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sábado, 1 de diciembre de 2018

  • 1.12.18
El próximo 6 de diciembre nuestra carta magna cumplirá cuarenta años. Desde aquel 6 de diciembre de 1978 en el que el pueblo español ratificó en referéndum la que sería la norma básica del Estado, nuestro país ha cambiado mucho, tanto, que en la actualidad en determinados sectores políticos y sociales se aboga por una reforma constitucinal más acorde a los tiempos que corren. Pero hasta que ese día no llegue la Constitución está en plena vigencia. En este artículo voy a analizar los símbolos del Estado con la intención de aclarar determinadas cuestiones que nos pueden dar un poco de luz.



Veamos lo que dice el Título Preliminar de nuestra Carta Magna:

Artículo 4
1. La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.

La bandera es el único símbolo al que hace referencia la Carta Magna, tanto para el escudo como para el himno tenemos que recurrir a normativa de rango inferior.

Para buscar el origen de la bandera de nuestro país hemos de remontarnos al reinado de Carlos III (1759-1788). En esta época, en la del denominado rey “alcalde” se utilizaban tres tipos de banderas que originaban bastante confusión entre los distintos reinos.

-La bandera blanca, muy frecuente en la época, la utilizaba la marina española, pero como lo hacían otros reinos, este hecho provocaba confusiones y malentendidos, sobre todo cuando había que identificar a buques de guerra enemigos.

Por otra parte, estaba el estandarte real, un paño rojo carmesí en el que aparecen las armas reales rodeadas del Toisón de Oro.

Por último, estaban las banderas que utilizaba el ejército de tierra.

Carlos III, que era muy pragmático, se dio cuenta que era necesario unificara y normalizar la bandera, por lo que encargó a Antonio Valdés y Bazán, ministro de Marina, un proyecto que tenía por objetivo sustituir el pabellón de marina. En un principio el rey eligió dos, de los doce bocetos que se presentaron, ambos llevaban el color rojo y gualda.

Será en el reinado de Carlos IV (1788-1808) cuando la bandera comienza a ondear en castillos y defensas de la costa, definiéndose por primera vez como bandera Real.

Isabel II (1833-1868) unificará la bandera tricolor en todas las instituciones del Estado, según Real decreto de 1843.

Con la llegada de la primera república (1873-1874) aparece la bandera tricolor, es el momento en el que se añade el color morado oscuro a la franja inferior, hecho que se repetirá con la proclamación de la segunda, en 1931.

Una vez que estalla la contienda y el país aparece dividido entre zona republicana, donde se mantiene la bandera tricolor, y la denominada como “nacional” o más bien rebelde, el general Cabanellas, presidente de la Junta de defensa, instaura la bandera bicolor como bandera de España por decreto de agosto de 1936, un mes después de comenzada la contienda.

Una vez terminada la guerra, por decreto de octubre de 1945, se aprueba un nuevo reglamento en el que nuevamente aparece la bandera bicolor como la enseña nacional.

Por último, tras la muerte del dictador, en 1975 aparece un nuevo reglamento de banderas y estandartes según real decreto de 1977, en el que aparece nuevamente la bandera bicolor.

El escudo

Tampoco aparece referencia alguna al escudo del Estado en la Constitución de 1978, por lo que tenemos que recurrir a normas de rango inferior. Pero veamos la evolución del escudo a lo largo de la Historia a groso modo.

Escudo de los Reyes Católicos


El primer escudo al que haremos referencia es al de los Reyes Católicos en el que encontramos al águila de San Juan con nimbo sostiene entre sus garras a un escudo partido en cuatro cuarteles. En el primero y cuarto aparecen las armas de Castilla y de León, en el segundo y cuarto encontramos las armas de Aragón y de Sicilia. Faltan aún las armas de Granada que serán incorporadas posteriormente. En la parte inferior del escudo encontramos, a la izquierda de este, según lo apreciamos, el yugo con el nudo gordiano, a la derecha encontramos un haz de flechas, ambos elementos representan a Ysabel (yugo) y a Fernando (flechas). El escudo aparece timbrado con corona real.

No aparecen ni las columnas de Hércules ni el tan controvertido lema: “Una grande y libre”.

En 1520, el emperador Carlos añade al escudo, además de otros territorios el de Navarra, y las columnas de Hércules con el lema. “Plus Ultra”, y sustituye el águila de San Juan por la imperial que aparece con dos cabezas, es la denominada águila bicéfala.

Con posterioridad, tanto en el reinado de los Austrias como de los Borbones desaparece el águila de San Juan, al igual que el yugo y las flechas de los Reyes Católicos, pero en el escudo aparecen más cuarteles, dado el gran número de territorios que se quieren incorporar.

Es en el reinado de José I , conocido como “Pepe botella” cuando el escudo se simplifica, pues aparece con seis cuarteles que representan los reinos. Así, de izquierda a derecha tenemos. Castilla, León, Aragón, Navarra, Granada, las Indias. En el centro, el águila de los Bonaparte. El escudo aparece timbrado con corona real moderna.

Escudo de José I Bonaparte


Con el gobierno provisional que surge tras la revolución de 1868 encontramos un nuevo escudo, muy parecido al napoleónico, pero más simplificado, con la particularidad de estar timbrado con corona mural, y no con la real. Así encontramos cuatro cuarteles que representan los reinos de Castilla, León, Aragón, Navarra, y en la parte inferior Granada. El escudo aparece flanqueado por las columnas de Hércules y el lema “plus ultra”.

Escudo de la revolución de 1868


La restauración de la monarquía en la persona de Amadeo I de Saboya nos trae ligeros cambios, así la corona mural es sustituida por la real, y en el centro del escudo aparecen las armas de la nueva dinastía. Desaparecen las columnas y aparece el Toisón de Oro.

A partir de estos momentos son muy pocos los cambios que aparecen en el escudo, pues se trata de cambiar la corona real por la mural, en el caso de la II república, manteniéndose las columnas de Hércules y haciendo desaparecer, como es lógico, el Toisón de Oro.

El régimen del general Franco es el que restablece el escudo de los Reyes Católicos, pero con algunas variantes, al introducir el reino de Navarra y las columnas de Hércules, a la par que añade la divisa “Una grande y libre” hecho que ocurre en febrero de 1938.

El Real Decreto 1511/77 estableció un nuevo escudo que sustituía al del decreto de octubre de 1945. De esta manera, el principal cambio, aunque imperceptible, es el de la aparición del águila en forma azorada (parece que va a emplear el vuelo) y tiene bajo sus alas las columnas de Hércules, que antes aparecían a ambos lados de las alas del águila, sobre cuya cabeza aparece el lema “una grande y libre”.

De esta manera, el escudo, terminado en punta, aparece dividido en cuatro cuarteles, donde aparecen los reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra y en la punta Granada, y en el centro las armas de los borbones. A ambos lados del escudo las columnas de Hércules con el lema “plus ultra”, y coronándolo corona real moderna.

A la izquierda, el escudo de Franco, a la derecha el de la Transición (1977-1981) 


El actual escudo nacional que aparece por la ley 33/1981, se recoge que se regula por cuatro cuarteles en los que aparecen los reinos españoles ya descritos, a la para que en el margen inferior el reino de Granada. A ambos lados las columnas de Hércules con el lema “Plus Ultra”, una palabra en cada columna. Remata la composición corona Real. En el centro de la composición el emblema del rey (dinastía Borbón-Anjou).

Escudo actual


El himno nacional

Por lo que se refiere al himno, se regula por el Real Decreto de octubre de 1977, en el que se establece, tanto la versión completa, como la breve, a la par que se indica cuando ha de tocarse.

El origen del himno está en un toque militar llamado “Marcha de Granaderos”, del que se desconoce su autor, aunque se tiene constancia de su aparición en la segunda mitad del siglo XVIII. Carlos III la declaró como marcha de honor el 3 de septiembre de 1770. Esta marcha pasó a llamarse “Marcha Real” en el momento que fue utilizada en los actos públicos a los que asistía el rey, la reina o el príncipe de Asturias.

Aunque el general Prim en 1870 buscó una alternativa y promovió un concurso a nivel nacional, el premio quedó desierto al considerarse que las partituras presentadas estaban por debajo de la calidad de la “Marcha Real”, que ha sido siempre el himno de España, salvo durante la II República (1931-1939) cuando se adoptó el de Riego.

Durante la Guerra Civil (1936-1939), el general Franco restableció la "Marcha Granadera" como himno Nacional por Decreto del 27 de febrero de 1937 y por el de julio de 1942, de ahí que sea tenida como un himno franquista. Por lo que respecta a la letra, en la actualidad se regula por decreto de octubre de 1997.

Por lo que respecta a la letra, la actual, aunque está en desuso, data del año 1928, fecha en la que el general Primo de Rivera encargó a José María Pemán una nueva letra más en consonancia con los nuevos tiempos. Esta letra fue modificada, en algunas de sus estrofas por el franquismo, tal y como aparece en el siguiente ejemplo.

Himno de Primo de Rivera:

“¡Viva España!
Alzad la frente
hijos del pueblo español
que vuelve a resurgir”.

Himno franquista:

“¡Viva España!
Alzad los brazos
hijos del pueblo español
que vuelve a resurgir”

JOSÉ ÁNGEL CAMPILLO DE LOS SANTOS



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