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lunes, 14 de enero de 2019

  • 14.1.19
Escritor y profesor de Lengua y Literatura, Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) ha obtenido con Yo, Julia el Premio Planeta de Novela 2018. Se trata del relato de una mujer siria que fue emperatriz de Roma, la emperatriz más poderosa de la antigua Roma, una mujer que transformó su entorno y cambió el curso de la historia para siempre.



De la mano aún firme de Elio Galeno, médico de emperadores y erudito griego, surge esta narración sobre la figura de Julia, que en solo diez años pasó de ser una desconocida adolescente de la ciudad siria de Emesa (la actual Homs) a emperatriz de Roma. Bella y voz persuasiva, esposa de Septimio Severo, estuvo dotada de una inteligencia tan aguda como peligrosa.

—Las mujeres de hoy pueden aprender de Julia Domna, emperatriz de Roma. ¿En qué sentido?

—En el sentido de que esta construcción de hoy en día por la igualdad entre hombres y mujeres no se hace sobre un vacío histórico. Ya hubo mujeres muy poderosas.

—Bella, inteligente, amante de la filosofía. ¿De los defectos ni hablamos?

—Tiene defectos. El mayor es que quizá no sepas ver sus límites. Y hay personajes en la novela que temen que le pida a su marido un imposible y que, como Severo está encantado con ella, intente dárselo.

—No sé por qué pero encuentro un cierto paralelismo con Cleopatra. Las dos orientales, amantes del poder, seductoras, nada sumisas, dominio sobre el esposo.

—Pero de Cleopatra ha quedado rastro y de Julia se ha intentado borrar. ¿Por qué? Cleopatra, moraleja, mujer que pierde contra los hombres y pierde. Puede ser recordada. Julia gana. Hum. Hay que borrarla de la Historia.

—Declarada madre de las legiones, acompañaba al esposo en las campañas militares.

—Sí. Y eso hará que las legiones, precisamente, la aclamen de pura admiración y quieran que sea reconocida como madre de los ejércitos. Mater Castrorum.

—Escribiste dos trilogías, desde 2006, sobre Escipión el Africano y sobre Trajano. Me da la impresión de que Julia da más que para un libro.

—El título del libro es Yo, Julia, un guiño a Yo, Claudio. Robert Graves escribió una primera y una segunda parte. ¿Podría hacerse una segunda parte de Yo, Julia? Sí.

—Septimio Severo dirigió el imperio siendo libio. Julia era siria. ¿En aquel momento no se les consideraba extranjeros por ser orientales?

—Sí. Y esa es una de las cuestiones por las que es despreciada por las élites y ante las que ella reacciona. 1.800 años después en Europa seguimos despreciando a los sirios.

—La sociedad romana era machista, pero la mujer libre tuvo derechos, como el divorcio, el aborto, fortuna propia. Pero hasta el siglo XIX la mujer sufrió un retroceso en la concesión de estos y otros derechos.

—Sí, sí. Hay un cierto avance y luego un retroceso brutal del cual la mujer aún se está recuperando.

—Casada con un hombre 20 años mayor, la acusaron de adulterio. Pero tú dices que ella no fue infiel.

—No. Porque de las cuatro fuentes clásicas, las dos que la acusan de adulterio son las occidentales. Probablemente, por xenofobia. Las dos fuentes orientales rechazan esas acusaciones.

—En tus primeros libros, las mujeres apenas tenían presencia. Ahora optas por una mujer de carácter. ¿Hay que ir con los tiempos?

—Un escritor está con los tiempos; al contrario que un político, que no se entera porque vive en su burbuja, entre hombres y mujeres.

—Has firmado con Global Set para convertir la trilogía de Escipión en una serie de televisión de tres temporadas.

—La idea es conseguir una coproducción internacional con una productora norteamericana y otra productora italiana, rodar en inglés, pero para ello necesitamos una financiación tan grande que no sé si lo conseguiremos.

—Ganas suficiente con las novelas como para abandonar la docencia. Pero te gusta estar con los jóvenes. Tú dices: “La gente joven impide que te idiotices”.

—Pues sí. Porque la universidad y el día a día de una persona, digamos normal, un profesor de universidad, te ata a la realidad y, entonces, no estás en la burbuja en la que viven los gobernantes. Y yo quiero seguir sin estar en ningún tipo de burbuja. Así que por eso pienso seguir dando clases a mis estudiantes.

—Cuando los miras y te preguntan qué es el futuro, ¿qué les dices?

—Hay que intentar que sea algo mejor pero hay que preocuparse por que la ciencia ficción solo escribe últimamente distopía.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: ELISA ARROYO

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