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martes, 12 de febrero de 2019

  • 12.2.19
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de el uso que hacen los partidos de la Semana Santa con motivo de las elecciones. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Los datos disponibles indican que España parece estar perdiendo la fe. Al menos la fe en el catolicismo. Un descenso sostenido de vocaciones, de cantidad de feligreses y adeptos, un aumento de las parroquias que se quedan sin curas, y un creciente abandono de las prácticas litúrgicas componen el panorama de la crisis de la Iglesia en España. Sirva la última encuesta del CIS de enero de 2019, para constatarlo; el 66,9 % de la población española se autodefine como católica, en 2.006 eran el 77,1%. De ellos el 60,9% no va nunca a misa, salvo actos sociales y sólo el 13,5% afirma asistir varias veces al año, el 12,5% todas las semanas y el 2,5% varias veces por semana.

Sirva la introducción para subrayar las singularidades de El Viso del Alcor, cuando se analizan fenómenos sociales, entendidos como anomalías respecto a lo estándar. El profesor Ángel del Rio constató las peculiaridades socio politicas del pueblo en su investigación sobre Polarización, Políticas y Sistemas de Identificación Local en El Viso del Alcor (1993). Observando la vida social, se puede inferir el resurgimiento del hecho religioso en el municipio, adquiriendo tendencias muy contrarias al resto de España.

Este apogeo fervoroso es omnipresente en los grupos locales de redes sociales, no hay semana en el año que no se publiciten efemérides, exaltaciones, pregones, triduos, vía crucis, estrenos, traslados y demás celebraciones litúrgicas por cualquiera de las muchas hermandades locales. Protagoniza la programación de la televisión local, acapara los gestos solidarios de los vecinos con sus caravanas y recogidas de alimentos, monopoliza la celebración de las fiestas locales, protagoniza las subvenciones municipales a colectivos ciudadanos y se apropia de la vida institucional del ayuntamiento centralizando los actos protocolarios y modificando el callejero y la nomenclatura de edificios públicos.

De la simple extrapolación de los datos de Enero de 2.019 del CIS al padrón municipal (19.234 habitantes), indica que al menos 6.366 Visueños no se definirían como católicos y 7.836 de los 12.867 de los que se autodefinirían como creyentes, no participarían de la oficialidad y actos litúrgicos de la iglesia. Racionalmente cuesta entender tanta preeminencia y el protagonismo social e institucional que se les otorga desde el Ayuntamiento y partidos políticos a las celebraciones religiosas. Alimentando una visión circunscrita del hecho identitario a la religiosidad. Obviando que son o aspiran a representar al conjunto de la población, creyentes y no creyentes en las instituciones civiles, constitucionalmente aconfesionales y laicas.

La cercanía de las elecciones municipales junto a tiempos de cuaresma y semana santa, ofrecerá muchas imágenes de candidatos y partidos prodigándose en actos religiosos buscando reconocimiento y legitimidad de quienes valoran “las tradiciones de toda la vida de dios”. Soslayando que esta propiedad, la legitimidad, en exclusiva la dispensan los ciudadanos en elecciones.

Desde el respeto y consideración a quienes gusta de mostrar su intimidad y espiritualidad en público y a las entidades que lo hacen posible, insto a los candidatos y partidos que les sustentan, busquen la visibilidad y reconocimiento de la ciudadanía en general explicando sus ideas y propuestas sobre (entre otras); medioambiente, limpieza, organización del ayuntamiento, el empleo público, infraestructuras, transparencia y rendición de cuentas, participación, urbanismo …….. etc. No hurten el debate en pro de un falso “quedar bien”.

La parte nunca representa el todo. El mismo evangelio según san Mateo (22: 15-21) refiere que Jesús, al ser insidiosamente increpado por los fariseos a propósito de pagar tributo a Roma, respondió: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. La célebre frase no deja de ser curiosa si consideramos que en ella el propio fundador del cristianismo se pronuncia por la separación entre los asuntos institucionales y los relativos a la fe.



NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de El Viso Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.
GUILLERMO JIMÉNEZ



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