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sábado, 20 de octubre de 2018

  • 20.10.18
De repente, de un rato para otro, se produce un cambio brusco del que nos sorprendemos a pesar de tener experiencia acumulada. Llegan días fríos y lluviosos y no debemos olvidar ni paraguas ni botas porque el pronóstico es serio y acertado.



En los altos niveles de la atmósfera un volumen limitado de aire frío es lo que se denomina gota fría. Una gota fría que solo pensar en ella ya estremece según dónde caiga. A pesar de lo pronosticado no debemos asustarnos, tras la tormenta siempre llega la calma, y en ambas situaciones los ciudadanos de a pie nos movemos con valentía y somos capaces de afrontar cada cambio climático, sus consecuencias y lo que nos echen.

No debemos esperar grandes cambios a corto plazo, los fenómenos que nos rodean no lo permitirán. Así que no olvide su paraguas. Y como de cuentos chinos sabemos bastante y de gotas frías más aún, me gustaría contar uno con la intención de sonreír ante las inclemencias del tiempo

“Un joven en una parada de bus se dirige a la señora que igualmente espera:

-Perdone señora, pero va a empezar a llover, se me olvidó el paraguas y como usted lleva uno, pensé no le importaría dejármelo.

- Pero hijo, ¿cómo voy a darle mi paraguas si como bien dice va a empezar a llover?

-Pues si señora, si usted me lo da, no me mojaré cuando descarguen esas oscuras nubes.

- No salgo de mi asombro -dijo la buena señora- Me pides mi paraguas sin pensar que, si te lo doy, seré yo la afectada.

-Señora queda poco tiempo empiezan a caer las primeras gotas, no se lo piense.

-Pero ¿por qué hace esto muchacho?

-Señora es que soy un cara dura.

-¡Ah! pues si es cara dura como dice, ¿por qué no se moja usted y así evitamos que me moje yo?

-Es que soy un cara dura normal, señora, pero no un cara dura perfecto.

p.d. Versión cortés de cuento chino.

MARÍA JOSÉ CORTÉS


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