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miércoles, 17 de abril de 2019

  • 17.4.19
Cuando estudiamos la historia de nuestras Hermandades nos podemos encontrar con grandes sorpresas, con historias poco conocidas, es el caso del autor de la imagen del Cristo de la Vera-Cruz y Rosario. A este respecto, he de decir que el pasado verano, un miembro de dicha me encargó un artículo para el boletín de esta Semana Santa. Sin duda alguna el encargo supuso para mí un gran reto, pues se trataba de averiguar la vida y “milagros” del autor del Santísimo Cristo, un gran desconocido.



Estamos hablando del extremeño José Navia Campos, nacido en Almendralejo (Badajoz), el 29 de mayo de 1901. El hecho de quedarse huérfano a corta edad y los escasos recursos económicos de la familia, hacen que su madre y su extensa prole se tengan que trasladar a Sevilla en busca de mejores condiciones de vida, al igual que hicieron otras muchas familias a comienzo del siglo XX. Este hecho provocará una masificación de los denominados barrios populares y el consiguiente hacinamiento de gran parte de la población en condiciones higiénico-sanitaria lamentables.

Su hermano mayor, Pedro, que con el tiempo tendrá cierto reconocimiento, será el que en su taller trianero “Nuestra Señora del Amparo” lleve a cabo gran parte de la cerámica que se estaba colocando en el parque de María Luisa a raíz de la exposición Iberoamericana de 1929. Es en este taller trianero donde comienza su andadura José que en los años cuarenta se desvinculará de su hermano y abrirá el suyo propio bajo el nombre de “Taller de Arte Religioso en barro cocido y pasta madera".

Según el padrón de 1942 vivía en la trianera calle Prosperidad, concretamente en el número 22. Esta calle, un tanto marginal, a pesar de su nombre, pues en el referido padrón encontramos referencia a casas modestas e incluso a chozas, lo que nos puede dar una idea de las condiciones de vida de las personas que vivían en la zona. En dicho padrón aparece junto a su mujer, Carmen Gordillo Martín, nacida en Sevilla y cuatro años más joven que su marido. Desgraciadamente, en el padrón de 1950 ya no aparece empadronado en la referida casa, por lo que se nos pierde el rastro. En el caso de seguir viviendo en Sevilla, tuvo que morir con anterioridad a 1980, pues a partir de estos momentos la documentación está informatizada y hay que decir que no aparece.

Por lo que respecta al taller de arte religioso no podemos hablar del tradicional taller de imaginero que trabaja fundamentalmente la madera, Estamos ante un taller de producción en serie, un taller de tipo industrial, de los que proliferaron a lo largo del XIX y del XX, Imaginemos, por ejemplo, y lo hay en muchas casas de nuestro pueblo, un Niño Jesús de estilo montañesino al que se le cambia la ropa en función al momento litúrgico; o las preciosas capillita que Manolo “el campanero” llevaba de una casa a otro. Estas imágenes, hechas en escayola, pasta madera, etc., de bajo coste proceden de talleres que se dedican a la producción de este tipo de imágenes, que en función al acabado tienen mayor o menor precio.

Y es este gran desconocido el autor del Cristo de la Vera-Cruz, tal y como consta en un documento manuscrito que apareció en el interior de la imagen en los años ochenta, fecha en la que fue sometido a un proceso de restauración en el taller de Augusto Morilla.
Esta circunstancia no es nueva, pues son algunas las imágenes cuya autoría se han podido constatar a raíz de este tipo de documentos “escondidos”, tal y como ocurrió en 1941 con la restauración del Cristo del Calvario, talla atribuida hasta entonces a Francisco de Ocampo.
En el documento encontrado en el interior de la imagen del Cristo de la Vera-Cruz aparece escrito a mano:
“Don Candido T /
Borrego mallordomo/
de la ermandad del/
santm. Cristo de la /
Bera cruz men/
en cargor para dicha/
er manda la/
himage del cristo/
Sevillla 21 de/
Sedtienbre de 1944/”

Pero el documento es mucho más rico, porque nos aporta la visión que tiene esta persona del momento político que le tocó vivir, hecho que nos hace reflexionar de sus ideales políticos cuando leemos:
“Años de la anbre/
Del Roboy del es/
traperlo y del descaro/
mas inde corosa/
mas conocido en/
losiglos/”.

Esta referencia, que es una crítica mordaz al régimen imperante en España en aquellos momentos a raíz del golpe de estado del 18 de julio de 1936, es una muestra de la poca simpatía que sentía el imaginero por el “nuevo orden” impuesto tras la guerra civil. Este hecho se constata con la noticia aparecida en el diario ABC el 26 de septiembre de 1943 donde la falange depura a alguno de sus afiliados, es el caso de Pedro Navia Campos. Esto nos hace pensar si José sufrió algún tipo de represión o de coacción y una manera de “congraciarse” con el régimen fue la de realizar la imagen del crucificado. Pero llegados a este punto tenemos que preguntarnos: ¿qué relación unía a los hermanos Campos con Cándido Borrego?. A este respecto planteo dos hipótesis, y subrayo lo de hipótesis:

Sabemos que ambos personajes nacieron en 1901, eran de la misma quinta, por lo que ambos pudieron coincidir en el acuartelamiento Soria, 9 de Sevilla, donde Cándido hizo parte del servicio militar. De ser cierta la hipótesis entre ambos pudo surgir lazos de amistad.

En cuanto a la segunda hipótesis, tenemos que decir que Cándido, que estudió magisterio, aunque ejerció por poco tiempo, fue maestro de primeras letras en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla en torno al año 1925, fecha en la que estuvo matriculado en la misma nuestro imaginero.

Para terminar, hacer hincapié un hecho que me llama la atención: la T que aparece en el margen superior derecho del documento, una letra que literalmente significa “marca o señal”, y que puede ser un elemento de carácter masónico. ¿Nos quiere decir algo el autor con esta señal?. Cada uno que saque sus propias conclusiones.


JOSÉ ÁNGEL CAMPILLO DE LOS SANTOS


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