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COLEGIO PROFESIONAL DE PERIODISTAS DE ANDALUCÍA

miércoles, 17 de mayo de 2023

  • 17.5.23
El Hospital Quirónsalud Córdoba ha reforzado la Unidad de Odontología para ofrecer una atención integral en el servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial y Odontología, dirigido por el doctor Juan José Ruiz Masera y compuesto por nueve especialistas. Así el centro hospitalario incorpora la tecnología más avanzada y los tratamientos odontológicos más novedosos para ofrecer un cuidado de la salud bucodental de excelencia.


Los cirujanos orales y maxilofaciales del servicio tienen una amplia experiencia en la realización de rehabilitaciones orales por medio de implantes orales, tanto de tratamientos sencillos y básicos, como tratamientos avanzados en pacientes con falta extrema de hueso en los maxilares (implantes cigomáticos, mallas subperiósticas customizadas y regeneración ósea mediante injertos).

El equipo de odontólogos realiza todo tipo de tratamientos ortodóncicos o de estética dental tras un estudio y diagnóstico preciso, como ortodoncia invisible, fija o aparatología removible, blanqueamientos dentales, carillas o coronas cerámicas, entre otros.

El doctor Ruiz Masera ha resaltado la realización de odontología conservadora (obturaciones, endodoncias, reconstrucciones dentarias), y periodoncia (tratamiento de las encías), y odontopediatría, destinada a la prevención y tratamiento de caries en dentición decidua (dentición primaria), prevención de las maloclusiones y ortodoncia interceptiva.

El doctor Ruiz Masera ha destacado que “el servicio está especializado en realizar tratamientos de odontología conservadora y de cirugía oral e implantología con anestesia general para pacientes con algún tipo de discapacidad, pacientes con fobias al sillón dental y para niños de corta edad”.

Quirónsalud en Andalucía

El Grupo Hospitalario Quirónsalud cuenta en la actualidad en Andalucía con ocho centros hospitalarios situados en las ciudades de Málaga, Marbella, Los Barrios (Cádiz), tres en Sevilla, Córdoba y Huelva, además de 18 centros médicos de especialidades y diagnóstico y un hospital de día quirúrgico, que lo posicionan como líder hospitalario privado de esta comunidad autónoma.

Quirónsalud es el grupo hospitalario líder en España y, junto con su matriz Fresenius-Helios, también en Europa. Cuenta con más de 40.000 profesionales en más de 125 centros sanitarios, entre los que se encuentran 47 hospitales que ofrecen cerca 7.000 camas hospitalarias.


Dispone de la tecnología más avanzada y de un gran equipo de profesionales altamente especializados y de prestigio internacional. Entre sus centros, se encuentran el Centro Médico Teknon, Ruber Internacional, Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, Fundación Jiménez Díaz, Hospital Quirónsalud Barcelona, Hospital Universitario Dexeus, Policlínica de Gipuzkoa, etc.

El Grupo trabaja en la promoción de la docencia (ocho de sus hospitales son universitarios) y la investigación médico-científica (cuenta con el Instituto de Investigación Sanitaria de la FJD, único centro investigador privado acreditado por la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación).

Asimismo, su servicio asistencial está organizado en unidades y redes transversales que permiten optimizar la experiencia acumulada en los distintos centros y la traslación clínica de sus investigaciones.

Actualmente, Quirónsalud está desarrollando más de 1.600 proyectos de investigación en toda España y muchos de sus centros realizan en este ámbito una labor puntera, siendo pioneros en diferentes especialidades como oncología, cardiología, endocrinología, ginecología y neurología, entre otras.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

sábado, 13 de mayo de 2023

  • 13.5.23
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles se sumará hoy al movimiento en defensa de los vinos. Y lo hará con un brindis colectivo que tendrá lugar a las 13.30 de la tarde en Bodegas Pérez Barquero, una de las firmas de referencia del marco vitivinícola cordobés.


La jornada, promovida por la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV), se desarrollará de forma conjunta en 38 DOP españolas, que brindarán de manera simultánea por el vino. En el caso de Montilla, la iniciativa se enmarca en la actividad denominada Patios de Bodega, gracias a la cual, cinco bodegas y tres lagares de la DOP Montilla-Moriles han unido la tradición y el patrimonio del vino con una de las fiestas más reconocidas de la capital: los Patios de Córdoba.

"Esta celebración tiene un carácter festivo y reivindicativo", resaltó el teniente de alcalde de Desarrollo Local, Manuel Carmona, quien aclaró que, por un lado, "busca acercar a la gente uno de los productos con mayor calidad y prestigio de nuestro país: el vino con Denominación de Origen". Pero, por otro, la CECRV trata de reivindicar aspectos esenciales sobre lo que los vinos suponen, lo que significan y lo que aportan las DOP a las zonas rurales.

De este modo, Denominaciones de origen, patrimonio colectivo es el lema del Día Vino D.O. 2023. "Con él se pretende dar a conocer que, detrás de una Denominación de Origen, hay un patrimonio para la zona y para los municipios que la integran, que se traduce en personas, producto y territorio", añadió Manuel Carmona.

El responsable municipal de Turismo del Ayuntamiento de Montilla recordó que "las personas aportan saber-hacer, vocación y pasión" y defendió que el vino es "fruto de una tierra y de un conocimiento acumulado durante décadas, que genera ingresos que se quedan en la zona y dinamizan su economía".

Récord de participación

Este año va a ser la edición con más denominaciones de origen de vino de cuantas se han celebrado hasta ahora: 2017, 2018, 2019 y 2022 –los años 2020 y 2021 se convocaron sendos brindis online, a causa de la pandemia–. Así, serán 38 las denominaciones de origen de vino que participan en el Día Vino D.O. 2023, superando las 36 que lo celebraron el año pasado.

El Día Vino D.O. nació hace siete años con una aspiración que sigue vigente: sembrar la semilla para que se declare oficialmente un Día del Vino en España y lograr así que este sector tenga, anualmente, una fecha con la que visibilizar ante la sociedad lo que supone y lo que aporta el vino a las zonas rurales, a sus gentes y al conjunto del país.

Se trata, además, de una pretensión respaldada por una proposición no de ley aprobada en el Congreso de los Diputados en 2017, que insta al Gobierno a declarar el Día del Vino. Dicha proposición fue presentada a propuesta de CECRV y logró el respaldo mayoritario de los grupos parlamentarios.

Las 38 denominaciones de origen de vino que participan en el Día Vino D.O. 2023 son: Alicante, Almansa, Binissalem, Bullas, Calatayud, Campo de Borja, Cariñena, Catalunya, Cigales, Condado de Huelva, Jerez-Xérès-Sherry, Jumilla, La Mancha, Lanzarote, León, Málaga, Manchuela, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, Monterrei, Montilla-Moriles, Navarra, Pla i Llevant, Rías Baixas, Ribeira Sacra, Ribera del Guadiana, Rioja, Rueda, Sierras de Málaga, Somontano, Tacoronte-Acentejo, Toro, Txakolí de Álava, Txakolí de Bizkaia, Uclés, Utiel-Requena, Valencia, Vinos de Madrid y Yecla.

Todas ellas brindarán a la vez, a las 13.30 de esta tarde, por el vino D.O., por los valores que transmite (diversidad, calidad, autenticidad, cuidado y respeto por el saber hacer local y por el medio natural, arraigo y reconocimiento del medio rural, disfrute, cultura…) y por el patrimonio colectivo que hay detrás de cada una.

Santo y seña de la zona Montilla-Moriles

El Grupo Pérez Barquero está integrado por cuatro bodegas de la DOP Montilla-Moriles: Gracia Hermanos, Compañía Vinícola del Sur, Tomás García y Pérez Barquero. Desde su fundación en 1905, esta institución, santo y seña de la comarca vitivinícola cordobesa, ha cuidado con la mayor atención y esmero todas las labores que giran alrededor de la creación del vino.


Desde la selección de los mejores pagos de viñas –albarizas de la Sierra de Montilla y de Moriles Altos- hasta la recolección, el transporte y la molturación de la uva, Pérez Barquero presta atención a todos los pasos que continúan con la elaboración del mosto nuevo, su cata y su selección, previa al destino final que, según sus características, serán las botas de crianza, en la amplia gama de vinos de la zona: Finos, Olorosos, Amontillados, Palos Cortados y Dulces de Pedro Ximénez.

Reconocido con las distinciones más relevantes en el mundo del vino –con las máximas puntuaciones Parker, multitud de premios y medallas en concursos nacionales e internacionales, así como extraordinarias reseñas en las principales guías–, el Grupo Pérez Barquero ha extendido su nombre por todos los rincones del territorio nacional. No en vano, sus vinos, brandis y vinagres se encuentran en más de cincuenta países de los cinco continentes, figurando a la cabeza de los exportadores de vinos de la zona.

Asimismo, Pérez Barquero es una de las pocas bodegas españolas distinguidas con el sello Pyme Innovadora concedido por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad del Gobierno de España, en base a los cinco proyectos de innovación que tiene desarrollados con el CDTI por un importe global próximo a los 2 millones de euros.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 13.5.23
La reciente noticia del hallazgo de los restos de cinco relieves antropomorfos del siglo V a. C. en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), ha vuelto a poner el foco de la noticia en la civilización tartésica, tan denostada en los últimos años en favor de las tesis que defienden una colonización y conquista fenicias que borran todo rastro de las culturas anteriores. La importancia del hallazgo reside en que estos rostros humanos, si son realmente representaciones de dioses, suponen un cambio de paradigma en la interpretación de la civilización tartésica, considerada anicónica por representar la divinidad a través de piedras sagradas y de motivos animales o vegetales.


El espacio físico ocupado por el actual Viso del Alcor estuvo dominado, a vista de pájaro, por una ciudad en el yacimiento de la Tablá, construida, tal como afirmó Bonsor, sobre terrazas artificiales sostenidas por bancadas de rocas. Además, estaba defendida por una colosal muralla de mampostería en talud y perfil zigzagueante. Este emplazamiento pudo adquirir su fisonomía urbana y sus primeras defensas pétreas de forma simultánea a la construcción de las murallas de Carmona, Gandul o a la “elevación artificial” de la Motilla, es decir, sobre el siglo VIII a. C. La anchura de los muros era de 2,20 m. (cuatro codos fenicios) y su altura pudo alcanzar los 5 m. Uno de ellos parece continuar en el borde del actual recinto ferial, lo que deja entrever que la muralla se prolongaba por el perímetro de la Tablada Baja. Otros elementos defensivos los encontramos en lo que pudo ser la entrada al recinto fortificado, un amplio espacio en forma de V (visible detrás de la caseta La Guardería y las colindantes), flanqueado por dos elevaciones artificiales del terreno o bastiones defensivos. El acceso a la misma se realizaría mediante una rampa, de unos 11,5 m. de anchura. La ciudad, además, estaba defendida por murallas de casamatas (lateral que mira hacia el Parque de la Muela), es decir, con una estructura compartimentada y conformada por dos muros paralelos separados varios metros y unidos por muretes transversales para dotar al conjunto de una mayor resistencia. ¡Qué espectáculo, amigos lectores, sería divisar desde sus imponentes cinco metros de altura la fértil campiña, las sierras que se pierden en el horizonte y el lago ligustino! ¡Qué cerquita teníamos el mar, bordeado por las elevaciones amesetadas de Los Alcores y el Aljarafe!

Los colonos procedentes del Mediterráneo Oriental trajeron a estas tierras importantes novedades: el alfabeto, el torno cerámica, nuevos usos y ritos funerarios, los hornos de tiro vertical, la técnica de injertar el acebuche, la gallina, sus costumbres y creencias religiosas,…Las cabañas circulares se convirtieron en casas de planta rectangular, construidas al modo fenicio, perfectamente compartimentada en habitaciones destinadas a los distintos usos que una sociedad más compleja requería (mercaderes, campesinos, artesanos, sacerdotisas, soldados o reyezuelos), y  se organizaron con un esquema urbanístico planificado.

La magnitud de la ciudad tartésica se contempla, sin lugar a dudas, por la dimensión colosal de sus necrópolis o “ciudades de los muertos”. Bonsor fue el primer investigador, concretamente en 1922, que consideró tartésicas las necrópolis de Los Alcores. Según Fernando Amores, Jorge Maier y otros historiadores, esta urbe contó con dos espacios funerarios asociados, la necrópolis de Santa Lucía y la del Raso del Chiroli, situadas al norte y sur respectivamente de la Tablada. 

La necrópolis de Santa Lucía estaba situada en el Olivar de los Toruños, donde los rayos solares se resisten a ser abrazados por el manto de la oscuridad. A este respecto, Bonsor indica que “entre Mairena y El Viso del Alcor, muy cerca de la Ermita de Santa Lucía se encuentra un grupo importante de monumentos funerarios compuesto por catorce motillas cuyas alturas oscilan entre 1.50 m. y 6 metros”. Sobre la meseta elevada al oeste de La Tablada, entre los términos municipales de El Viso y Mairena del Alcor, la arqueóloga, Elisabeth Collins, halló diversos fragmentos de cerámica orientalizante (platos y urnas con engobe rojo), coetáneas a la necrópolis. Por otro lado, Juan Antonio Martínez localizó varios túmulos (al menos tres) en una parcela de Mairena.  localizada a 600 m al noroeste de la localización antes mencionada. Pues bien, en dicho lugar sagrado había túmulos funerarios (unos 17 para Carlos Cañal y 14 para Bonsor), de incineración e inhumación. Cañal describe otra sepultura de inhumación, posiblemente más arcaica, algo más alejada, con restos de un hombre tendido y la cabeza sobre una piedra circular. 

Jorge Bonsor excavó un solo túmulo, aunque con anterioridad el propietario del terreno, Elías Méndez, había explorado varios enterramientos de inhumación análogos a los de Bencarrón. El arqueólogo anglo-francés excavó un túmulo de 2,35 m de altura entre los años 1893 y 1894, con una fosa de incineración de 80 cm de profundidad, repleta de cenizas. El ajuar lo componía un pequeño bote de marfil, cuatro peines y tres placas de marfil decoradas con frisos de animales, palmeras y flores de loto; dos conchas grabadas; y un huevo de avestruz con los bordes dentados y decorados con líneas rectas y zig-zag grabadas y pintadas en rojo ¿Qué hacían elementos exóticos como marfiles o huevos de avestruz en el corazón de Los Alcores? Sin duda, llegaron a estos lares a través del comercio auspicio por la élite social de la Tablá o producto del asentamiento de artesanos fenicios. De este extraordinario ajuar aristocrático se conservan únicamente una serie de pequeños fragmentos en la Hispanic Society of America de Nueva York. 

En el mundo fenicio-púnico, el huevo de avestruz tiene carácter sagrado y representa el recipiente, decorado ritualmente, en el que se encuentra encerrado el hálito vital, necesario para que los muertos vuelvan a la vida. Estos huevos exóticos son frecuentes en Los Alcores (Acebuchal, Santa Marina, Puerto del Judío o la Necrópolis de la Cruz del Negro).

El marfil intensamente pulido recuerda la seductora delicadeza al tacto de la carne humana (Barnett) y conforma un símbolo de la extrema riqueza de los altos dignatarios de las necrópolis de Bencarrón, Santa Lucia, Alcantarilla, Cruz del Negro y Acebuchal.

Según la docta opinión de María Eugenia Aubet, el pequeño lote de marfiles de Santa Lucía destaca, en comparación con los demás marfiles de los Alcores, por su extraordinaria calidad en el tratamiento y decoración de las piezas. De este magnífico ajuar se conserva únicamente una serie de fragmentos, que no se llegaron a publicar hasta 1928. Con tales minúsculas piezas de este puzzle, la arqueóloga antes mencionada considera imposible reconstruir una caja de marfil o tres paletas cosméticas caladas, tal como describe Bonsor en 1899. Por otra parte, duda de la existencia de conchas grabadas, pues los restos existentes son de marfil.  En base a la forma y técnica decorativa, divide este conjunto de pequeños fragmentos en cuatro grupos diferentes de marfiles: 

I. Píxides (cajas pequeñas) de forma cilíndrica con escenas grabadas de enfrentamientos entre grifos (animal mitológico con cuerpo de león y cabeza de ave) y cabras o gacelas, en las cuales el artesano ha cuidado sumamente los detalles en la configuración de la musculatura, cuello y rasgos de la cabeza de los ungulados. Una de las cabras inclina la cabeza hacia el suelo y por entre las patas emerge un capullo de loto esquematizado.

II. Placas con decoración incisa que representan escenas de cabras rodeadas de flores de loto (muy abundantes en Egipto), grifos o esfinges (interpretadas según los cánones de la escuela fenicio-siria tomando como base el modelo egipcio) y caballos. En un fragmento de placa se contempla la garra de un felino, quizás un león o un grifo. Este conjunto tiene grandes semejanzas con las piezas de Acebuchal.

III. Fragmentos de peines con decoración incisa geométrica.

IV. Placas caladas en bajorrelieve con escenas diversas: flores de loto, grifos atacados por felinos (posiblemente leones), una figura humana masculina que viste una túnica corta o faldellín egiptizante (se conserva el fragmento de la parte inferior del cuerpo) Estos trozos son muy semejantes a los ejemplares más completos de Acebuchal y Alcantarilla, teniendo analogías con la Cruz del Negro y Cancho Roano. También se conserva un fragmento de una cuchara, calada y decorada en bajorrelieve, de la que se conserva la parte inferior de una pequeña esfinge sentada, ejecutada con gran minuciosidad. Es una pieza única en el conjunto de marfiles andaluces, especialmente por la postura del animal, sentado y con las patas delanteras extendidas, el uso del faldellín, el pectoral y el peinado hathórico (Blanco Freijeiro), así como por la extraordinaria calidad técnica que empleó un artesano de influencias sirias. Estas pequeñas cucharas eran utilizadas para diluir cosméticos, remover ofrendas o para verter sal.

Jorge Bonsor consideró a los marfiles de los Alcores de origen fenicio y los dató hacia el 700 a. C. Blanco Freijeiro data las piezas de Santa Lucía y Acebuchal en torno al 700-650 a. C. considerándolas obra de artesanos fenicios instalados en Tartessos, huidos de la ciudad fenicia de Tiro tras la ocupación asiria. En cambio, las hipótesis más recientes de B. Freyer-Schauenburg, W. Schüle o María Eugenia Aubet consideran las piezas de Los Alcores y de Samos como obras de un taller «fenicio occidental» del siglo VI a. C.

El arqueólogo anglo-francés excavó un segundo túmulo, de 5,60 metros de altura, hallando una fosa de pira funeraria de grandes dimensiones, pero no encontró restos valiosos al haber sido previamente saqueada. 

Otra necrópolis tradicionalmente asociada a la Tablá es la del Raso del Chiroli (Amores, Maier, Sánchez Andreu,...)  Bonsor la sitúa a la izquierda de la carretera que comunica El Viso del Alcor con Carmona, a la altura del Km. 517 (Barrio de Las Anchoas) En dicho espacio sagrado, el gran arqueólogo encontró, en 1909, siete colinas tumulares de pequeño tamaño, aunque sólo recoge noticias de tres. La ausencia de ajuar es completa, y sólo se encontró el ánfora utilizada como cobertura en el túmulo A. Este recipiente tiene una cronología amplia, del VII al V a. C., según Pellicer. Las piras se levantaron directamente sobre el suelo, con escasa preparación previa, siendo, pues, muy diferentes a las de Santa Lucía y más semejantes a la de Alcaudete, por lo que sería necesario un estudio más detallado para asociarla, o no, a la Tablá.

Por otra parte, Jorge Bonsor señala la ubicación de cuatro túmulos en el Campo del Calero y Olivar de Don Marcelino Calvo (situados entre los actuales pagos de San Francisco y El Ventorrillo, según el estudio de mi admirado amigo, Juan Antonio Martínez) ¿Puede tratarse de otra necrópolis de la Tablada Tartésica? 

En definitiva, todos los indicios señalan que la Tablá fue una ciudad importante en época fenicia-tartésica y turdetano-cartaginesa, es decir, entre los siglos VIII y III a.C, prolongándose, posiblemente, hasta la época republicana romana (s. II-I a.C.), constituyendo un yacimiento arqueológico de primer orden que merecería, sin duda, un estudio científico, una férrea protección y su puesta en valor. La materialización de este sueño supondría convertirla en una de las señas de identidad de El Viso, así como en un reclamo para el turismo cultural, que traería riqueza a nuestro pueblo y crearía puestos de trabajo en un sector endógeno. El Viso lleva dos mil años dándole la espalda a la Tablá, por lo que ya es el momento (llegando las autoridades locales a un acuerdo generoso con sus propietarios) de que los visueños descubran los secretos que encierra en sus entrañas ¿Es una quimera? “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar” (Eduardo Galeano).


MARCO ANTONIO CAMPILLO


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