocione y enamore de su ciudad. En pocas palabras, el desafío es que la comunicación municipal sea cómplice con los ciudadanos. Aquellos lideres políticos municipales que sepan interpretar estas aspiraciones vecinales habrán recorrido un amplio trecho hacia su objetivo, el gobierno municipal.

GUILLERMO JIMÉNEZ



NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de El Viso Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



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