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sábado, 11 de enero de 2020

  • 11.1.20
José María de los Santos López nació el 5 de julio de 1935, curiosamente 50 años después del nacimiento del Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, y su hermano Diego al año siguiente, apenas un mes después del estallido de la ignominiosa Guerra Civil. Las primeras letras las aprendieron en la “miga” de doña Lola y en la escuela que puso el coadjutor de la Parroquia. Fueron preparados para las pruebas de ingreso al Bachillerato, en clases particulares, por su tío Gil López (hermano de su madre).



Sus padres eran Manuel y Alcora. El primero de ellos estudió Bachiller en los Salesianos de Utrera, junto a su hermano Pedro. Acto seguido, se licenció en Medicina en la Facultad de Granada. En los cursos del Doctorado en Madrid conoció a la flor y nata de la intelectualidad de la época (Valle Inclán, Unamuno, Ortega y Gasset, Marañón…) Recién licenciado y, tras la muerte de su predecesor, fue nombrado médico del pueblo, cargo que ostentó durante unos cincuenta años (el Centro de Salud lleva su nombre) Cuando se proclamó la República, fue nombrado Alcalde por el Gobernador Civil, pero solo estuvo cuatro meses, ya que no se presentó a las elecciones. Contrajo matrimonio con Alcora López, de las que nacieron ocho hijos (José María, Diego, Pedro y cinco más que murieron de una parálisis cerebral progresiva)

Diego y José María fueron internados en el colegio de los Salesianos en Utrera, continuando la tradición familiar. Después de estudiar Bachillerato ingresa en el Seminario de esta Orden en Posadas (Córdoba) donde realiza los Estudios Eclesiásticos de Filosofía, Pedagogía y Teología, con prácticas en la Escuela Técnica de Campano (Chiclana) En dicha institución académica, bajo la dirección del profesor suizo Marcos Togneti, inicia sus primeros estudios sobre la reforma agraria en el Mezzogiorno italiano, los cuales aplicará más tarde al campo andaluz.

El joven José María, con 25 años, es ordenado sacerdote en 1960, fecha en la que es seleccionado para completar sus estudios religiosos en la Universidad Salesiana de Roma, donde obtiene la Licenciatura de Derecho Canónico. Posteriormente, es nombrado Profesor de Ciencias Jurídico-Morales e Historia del Pensamiento Social en el Centro de Estudios Teológicos Salesianos Juan XXIII en el pueblo sevillano de Sanlúcar la Mayor.

Años más tarde, completa sus estudios, especializándose en Sociología, transcurriéndose su vasta formación entre la Universidad Pontificia de Salamanca León XIII, la Universidad católica de Lovaina y la Facultad de Ciencias Sociales de Santo Tomás de Roma. En esta segunda etapa italiana, en los albores de los setenta, es discípulo del profesor Julio Girardi, uno de los principales ideólogos de la corriente Cristianos por el Socialismo, quién relaciona dialécticamente marxismo y cristianismo y defiende la construcción de una iglesia popular comprometida con la liberación de las personas y de los pueblos.

José María refuerzo su compromiso social en el seno de los intensos debates de la Iglesia Católica en el marco del Concilio Vaticano II y, en los últimos años de la Dictadura, se convierte en uno de los sacerdotes comprometidos en pro de la llegada de las libertades, conformándose como un Hombre humanista, demócrata y amante de las libertades.

La intensa participación del profesorado del Seminario Salesiano en favor del proceso de transición democrática, junto a sus compañeros, tuvo serias consecuencias. La jerarquía eclesiástica ordena el cierre del Seminario de Sanlúcar la Mayor y su exclusión posterior, junto a otros profesores, del Seminario de San Telmo de Sevilla. Además, de ser expulsados de la docencia, sus titulaciones académicas, adquiridas en instituciones religiosas, no eran válidas en el ámbito civil. Por tanto, nuestro protagonista, con 40 años, no tuvo más remedio que volver a repetir sus estudios, asignatura por asignatura, concluyendo la Licenciatura Superior de Ciencias Políticas y Sociología en 1980. Una vez que concluye sus estudios, gracias a su dilatada experiencia y a su extenso bagaje intelectual, es nombrado profesor del Centro Nuevas Profesiones de Sevilla y. acto seguido, asume la Dirección de la Escuela de Trabajo Social de Sevilla, donde imparte clases de Sociología General, Antropología y Estructura Social Contemporánea. José María consigue el reconocimiento del rango universitario de estos estudios, inaugurándose una sede propia en la calle Jimios, en un bello edificio del siglo XVIII, el 23 de abril de 1987, sentándose, además, las bases de la Facultad de Trabajo Social, actualmente adscrita a la Universidad Pablo de Olavide. El legado dejado por nuestro paisano en esta institución se marcó con hilo de plata, recibiendo un Seminario su nombre y recordándose su figura con una placa. La Memoria Académica del curso 1989-1990 valora la labor de su Director, durante una década, del siguiente modo:”Todos estamos de acuerdo en que JOSÉ MARÍA no sólo marcó el camino, sino que supo imprimir la clase, el estilo, el sello de lo que debe ser nuestra Escuela”

Además de su intenso compromiso social en favor de los desfavorecidos, es uno de los pilares básicos de la ideología del incipiente andalucismo y uno de los fundadores y promotores de la Alianza Socialista Andaluza (ASA), en 1973, y del Partido Socialista de Andalucía (PSA), en 1976. Ocupó cargos básicos en la estructura interna del PSA, relacionados con la formación militante y, especialmente, en los aspectos ideológicos, aunque nunca llegó a ser candidato electoral.

Investiga sobre Andalucía con tesón y pasión, publicando un gran número de libros, ensayos, artículos y documentos de todo tipo entre 1975 y 1989. “Su aportación política fue importantísima en el plano ideológico, y junto a otro hombre ejemplar, José Aumente, fue durante muchos años el alma del andalucismo” (Francisco Vergara)

Uno de sus últimos actos fue en su pueblo, en 1989, recitando el Pregón Conmemorativo del 50 aniversario de la llegada de la Imagen de Santa María del Alcor a El Viso. La calidad literaria de su Romance es sublime:

“Cabalgaba por la Vega

el Rey Sabio de Sevilla

contemplando los trigales

las amapolas de vida,

mientras buscaba un lugar

para edificar ermita

a la Reina de los Cielos

sin Pecado concebida…”

El corazón humilde, generoso, sereno y lleno de vitalidad de José María de los Santos se apagó el 7 de enero de 1990, con tan solo 54 años.

El gran homenaje a su figura, desgraciadamente, fue póstumo, siendo reconocido como Hijo Predilecto de El Viso del Alcor en 2001, concretamente el 14 de Junio, cuando el Pleno Municipal aprobó por unanimidad concederle tal distinción, siendo Alcalde, Francisco Vergara (PA), y contando con la opinión y voto favorable de los distintos portavoces: Antonio Jiménez (PA), Francisco Algaba (IU), Manuel Domínguez (PSOE) y Juan Carlos López (PP) El acto de entrega de tal merecida Distinción se celebró, de forma simbólica, el 4 de diciembre de 2001, en la Casa de la Cultura “Antonio Machado”. El mismo fue presidido por el Consejero de relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía (Antonio Ortega), junto al Alcalde, Francisco Vergara, y Diego de los Santos.

El 7 de enero de 2002, aniversario de su fallecimiento, se descubrió en la fachada de su casa natal una Placa de Bronce, tal como acordó previamente la Corporación Municipal en Pleno.

José María se marchó demasiado pronto, pero su legado como andalucista, sociólogo y visueño será eterno.

J.C. JIMÉNEZ / REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: J.C. JIMÉNEZ



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