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sábado, 29 de septiembre de 2018

  • 29.9.18
Cuando ella Vega era mar,
y el Alcor, orillar era,
se sublimaron los vientos,
se encendieron las estrellas
y se vistieron de gala
los caminos y las sendas
para dar la bienvenida,
gracia, dicha, recompensa,
a María del Alcor,
Reina de Mares y Tierra”

Clemente Calabuig



Este pasado domingo hemos culminado las Fiestas Patronales de forma fantástica con una multitudinaria Romería, a pesar de las altas temperaturas. ¡Emoción!. ¡Mucha emoción!. Polvo del camino, tintineo de las carretas acompasado con el andar rítmico de los bueyes, voces que rasgan el cielo en honor a su Patrona, hermandad de los peregrinos compartiendo una fresca cerveza en torno al camino, devoción por la Madre de los visueños y Reina de Los Alcores,...

El lugar de Alcaudete recupera cíclicamente, cada septiembre, su significado religioso, desde que la Hermandad de Santa María del Alcor y San Pedro Nolasco decidiera en 1940 la creación de la romería en honor de Santa María del Alcor (el primer emplazamiento fue en terrenos de Ronquera, para trasladarse un par de años después a la parte baja de Alcaudete, en el desaparecido eucaliptal, “la calistá”. Finalmente, se trasladó a las proximidades del Cortijo de Alcaudete).
Para que la celebración de la Romería fuera posible se trasladó la festividad de la Virgen del 25 de marzo al 8 de septiembre, en primer lugar, y, acto seguido, en 1940, el 12 de septiembre. Desde entonces, cuando el verano otoñece peregrinamos a pie, a caballo o en carroza al emplazamiento mágico-religioso de Alcaudete. En esta peregrinación nos despojamos de los roles previos y alcanzamos un significativo grado de empatía con nuestros semejantes.

El culmen del camino de la peregrinación es la llegada a Alcaudete y, concretamente a su ermita, de cimientos antiguos y de fisionomía pequeña y recoleta, donde se cobija y venera el Simpecado de la Virgen durante todo el día de Romería.

Esta capilla fue realizada por los miembros de la Hermandad en los restos de la ermita de Alcaudete, junto al molino de San Joisé, y, con el paso del tiempo, había perdido su ancestral funcionalidad. En este antiguo edificio, se construyó la bóveda y la espadaña y la campana y se colocó el azulejo a la Virgen, al tiempo que se prepararon los terrenos colindantes para acoger a tan ingente masa de romeros. Su bendición se produjo el 28 de agosto de 1987.

Como venimos comentando, la romería en honor a Santa María del Alcor Coronada se celebra en Alcaudete, término municipal de Carmona, pero, simbólica y sentimentalmente, propiedad del corazón de todos los visueños y visueñas. ¿Es la romería, además de una manifestación cultural y religiosa, una subsconciente y simbólica reivindicación territorial?

Un elemento fundamental en una Romería es la Carreta del Simpecado, carro celestial que conduce a nuestra Madre a una tierra Sagrada, mágico-religiosa, arrastrada, con su deambular pausado, por bueyes, animales de especial simbología religiosa.

El origen de nuestra Carreta está en Sevilla, en la devoción a la Blanca Paloma, a la Reina de las Marismas. Concretamente, perteneció a la Hermandad del Rocío del Salvador de Sevilla. Dicha Hermandad fue al Rocío por 1ª vez como filial de la de Almonte, teniendo que improvisar una carreta con la tumbilla de la Virgen de las Aguas de El Salvador, en 1951. Al año siguiente, en 1952, se estrena la carreta de Manuel Seco Velasco, de alpaca plateada.

Desde 1956 a 1959, la Carreta fue cedida a Cantillana para la Romería de la Pastora, y, en 1960, la misma imagen de la pastora fue conducida en este carro divino a los Pajares para bendecir el santuario.

El autor de la carreta es Manuel Seco Velasco (1903-1991), uno de los principales exponentes de la "edad de oro" de la orfebrería sevillana, con obras excepcionales y maestro de las siguientes generaciones de artistas orfebres. La saga Seco-Velasco suma ya cinco generaciones de artistas orfebres que, en cada época, han mantenido la antorcha del taller, con su estilo artístico inconfundible y su impronta humanística.

Sus principales obras son las Corona de la Virgen de la Hiniesta Dolorosa (1957), de la Virgen de Angustias, la de la Virgen del refugio (1939), la de la Virgen de la Regla de Chipiona o la de Los Dolores de la Soledad de Alcalá del Río. Por otro lado, para la Virgen del Rocío elaboró palio, corona y ráfagas, cetro, techo, varales. También realizó otras obras maestras como la Cruz de Guía de la Macarena y espléndidas carretas, de gran valor artístico, como la del Rocío de la Palma o la del Rocío de Moguer.

Nuestra Carreta fue adquirida cuando empezaba a sentirse la brisa de la democracia. Concretamente, siendo Hermano Mayor D.Salvador Sánchez-Barbudo, se compró la Carreta a la Hermandad de Sevilla en 1974, estrenándose al año siguiente. No existe contrato de compra de la carreta, ya que el acuerdo se cerró con un simple apretón de manos. La carreta vino con los frontiles originales, que la Hermandad de Sevilla reclamaría años más tarde, aduciendo que fueron donados por unos hermanos. La devolución se hizo a cambio de una réplica del taller de Manuel de los Ríos.

La carreta fue costeada con la venta de almanaques, la rifa de varios coches y la ayuda económica del Hermano Mayor.

Su restauración fue realizada, en 1991, en el taller de Jesús Domínguez, añadiéndole el cajón actual de madera de pino. Los avatares del tiempo aconsejan una nueva restauración.

La Hermandad de Santa María del Alcor Coronada concedió la gracia a la Hermandad del Rocío de Sevilla de cedérsela en mayo de 2014, más de sesenta años después, para los cultos como pueden ver en estas fotos del hoy, como si fueran de un ayer de mas de medio siglo.

En cuanto a su morfología, se trata de una magnífica obra de techo abovedado y ricamente labrado a base de casetones rectangulares y cuadrados, destacando en el central un tondo en el que aparece la efigie del Espíritu Santo. Esta composición abovedada presenta en su exterior formas mixtilíneas muy en consonancia con las formas sinuosas del Simpecado, por lo que hemos de englobarla en la línea estilística dieciochesca. Cuatro columnas abalaustras, magistralmente labradas y rematadas en capiteles compuestos con un cornisa profusamente labrada que se rompe en una composición mixtilínea de curvas y contracurvas, sostienen la composición. Los capiteles presentan continuidad estilística en cuatro magníficas jarras decorativas que rematan la composición.

En la clave del arco frontal aparece en tonos áureos el anagrama de la Virgen María, rematándose la composición con un conjunto de campanillas que armonizan rítmicamente el andar pausado de la carreta cuando los bueyes tiran de ella.

¿Quién pudiera, Madre buena,
ser del Cielo golondrina
y beber en Alcaudete
de tus aguas cristalinas?
¿Quién pudiera, Reina nuestra,
ser de la vega brisa
que bailara para siempre en
el camino de la vía?
¡Yo quisiera, Virgen Pura,
estar toda una vida
pegadito a tu carreta
y al Simpecado que más brilla,
y vivir contigo, Madre,
una eterna Romería!

Juan Guillermo Bonilla Jiménez
Pregonero de las Fiestas Patronales de 2012

MARCO ANTONIO CAMPILLO DE LOS SANTOS
Historiador y antropólogo


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