:::: MENU ::::

sábado, 25 de mayo de 2019

  • 25.5.19
En los últimos días, tal vez semanas, a raíz de la campaña a elecciones generales y autonómicas, se ha afianzado el concepto de “España vaciada”, haciendo referencia a aquellos pueblos y comarcas del interior que, en detrimento de la periferia, van quedando despobladas hasta que desaparecen por completo cuando los más mayores, que son los que se han quedado apegados al “terruño” van muriendo.



Este mismo concepto podemos aplicarlo a nuestros pueblos y ciudades, y el nuestro no se libra de ello, porque también encontramos lo que podemos denominar como calles “vaciadas” o “semivaciadas”, calles que por regla general se sitúan en lo que llamamos centros urbanos o históricos. No tenemos más que darnos un paseo por las calles más emblemáticas de nuestra localidad, las más antiguas, y podemos apreciar como hay gran cantidad de casas cerradas, y algunas de ellas en estado de ruina con el consiguiente problema que este hecho acarrea a sus vecinos.

Según el Instituto Nacional de Estadística en el año 2001 había en nuestro pueblo 5.901 viviendas de las cuales 1.002 estaban vacías, lo que supone un 17% del total. En el año 2011, es decir, diez años después nos encontramos con un total de 7.394 viviendas de las cuales 1.162 estaban vacías, lo que supone el 16% del total. Lógicamente entre estas viviendas vacías hemos de englobar a aquellas que están en mal estado o en ruina. Haciendo una media en el decenio donde se ha producido un incremento de 1.493 viviendas de las que 160 están vacías, lo que supone el 10%. Estamos hablando de casas vacías, bien porque sus dueños ya tienen una vivienda y, en principio no la necesitan, bien porque las personas que vivían en ellas han fallecido y la vivienda se ha cerrado, con el consiguiente problema que este hecho puede conllevar, fundamentalmente en el casco antiguo de nuestra localidad, dado que son casas que tienen como media más de setenta-ochenta años, algunas muchos más, y al no ser atendidas adecuadamente, poco a poco se van deteriorando.

Hasta ahora, y desde los años sesenta del pasado siglo, la política urbanística de los distintos gobiernos municipales ha tenido por objeto expandir la trama urbana, no hace falta mencionar los barrios que aparecen en los sesenta, setenta y ochenta en nuestra localidad, barrios que intentaron dar una vivienda digna a una ingente población que carecía de ella. Hay que decir que en El Viso siempre ha habido una escasez de vivienda bastante grande. Sin embargo, este hecho no tuvo en cuenta que se estaba llevando a cabo un proceso de urbanización de carácter centrífugo, es decir que lanza a la población joven del centro a la periferia, lo que ha provocado que años después la media de edad de las personas que viven en el centro sea muy alta y muchas de las viviendas que entonces estaban ocupadas, ahora no lo estén. Ha llegado el momento de invertir el proceso, ahora la política urbanística debe de tener un carácter centrípeto, que asiente la población en el centro de la localidad para colmatar esos espacios que van quedando vacíos, y cada vez más.

Para ello es necesario dar facilidades a los nuevos vecinos, y muchas de ellas pueden venir de mano del Ayuntamiento que puede incentivar la construcción o rehabilitación y adaptación de las viviendas a lo que se considera actualmente como vivienda confortable (término que ha cambiado a lo largo del tiempo). Esto conlleva también la aparición en el centro de una mayor dotación de servicios comunitarios que actualmente, salvo el colegio Gil López, son periféricos: es el caso del centro de salud, biblioteca, guardería, centro de día (la excepción está en la residencia de mayores).

Por otra parte, además de encontrar gran cantidad de viviendas cerradas y ruinosas, tal es el caso de la calle Tío Pinto, donde más del 25% de las viviendas o están en estado de ruina o se les ha dado una utilidad no habitacional, nos encontramos con grandes zonas que no se han construido (es el caso del vacío que encontramos entorno a la calle Hondilla y Palma) o que, a causa de la crisis urbanística, han quedado sin edificar provocando un gran vacío en la trama urbana, de ahí la importancia del cambio en la política urbanística a la que hago referencia.

Y al hablar de esta nueva política urbanística, por parte de las autoridades municipales, en la que como es lógico habrá que ser imaginativos, no puedo pasar por alto el proceso de degradación que están sufriendo algunos inmuebles que son seña de identidad de nuestro pueblo, me refiero a las grandes casas situadas en la calle Real fundamentalmente, que aunque de propiedad privada pueden ser reconvertidas, paulatinamente, tras un proceso de restauración y de adaptación para ubicar en las mismas determinadas dependencias municipales, es el caso, y a modo de ejemplo: biblioteca pública (hace falta más de una), museo etnográfico y arqueológico, guardería, y un lago etcétera.

Creo que es el momento preciso y propicio para llevar a cabo estos cambios fundamentales para mantener la fisonomía de un pueblo que tiene más de quinientos años de historia; tenemos que preservar el patrimonio, el inmueble también, y transmitirle a nuestros hijos un pueblo con sus peculiaridades, un pueblo con su propia idiosincrasia y no una ciudad dormitorio de las muchas que rodean a las grandes urbes.

JOSÉ ÁNGEL CAMPILLO DE LOS SANTOS



DEPORTES - EL VISO DIGITAL

FIRMAS
El Viso Digital te escucha Escríbenos