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sábado, 16 de marzo de 2019

  • 16.3.19
El Viso del Alcor ha sufrido una gran transformación en las últimas décadas en todos los aspectos, incluso en la fisionomía de sus habitantes, que suelen ser más altos que sus padres y abuelos.



Los varones españoles del siglo XIX medían 1,62 metros de media. Los visueños de esta época no eran una excepción. Dos muestras al respecto como botones de muestra:

El Acta de clasificación de soldados del 8 de marzo de 1897 certifica el alistamiento de 50 mozos, en la casa Convento, nº 8, de El Viso del Alcor, donde estaba la Escuela, con una altura que oscila entre 1,565 y 1,716 metros, y con una media de 1,60.

Del mismo modo, el Acta del 6 y 7 de marzo de 1898 informa del reclutamiento de 53 chicos visueños, comprendidos entre los 1,492 metros de Pedro Isidro Franco Campillo y los 1,743 metros de José Ruiz Blanco, con una media de 1,63.

La media de ambos años es de 1,615 metros, que coincide prácticamente con la española. Dichos datos estadísticos son escasos para tomar una conclusión definitiva, pero muy significativos e ilustrativos. Por tanto, nuestros antepasados visueños eran “pigmeos”, bajitos. ¡He nacido en una época equivocada! ¡Estaría en la media!

Estos documentos nos ofrecen otros interesantes datos. En 1897, únicamente el 16 % de los mozos sabían leer y escribir. Al año siguiente, el porcentaje es del 28 %. Cifras muy significativas de la alta tasa de analfabetismo entre la población masculina, a pesar de la existencia de dos escuelas nacionales para este sexo y otras dos para el femenino, cuyas tasas de analfabetismo serían muy superiores por la ancestral marginación de las mujeres en la educación a lo largo de la historia.

El 79 % de los mozos de 1898 son trabajadores del campo. También aparecen tres carpinteros, dos estudiantes y zapateros, y un hortelano, panadero, alfarero y arriero. Es, pues, una buena radiografía de la sociedad visueña.

España estaba en guerra para intentar retener sus últimas colonias de Ultramar (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), por lo que ser declarado soldado útil significaba, salvo para los ricos que podían pagar una alta cantidad económica que los eximía, ir a un conflicto bélico. A tal efecto, las alegaciones fueron numerosas: enfermedades, padre sexagenario e impedido para el trabajo, tener un hermano en la guerra de Cuba, etc. Algunas de alegaciones fueron atendidas, otras aplazadas, y la mayoría, desestimadas.

En el caso de las mujeres españolas, la estatura media en el siglo XIX era de 1,55 metros, unos 7 centímetros más bajas que los hombres, aunque los datos son más escasos, al ser las actas de reclutamiento las principales fuentes de información.

Las generaciones de mujeres que nacieron en España entre 1939 y 1958 no superaron los 160 centímetros de altura, mientras que las generaciones de varones nacidos en esos mismos años experimentaron un proceso de crecimiento sostenido. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio dirigido por el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Julio Pérez.

Los españoles de finales del siglo XIX medían 1,62 metros de media entre los varones y 1,55 en el caso de las mujeres. Sus tataranietos tienen una altura media de 174 centímetros y 163, respectivamente. Este significativo aumento de la talla es consecuencia de las indudables mejoras en la alimentación, salud y calidad de vida a partir de los años 60.

Este crecimiento es claramente observable en las nuevas generaciones de visueños y visueñas. Los visueños del siglo XXI son y serán mucho más altos que sus antepasados. Esperemos que este crecimiento en la estatura de nuestros vecinos vaya unido a una modernización y mejora del bienestar, en simbiosis con el respeto a la naturaleza, a nuestro patrimonio, a nuestras tradiciones y a nuestra esencia de pueblo.

MARCO ANTONIO CAMPILLO
Historiador y antropólogo



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