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sábado, 11 de mayo de 2019

  • 11.5.19
“En plena primavera, en los primeros días de Mayo y cuando las amapolas salpican los trigales, como bermejos labios que quieren besar el purísimo azul del Cielo, en esos días deliciosos cuyos interminables atardeceres, llenos de olores a nardos y azahar, invitan a gozar plenamente, celebra sus fiestas, este pueblo de casitas blancas, como colgado en la media ladera de los alcores, a manera de nidos de águilas” (Gil López, 1952).



La primera ubicación de las Fiestas parece ser la actual Plaza Sacristán Guerrero. El crecimiento demográfico de la población desde principios del siglo XX propició el traslado de las Fiestas de la Santa Cruz hasta la arterias principales de la villa (calles Real, Muela y Feria) La consolidación de las Fiestas hizo surgir la necesidad de construir un “recinto ferial” permanente. Este deseo se llevó a cabo en 1964, ocupando el nuevo recinto el relleno del barranco del Sequero. Esta nueva ubicación fue efímera, ya que tres años más tarde se vuelve a cambiar la ubicación del recinto de las fiestas.

Ubicación en el Huerto de Ramón del Pinar, actual Parque de la Constitución

El Ayuntamiento, mediante un préstamo concedido por el Banco Hispano Americano, y con la colaboración de una serie de vecinos, que aportaron un donativo voluntario para el “Paseo de Feria”, adquirió un terreno en el polígono La Muela, conocido como el Huerto de “Ramón del Pinar”. La inauguración del nuevo recinto se produjo en 1967, a pesar del retraso de la obras de explanación. Cuatro años más tarde, en 1971, se construyó una portada monumental, que constituyó una novedad fundamental en estas fiestas. Sin embargo, el pueblo no se sentía partícipe y protagonista de los festejos, empezando una etapa de decadencia.

La escasa participación ciudadana es palpable cuando El Ayuntamiento concedió en 1972 una subvención de 15.000 pesetas a la Peña Sevillista, para sufragar en parte, la única orquesta que actuó en El Viso. Precisamente, conocemos con cierto detalle gracias al diario El Correo de Andalucía del 3 de mayo, que dedica un reportaje, desde la página 17 a la 23, a la Cruz de Mayo de El Viso del Alcor. Lo más novedoso es la iluminación que se estrena ese año, siendo el programa de festejos poco original: Gran Circo Polonia, espectáculo de fuegos artificiales, concurso de dibujo, competiciones deportivas, etc. El reportaje incluye, además, una entrevista al Presidente de la Comisión Municipal de Festejos, el Teniente de Alcalde D. Salvador de los Santos Sánchez-Barbudo, quién describe los datos generales del recinto, con 20.000 m² de superficie, 10.000 bombillas, 14 casetas y una monumental portada estrenada el año anterior.

La Corporación Municipal quiso darle un nuevo impulso a las Fiestas con una serie de novedades que evitaron su lento aletargamiento. En 1974 se creó la Caseta Municipal (la antigua caseta de la Corporación era totalmente impopular) de grandes dimensiones y en ellas se celebraban grandes actuaciones. Fue un éxito tanto económico como de público, siendo el despegue de nuestras Fiestas. En ella actuaron artistas de primera fila, tales como Gorgi Dan, Rocío Jurado, los Marismeños, Arena Caliente, M.ª Jiménez, Rosa Morena, Los Romeros de la Puebla, Los Pekeniques… Según Manuel Moreno de Los Santos, “un impulso importante a nuestras Fiestas que a partir de entonces podemos decir que entraron en la modernidad”.

En cambio, Antonio Becerra tiene una opinión contraria:”Pero hubo un tiempo en que se instalaban unas enormes casetas, frías e impopulares, a las que venían grandes e importantes actuaciones, donde nos concentrábamos todos para ver los artistas, quedando las calles de la feria completamente despobladas y carentes de sentido; y nos lo pasábamos bien… Por suerte, estas casetas echaron definitivamente sus toldos para siempre, hoy se vive la fiesta de una manera bien distinta y más participativa, creándose un ambiente festivo y colorista, tanto en las calles del recinto como en las propias casetas….”

La creación e intento de “popularización” de la Caseta Municipal causó, a su vez, graves problemas: los precios de los abonos para ver las actuaciones eran cada vez más caros, y los de clase económica más débil no podían adquirirlos. No obstante, se consiguió la popularización de los festejos: gran Gala Infantil, Teatros de Guiñol y Marionetas, concurso de sevillanas, prueba ciclista o fuegos artificiales.

El “recinto ferial” sigue creciendo, instalándose en 1975 y 1976 nuevas casetas de Asociaciones, Hermandades y particulares. Los terrenos del ferial se hicieron insuficientes, más si cabe ante la creciente urbanización del polígono de La Muela, donde se pretendía construir viviendas y un parque público. Debido a esta circunstancia, el Pleno Municipal aprobó en febrero de 1976 la adquisición de los terrenos de La Tablada Baja, propiedad de Hilario Larra Rodríguez. Como dato curioso, en dicho año la caseta “La Espuela” celebró “el 1º pescaíto frito de El Viso”, alargando una noche más los días de fiesta.

Los “aires” democráticos de la Transición y la nueva Corporación Municipal tras las elecciones del 3 de abril de 1979, dirigida por el nuevo alcalde del P.C.E. Juan Holgado Calderón, transformaron las fiestas, aunque contaron inicialmente con el hándicap de contar con muy poco tiempo para organizar las de 1979. La Comisión de Festejos fue formada por dos miembros de cada formación política. Se instalaron 25 casetas y hubo algunas novedades en la Caseta Municipal: el presupuesto para contratar artistas se redujo en un 50 %, pasando de 1 millón de pesetas a 500.000 ( no obstante, las actuaciones fueron de calidad. Destacando las de Rosa León, Ecos de las Marismas y Carlos Cano), se redujeron los precios de los abonos y las entradas. Como novedades, se incorporó la II Semana de Teatro Infantil, concursos de sevillanas, una exposición fotográfica, competiciones deportivas o desfiles de gigantes y cabezudos.

El nuevo recinto de la Tablá


Las obras, en 1981, de construcción de un Parque Municipal en los terrenos del Huerto de “Ramón del Pinar” provocaron la necesidad de buscar un nuevo recinto. En el pleno de febrero de ese año, los concejales plantearon varias opciones: rellenar el arroyo de la Meloja, ubicar las Fiestas frente a la Barriada de Andalucía, etc. Finalmente, se eligieron los terrenos de la “Tablada Baja”. Sin embargo, el tiempo para acondicionar el terreno era escaso, por lo que algunos concejales se opusieron a esa idea, aludiendo que no había tiempo material para concluir las obras. Todo salió bien, y durante los días 7, 8, 9 y 10 de mayo de 1981 se celebraron las Fiestas de la Santa Cruz en el recinto de la “Tablá”. Los trabajos de acondicionamiento del terreno continuaron los años siguientes, en cuanto a iluminación, alcantarillado y pavimentación. Dos años más tarde, se inauguró la Caseta Municipal con una estructura permanente.

Este año, y ya van 38 ediciones en el recoleto recinto de la Tablá, cumpliremos el ritual de nuestras fiestas primaverales más señeras, adornando nuestros patios con macetas multicolores, colocando nuestras cruces en las casetas y compartiendo viandas con vecinos y amigos.

“La cruz del cielo es una Santa Cruz de mayo.
La cruz del cielo es una visueña cruz de romero” (Aurelio Bonilla)




MARCO ANTONIO CAMPILLO

FOTOGRAFÍA CEDIDA POR EL VISO EN LA MEMORIA. "Esta foto es un tesoro, su autor es Manuel Macias Portero, sevillano casado con una visueña y fue cedida a la Asociación Cultural Amigos del Viso".

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