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sábado, 15 de junio de 2019

  • 15.6.19
Nuestro pueblo, El Viso del Alcor, ha sido siempre un pueblo muy emprendedor, dedicado desde antaño, tal y como indica, a mediados del siglo XVII, el fraile mercedario fray Pedro de San Cecilio al trajín, es decir al ir de un sitio para otro vendiendo. Este espíritu emprendedor hace que, por ejemplo, en el año 1761 encontremos en El Viso a ochenta y ocho arrieros y a cuatrocientas veintisiete bestias de carga.



En lo que respecta al movimiento cooperativista, que en los años setenta y ochenta del siglo XX fue intenso, hemos de decir que hundía sus raíces a comienzos del referido siglo, concretamente al año 1903, en el que se constituyó, el 9 de agosto de 1903, una sociedad de socorro mutuo. Con posterioridad en 1909 se constituiría el denominado “Montepío Obrero”. Dicha institución tuvo una vida corta, dada la rivalidad política entre sus asociados, donde había que distinguir entre socios “protectores”, formados por comerciantes, labradores, etc., y por socios no protectores, formados por jornaleros y trabajadores de distinta condición. Otra sociedad, en este caso con un carácter más cooperativo, es la denominada Sociedad Cooperativa de obreros “Hijos del Trabajo”, fundada en 1912.

Sin embargo, hemos de hacer referencia a una, hasta ahora desconocida y cuyo nombre es el de Sociedad Cooperativa “La Prosperidad”, fundada el día 15 de octubre de 1871 ante el escribano público de El Viso del Alcor, don Juan María Mateos. Dicha sociedad estaba formada por veintidós socios en los que nos llama la atención, tanto la disparidad de edades, que oscilan entre los 25 y 52 años, como las profesiones de estos.


PROFESIÓN
Nº DE SOCIOS
%
SOMBRERERO
1
4,54
JORNALERO
6
27,27
TABERNERO
3
13,63
ENCUADERNADOR
1
4,54
ZAPATERO
2
9,09
ARRIERO
1
4,54
SILLERO
1
4,54
MAESTRO PRIMERA INSTRUCCIÓN
1
4,54
MEDIDOR DE GRANOS
1
4,54
SASTRE
2
9,09
LABRADOR
1
4,54
SANGRADOR
1
4,54
COMERCIANTE
1
4,54
TOTAL
22
100

Otro de los hechos que nos llama la atención es la circunstancia de que a excepción del secretario, que reside en Mairena, el resto lo hace en El Viso, y por lo que podemos deducir de los apellidos, la mayoría de ellos son nacidos en la localidad, a excepción de los dos sastres: Joaquín Bordoy y Lara, de 34 años y Antonio Robert Gambero, de 39 años. Una de las características que une a todos los socios es que todos son mayores de edad y casados.

LOS ESTATUTOS

Aprobados en Junta General, el 1 de octubre de 1871, constaban de un total de 45 artículos y unas observaciones finales. En el artículo dos se especifica que la sociedad se denomina “La Prosperidad”. A continuación, en el siguiente se dice que el objeto de esta es la de “agrupar a sus asociados a fin de que sus esfuerzos reunidos redunden en beneficio de todos”. Además, debían de reunir en un fondo común la economía de los asociados “por medio de la acumulación del trabajo gratuito” a lo que debemos de añadir una suscripción mensual en dinero, invirtiendo todo ello en operaciones y negocios que además de lucrativos llevasen “en sí la práctica de los adelantos sociales de la época, proporcionando por estos medios ocupación o trabajo a aquellos de los asociados que carezcan de él”. Otro de los objetivos es la ayuda mutua en las enfermedades por medio de socorros reintegrables de su haber social.

En las observaciones finales, a las que hemos hecho referencia con anterioridad, se expresa la filosofía de la sociedad cooperativa en los siguientes términos: “El pensamiento que ha precedido a la formación de esta sociedad es eminentemente humanitario: su fin es proporcionar ocupación constante a la clase obrera y su legítima aspiración es ver convertidos en propietarios y hombres instruidos a la totalidad de sus asociados. Su porvenir depende de la buena fe y constancia de todos. Confiemos en la Providencia, seamos laboriosos y habremos conseguido nuestras naturales y legítimas aspiraciones”.

EL DOMICILIO SOCIAL

En el artículo cuarto de los estatutos se especifica que la sociedad cooperativa tiene su domicilio en El Viso, haciéndose la mención al hecho de que podría abrir sucursales en otras localidades. Es por esta cuestión por la que la sociedad compra una casa en la calle Convento, 3 que en aquellos momentos recibía el nombre de Duque de la Torre. Así el 7 de junio de 1872 se reúnen en la notaría de El Viso los albaceas testamentarios de la referida casa y por otra la Junta Directiva de la sociedad cooperativa formada por ocho personas: el presidente, vicepresidente, depositario, cajero contador, secretario y tres vocales.

Estas personas actúan en nombre y en representación de la sociedad cooperativa. La casa que compran lo hacen bajo subasta, para lo que la misma se apreció por los peritos en 12.000 reales, rematándose, al alza, en 13.000 reales. La casa, que era bastante espaciosa, tenía una superficie de unos 350 metros cuadrados, suficientes, tal y como se especifica en los estatutos para instalar en ella sus oficinas, así como para celebrar juntas y reuniones.

No obstante, hemos de decir que se especifica que en el local se instalarían clases gratuitas de Primera Enseñanza y de Bellas Artes, de ahí que juegue un papel fundamental uno de los miembros de la sociedad cooperativa, don Manuel Mena Lobo, de 28 años, de profesión maestro. A estas clases podían asistir tanto los socios como sus hijos menores de diez años. Por otra parte, no podía faltar en el local social una biblioteca y salas de reuniones para solaz de los socios.

LA CONDICIÓN DE SOCIO


Para formar parte de la sociedad cooperativa, cada socio debía de entregar en el momento de la inscripción diez reales y pagar una cuota mensual de cuatro. Si el socio no pagaba tres mensualidades perdería tal derecho, a no ser que demostrara que dicho impago había sido causado por enfermedad; ante tal hecho podría hacer el pago de los descubiertos en el plazo que estimase la Junta. Estamos ante una sociedad que no diferenciaba entre hombres y mujeres, pues se admiten a mujeres casadas, siempre y cuando, éstas tuviesen el permiso de sus maridos. En el caso de menores, de ambos sexos, se admitirían a éstos, únicamente si tenían el permiso paterno.

La fundación de la Sociedad Cooperativa se produce en un momento de grandes cambios, no podemos pasar por alto los ideales, los vientos nuevos que trajo la revolución de 1868 y los cambios que se produjeron en la España del momento. No tenemos constancia de la desaparición de la referida cooperativa, pero a buen seguro, la Restauración acabó con todos estos ideales.

JOSÉ ÁNGEL CAMPILLO

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