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sábado, 24 de agosto de 2019

  • 24.8.19
Cuando el mes de agosto va dando paso, de forma inexorable, al de septiembre, nuestro pueblo se prepara para celebrar las fiestas patronales en honor a Santa María del Alcor Coronada, imagen que desde 1939, es decir desde hace ochenta años está con nosotros. Pero hagamos un poco de historia sobre la devoción a Santa María del Alcor en estas tierras.



Tras la conquista de Carmona y su alfoz (término) en 1247, Fernando III entregó el señorío de Carmona, con la jurisdicción sobre la población de la villa y las rentas y las propiedades que en ella tenía la Corona, a su segunda mujer, doña Juana de Pontis a comienzos de 1248.

El monarca castellano Fernando III, murió el 30 de mayo de 1252, conservándose su cuerpo momificado en la catedral hispalense. Su hijo y heredero, Alfonso X “el Sabio”, apodado de esta manera por su pasión por la cultura y las letras, realizó un segundo repartimiento de Carmona, en torno a mayo de 1253. En este nuevo repartimiento Carmona quedó bajo la jurisdicción real, por lo que la reina, en compensación, recibió una de las tierras más ricas y fértiles: la finca de Alcaudete, con una extensión de 30 yugadas, unas 900 hectáreas.

La coexistencia entre musulmanes, conocidos como mudéjares, y cristianos se mantuvo a duras penas hasta 1264, fecha en la que se produce la rebelión mudéjar, a causa de los numerosos incumplimientos de los nuevos conquistadores, deseosos de nuevas tierras. Tras ser sofocado el levantamiento, se produjo un éxodo masivo de musulmanes al norte de África, por lo que gran cantidad de tierras, hasta entonces labradas, quedaron yermas.

Así pues, los Alcores, al igual que otros territorios, se quedaron prácticamente sin población, de ahí la necesidad de repoblar estos territorios con cristianos venidos del norte. Estamos hablando campesinos libres que buscaban mejores condiciones de vida, a pesar del peligro que desempeñaba vivir en la banda morisca, en un territorio fronterizo.

Estos nuevos pobladores son cristianos que sienten especial veneración por la Virgen María, de ahí que el rey Alfonso X el Sabio extendiera su devoción y bajo el amparo de la corona, en estas tierras escasamente pobladas van a surgir pequeños eremitorios donde ascetas y místicos se van a dedicar a la meditación y a la contemplación, siendo uno de ellos el de Santa María del Alcor, nos remontamos pues a finales del siglo XIII.

El lugar de El Viso se fue repoblando en el siglo XIV, especialmente a partir de 1371, cuando el rey Enrique II de Trastámara, premiando los servicios de don Gonzalo Mejías en la guerra contra Pedro I, lo cedió a su viuda. A partir de estos momentos nuestro pueblo pasa por distintos señores, hasta que en 1440, el rey Juan II de Castilla cede a Juan Arias de Saavedra, Alfaqueque mayor de Castilla y Alcalde y Alguacil mayor de Sevilla y Alcalá de Guadaira, el lugar de El Viso como premio a su fidelidad y valor en las guerras contra el reino nazarí de Granada.

En estos mismos siglos los franciscanos continuaron propagando la devoción mariana, tal y como lo pone de manifiesto la bula del Papa Nicolás V, que en 1447, concede permiso a los eremitas de Santa María del Alcor para trasladarse a la ermita de la Virgen de Gracia en Carmona. No obstante, por diversas circunstancias los franciscanos de Santa María del Alcor, no se trasladaron a la ermita de la Virgen de Gracia.

No nos consta el devenir que corrió el eremitorio de Santa María del Alcor del Alcaudete, ni el que posiblemente hubo en nuestro pueblo, en los aledaños de la iglesia. Posiblemente, ante el nacimiento de un incipiente pueblo, la vida eremítica dejó de tener validez en este lugar y la ermita pasó a ser parroquia, la de Santa María del Alcor. Esto mismo pudo ocurrir en la vecina localidad de Mairena del Alcor, cuya parroquia tenía la misma advocación.

Lo cierto es que la imagen de Santa María del Alcor desapareció en la noche del 22 al 23 de julio de 1936. A decir de los expertos se trataba de una imagen de unos 55 cms, de final del gótico y de escuela catalano-aragonesa y que bien pudiera ser la que los mercedarios descalzos trajeron consigo.

Así pues, y en plena contienda, el 26 de febrero de 1937 la Junta pro-restauración de la Iglesia Parroquial, cuyo presidente era D. Manuel de los Santos y Secretario D. Sixto Sánchez-Barbudo, se dirigió a la Comisión Gestora Municipal poniendo de manifiesto que en la última sesión celebrada el día 15 de febrero había acordado “ir adquiriendo las imágenes que de nuevo habrán de venerarse en esta Iglesia Parroquial” siendo admitida la propuesta de solicitar a las Autoridades locales que fuese el Ayuntamiento quien costease la Imagen de Nuestra Señora del Alcor ,patrona de este pueblo”.

El 3 de enero de 1938 se firma el contrato de ejecución de la talla de la nueva imagen con el escultor Manuel Cerquera Becerra.El artista, con taller en el Muro de los Navarros, tenía un gusto exquisito, siendo además un magnífico dibujante, retablista e imaginero, por lo que sería éste el motivo por el que el visueño José Blanco Benítez, empresario afincado en la capital hispalense, inclinó la balanza en su favor. Estamos hablando de una persona que financió la restauración del templo, pero particularmente la capilla del Sagrario a la que dotó de magnífico retablo.

La Virgen, que aparece entronizada en un magnífico sillón de estilo renacentista, en madera de caoba tallada y barnizada, a la que se le han añadido aplicaciones de plata repujada, costó 2.850 pesetas pagadas en tres plazos: 500 pesetas al firmar el contrato, otras 500 al presentar el modelo en escayola o barro quedando el resto de su valor a la entrega de la imagen.

El 1 de julio de 1939, la Corporación Municipal, a propuesta del Alcalde Presidente, acordó por unanimidad “nombrarla Alcaldesa Honoraria de esta villa, tributándole todos los honores correspondientes en el día de su próximo traslado a la Iglesia Parroquial”, hecho acaecido el 22 de agosto de este mismo año. La imagen llegó a nuestro pueblo de incógnito, procedente del domicilio de la madre de don José Blanco Benítez. Fue colocada en unas andas y cobijada en la fábrica de electricidad, en las afueras del pueblo.

Allí quedó hasta el sábado 26 de agosto, día en el que se procedió a su traslado a la iglesia parroquial que a las seis de la tarde fue bendecida, una vez terminaron las obras de restauración de la misma. Acto seguido se organizó una procesión, desde el convento, con la imagen de San Pedro Nolasco, hasta la fábrica de la luz, lugar en el que se bendijo la imagen y se le colocaron coronas y cetros. Una vez bendecida, se organizó, nuevamente, una procesión hasta la entrada de la calle de la Muela, donde se hizo la recepción oficial por parte de las autoridades y donde se dio lectura al nombramiento como alcaldesa perpetua, la vara de mando.

Es en estos momentos cuando el pueblo de El Viso conoció por vez primera el himno a su excelsa patrona, himno cuya letra fue compuesta por Sixto Jiménez, siendo la música de Juan Sánchez García, Maestro Seri.

Seguidamente, se organizó el regreso de la comitiva al templo parroquial acompañada de representantes de Hermandades y de la banda municipal. Meses después, el 13 de enero de 1940 se funda oficialmente la Hermandad de Santa María del Alcor, y se acuerda el día 15 incorporar también al Patrón de la localidad, San Pedro Nolasco.

En 1989 se celebró el cincuenta aniversario de la llegada de la imagen de Santa María del Alcor y el 12 de septiembre de este mismo año, en las puertas del entonces Ayuntamiento y de manos del Alcalde, D. José Calabuig Fernández, se le impuso a la imagen la primera medalla de oro de la localidad.

La imagen procesiona en un bellísimo paso que fue diseñado en 1999 por D. José Manuel Bonilla Cornejo. La ejecución del proyecto se llevó a cabo en los talleres de orfebrería Maestrante en tres fases que dieron comienzo en el año 2000 y terminaron en 2002.

Y tras largos años de espera, el 10 de septiembre del 2005, año que quedará grabado en el subconsciente colectivo de un pueblo que al igual que aquel lejano 26 de agosto de 1939 arropó a su Mater en Magestad, y la llevó desde la capilla del Rosario hasta el Parque de la Constitución. En este incomparable marco, tras una solemne misa, la imagen fue coronada canónicamente.

En las coronas, diseñadas por Ricardo Jiménez Ruíz, y ejecutadas magistralmente en el taller de don Juan Borrero Campos, se recoge con sensibilidad y acierto, lo nuevo y lo viejo, destacando en la de la Virgen la cruz de oro que fue del padre Nicasio. Y pasado el 12 de septiembre, día grande de El Viso, y como colofón a las fiestas patronales, el pueblo se prepara para la romería en honor a su patrona, tal y como lo viene haciendo desde 1942.

JOSÉ ÁNGEL CAMPILLO DE LOS SANTOS

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