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ANDALUCÍA CON UCRANIA

COLEGIO PROFESIONAL DE PERIODISTAS DE ANDALUCÍA

Mostrando entradas con la etiqueta Periodismo Constructivo [Ángel Fernández Millán]. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 16 de noviembre de 2022

  • 16.11.22
La España vaciada es tendencia en España y en muchos otros países de nuestro entorno. Los habitantes de las comarcas más alejadas del interior, de las zonas de montaña y de otros muchos territorios en declive por diferentes causas se quejan, con toda la razón del mundo, de la marginación y el abandono que sufren por parte de los poderes políticos y económicos, residenciados en las capitales de estados o comunidades autónomas.


La emigración del campo a las ciudades y a las zonas del litoral es un fenómeno difícil de revertir en una sociedad capitalista como la nuestra. Pero hay otro vaciamiento progresivo que se está produciendo de manera inadvertida y que afecta a casi todos los espacios rurales y urbanos y cuya causa es la digitalización de todas las actividades humanas.

Se trata del vacío que deja el cierre del pequeño comercio minorista en barrios y pueblos por el crecimiento desmesurado del comercio online, también de los miles de metros cuadrados de oficinas vacías por la digitalización de todas las gestiones administrativas.

Un viaje de ida y vuelta en autobús de Sevilla a Úbeda me ha permitido tomar conciencia del problema. Seis horas en el trayecto de ida y media hora menos en el de vuelta, entrando a numerosas localidades, ofrecen una radiografía muy exacta de lo que nos está pasando y de las nulas reacciones al nuevo fenómeno.

Estaciones de ferrocarril y de autobuses han cerrado las taquillas de venta de billetes y las han sustituido por expendedores automáticos e Internet. Ya hay pocas colas y los viajeros llegan con su billete en la mano o en el móvil y van directamente al bus o al vagón. También sobran los quioscos que antes vendían prensa en papel y revistas. Los locales comerciales han sido sustituidos en algunos casos por taquillas automáticas de Correos, Amazon u otros operadores para la recogida de paquetes o la entrega.

El recorrido por los cascos urbanos de pequeñas y medianas localidades nos brinda un panorama similar. Locales en alquiler o en venta, naves vacías en polígonos industriales con muchas parcelas sin edificar,... Vacío, abandono y sensación desoladora que en el caso de ciudades como Linares se acentúa por su declive minero e industrial.

Hasta aquí el diagnóstico de una situación negativa que sí puede tener remedio porque ya hay soluciones emprendedoras a este vaciamiento de espacios cotidianos. Los bajos comerciales de muchos edificios se están convirtiendo en viviendas, locales en centros comerciales y estaciones se están cediendo o alquilando a artesanos, emprendedores y entidades sin ánimo de lucro para actividades alternativas o nuevas. En los polígonos industriales hay naves ya reconvertidas en espacios de trabajo compartido (coworking) o teletrabajo.

Lo que sí está claro es que hay que derrochar imaginación y creatividad para encontrarle una nueva vida a esos espacios que se han quedado sin uso por la evolución de la sociedad y el avance tecnológico. Las administraciones públicas deberían apoyar las iniciativas de reutilización con facilidades, simplificación de trámites y cambios de planteamientos que responden a esquemas del pasado ya superados.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍA: J.P. BELLIDO

miércoles, 2 de noviembre de 2022

  • 2.11.22
Hay que escribir sobre Andalucía porque esta tierra tiene muchas carencias y, entre ellas, la de que sus políticos reivindiquen su identidad y su historia, especialmente, la referida al siglo XX y a lo que llevamos del XXI. A ello se han puesto en este 2022 el andalucista José Luis de Villar y los socialistas José Antonio Griñán y José Rodríguez de la Borbolla.


El primero en publicar este año ha sido Pepe Griñán con un tomo de memorias titulado Cuando ya nada se espera, una crónica de la generación de la Transición que incluye su llegada a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Medio millar de páginas que saben a poco y que piden una segunda entrega.

El jurista, político e historiador José Luis de Villar ha sacado un primer tomo de la historia del Partido Andalucista con el título Por un Poder Andaluz y referido a los años de la clandestinidad (1965-1976). A lo largo de sus 600 páginas, su autor, con un exhaustivo repertorio documental y testimonial, nos cuenta el recorrido del andalucismo político, desde sus orígenes hasta la celebración del primer congreso del Partido Socialista de Andalucía (PSA) en 1976.

También en este caso el lector espera una segunda entrega que alcance hasta la autodisolución del Partido Andalucista en 2015, que a muchos andaluces nos dejó con la tristeza de no ver consolidada una opción nacionalista al sur de Despeñaperros.

La publicación más reciente es Repaso de transiciones. España, Andalucía y PSOE 1969-1990, en el que José Rodríguez de la Borbolla, Pepote, reúne sus vivencias, reflexiones y documentos hasta 1990, fecha en la que dejó la Presidencia de la Junta de Andalucía tras seis años de mandato desde 1984.

De las más de quinientas páginas de sus detalladas memorias podrían extraerse varios libros: –como afirma Alfonso Guerra en el prólogo– una guía para estudiantes de Derecho; un curso sobre el pensamiento de Gramsci; un estudio sobre la estructura territorial de España; un manual sobre la reconstrucción del PSOE en la clandestinidad y una historia del desarrollo de la conciencia autonomista en Andalucía.

José Rodríguez de la Borbolla no deja nada en el tintero: lo cuenta casi todo de su biografía personal, política, académica e intelectual. Hay que admirar su cuidado en guardar todos los documentos que pasaron por sus manos y su laboriosidad para recopilar los datos que le incumben. Su archivo, entregado al Centro de Estudios Andaluces para su custodia y apertura al público, es un magnífico ejemplo de su sentido de servicio a la comunidad.

Los tres libros citados ayudan a construir una imagen real y plural de Andalucía, que necesitamos en estos tiempos de tergiversación y ocultación de la memoria democrática. Ojalá más protagonistas de nuestra historia reciente se animen a publicar y a poner en valor lo logrado en los años de autonomía y democracia.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

jueves, 6 de octubre de 2022

  • 6.10.22
Los medios de comunicación están en la diana de muchas de las críticas al aumento de la desinformación, los bulos y las noticias falsas. En el confuso barullo de las redes sociales y el ruido mediático actuales, el esfuerzo de espacios constructivos de comunicación y de medios alternativos queda oculto y su visibilidad se hace difícil hasta para los profesionales más preocupados por la calidad del producto informativo.


En esta ocasión voy a intentar reseñar una serie de espacios o medios que merecen ser conocidos por diferentes motivos: ser innovadores, dedicarse a temas poco tratados en los medios generalistas, abordar cuestiones que no interesan a los poderes dominantes o dar voz a minorías discriminadas.

El primer medio recomendado es Sonda Internacional, presentado en septiembre de 2022 y que con el lema “Ver para comprender” busca contar el desastre climático que padecemos a través de foto y videoperiodismo. Se trata de un medio sin ánimo de lucro, dirigido por Santi Palacios, que basa su financiación en donaciones particulares y cuyo núcleo promotor lo integran dos mujeres y cinco hombres con amplia trayectoria internacional.

En su web ya se pueden visionar algunos de los cortos documentales realizados por sus fundadores. La calidad de sus integrantes está avalada por numerosos galardones en certámenes internacionales y su compromiso individual y colectivo por los conflictos en los que se han involucrado.

La asociación Viejenials, presidida por Constanza Lucadamo, estrenó el pasado septiembre una ventana sonora en Canal Sur Radio dentro del magazine de la tarde que conduce Mariló Maldonado. La cita es los viernes, a las cinco de la tarde, para hablar durante media hora de todo lo que tiene que ver con las y los de más de 50 años, pero desde una perspectiva disruptiva, proactiva y constructiva de los que se consideran millennials con más edad. Viejenials lucha contra el edadismo, la discriminación por edad, y por superar los planteamientos paternalistas y meramente asistenciales a la hora de abordar el envejecimiento.

Como el inglés se ha convertido casi en la lengua franca internacional, los grandes medios de referencia son anglosajones, pero eso no quita para que haya medios como el francés Novethic que, sobre la transición ecológica y sostenible de las empresas y las finanzas, resulta imprescindible. Con Inglaterra fuera de la UE, tenemos que consolidar una visión más plural y europea de los problemas mundiales.

Sintonía Laica es el nombre del programa de radio para el debate, la difusión y la acción del laicismo a través de las distintas voces (creyentes, agnósticas o ateas), que se emite el último jueves de cada mes desde Radiópolis 92.3 FM Sevilla y www.radiopolis.org.

También en Radiópolis, con periodicidad mensual, se emite el programa Horizonte Republicano, dirigido por Miguel Campillo y promovido por el Ateneo Republicano de Andalucía. De sus secciones destacamos la feminista “Republidama”, a cargo de Antonia Corona, y la de Paqui Maqueda, “Hilos de la memoria”, sobre memoria histórica.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 21 de septiembre de 2022

  • 21.9.22
El 21 de septiembre se celebra en muchos países el Día del Artista Plástico con el objetivo de reivindicar y homenajear la creatividad de los profesionales de la pintura y la escultura. Por eso hoy es una buena ocasión para divulgar el proyecto de arte inclusivo del artista andaluz Antonio Suárez-Chamorro, realizado en Málaga con la participación de Cruz Roja Española, la delegación provincial de la ONCE y las empresas Navilens y 3DZing.


La muestra de Suárez-Chamorro, expuesta en la sede malagueña de Cruz Roja, al igual que la que ultima para la Facultad de Económicas en el Campus de El Ejido, se ha hecho accesible para personas ciegas, personas sordas, personas con dificultades en la comprensión lectora, para las que no conocen nuestro idioma, mayores con pérdidas cognitivas o con discapacidad intelectual.

Ha sido un esfuerzo para lograr la accesibilidad universal tanto al local donde se presenta como a la obra, mediante un trabajo colaborativo de un equipo multidisciplinar y el concurso de dos empresas de base tecnológica.

El montaje, pionero en Andalucía, busca ampliar el alcance de la obra artística y sus contenidos y mejorar la comprensión de su significado utilizando un lenguaje fácil. La adaptación de la obra de Suárez-Chamorro ha contado con la colaboración de Maida Rodríguez Roca, experta en accesibilidad a la cultura, quien ha asesorado y coordinado el proyecto, ha hecho la versión en lectura fácil y ha editado el video que narra la audio descripción de la obra. Por su parte, Miguel Maldonado Ruiz, intérprete en lengua de signos, ha signado la audiodescripción, toda vez que Aimar Ara, experta en la materia, ha revisado y locutado con su voz los contenidos de la obra.

La tecnología que ha hecho posible la localización del edificio, el acceso a algunos de sus servicios y a los contenidos de la obra es de la empresa Navilens. Mediante sus códigos, los usuarios con discapacidad visual o auditiva son más autónomos. El teléfono móvil escanea con la cámara los códigos 'navilens' colocados en diversos lugares del edificio y junto a las obras.

Una de las innovaciones más curiosas son las minimaquetas en tres dimensiones de cada uno de los cuadros, realizadas por la empresa 3DZINGS. Esta realización de arte inclusivo, que se ha convertido ya en un modelo de referencia para ser replicado, forma parte de la iniciativa Balneario. Manufacturas de Arte, factoría de ideas y tendencias.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍAS: ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 7 de septiembre de 2022

  • 7.9.22
En el momento de escribir estas líneas, en la tarde del martes 6 de septiembre de 2022, cerca de medio millar de andaluzas y andaluces han firmado ya el Manifiesto en Defensa de la Cultura Andaluza promovido desde Granada para lamentar la desaparición de la Consejería de Cultura y su transformación en Consejería de Turismo, Cultura y Deporte, con la consiguiente pérdida de impulso institucional en la legislatura de mayoría absoluta del Partido Popular.


El texto, muy ponderado en su redacción, se alarma por la reciente supresión del Centro de Documentación Musical de Andalucía, y su relegación a unidad administrativa dependiente de la Biblioteca de Andalucía. Al tiempo que recalca que “la Biblioteca de Andalucía –desde el momento de su creación hasta hoy– sigue sin tener un edificio adecuado a sus necesidades y dormita alojada en los locales de la Biblioteca Pública Provincial de Granada. ¿Cómo puede tener una “unidad” una Biblioteca que casi no existe?”.

El recién nombrado secretario general para la Cultura, con rango de viceconsejero, Salomón Castiel Abecasis, debería agendar pronto un encuentro con las organizaciones representativas del mundo de la cultura en Andalucía y cumplir así con la promesa del presidente de la Junta de Andalucía en su investidura de escuchar a todos los sectores de la sociedad civil.

No puede ser que el turismo le gane el pulso a la cultura cuando en Andalucía hay ya saturación turística en zonas del litoral y en algunas capitales de provincia. Pero, especialmente, porque el principal atractivo de nuestra comunidad es su cultura y sus señas de identidad como el Flamenco, reconocido como patrimonio intangible de la Humanidad.

La Asociación Andaluza de Profesionales de la Gestión Cultural (GECA) fue de las primeras entidades en posicionarse contra la desaparición de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico el pasado 26 de julio. Por otra parte, es poco coherente este retroceso administrativo de la cultura con la presentación de la candidatura de Granada como Capital Europea de la Cultura para 2031.

Andalucía no debe permitirse una segunda frustración a la hora de aspirar a una Capitalidad de la Cultura Europea como ya ocurrió con Córdoba en 2016. La cultura es una causa que debe suscitar el consenso más absoluto de toda la ciudadanía y en esa tarea todos debemos arrimar el hombro y echar a un lado los partidismos.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

miércoles, 10 de agosto de 2022

  • 10.8.22
Las objetoras y los objetores de conciencia al ahorro energético son legión entre los votantes del Partido Popular, Vox y Ciudadanos. Es lógico porque la derecha siempre reivindica la libertad para hacer lo que a ella le dé la gana y ahorrar en el ámbito que sea implica un esfuerzo, una autolimitación en beneficio propio y de la comunidad, que no son conceptos que practiquen con frecuencia.


Esta objeción de conciencia sobrevenida de los empresarios de muchos sectores al ahorro de energía se contradice con las quejas por los precios de la electricidad que venían aireando hasta hace nada. No es fácil hacer pedagogía del ahorro en la piel de toro, porque cuesta pedir sacrificios personales y colectivos.

Por eso voy a intentar en estas líneas plantear algunas propuestas que dan solución a algunas de las dudas planteadas en torno al real decreto para cumplir con los compromisos de ahorro de la Unión Europea frente a la guerra de Putin en Ucrania.

Se ha discutido mucho sobre la cantidad de inspectores que harían falta para exigir el cumplimiento de las temperaturas de calefacciones y aires acondicionados en los establecimientos privados. La solución está en la transparencia, hacer visible a la entrada de tiendas, supermercados y establecimientos hosteleros la temperatura del termostato del establecimiento. De esta forma cualquier cliente podría reclamar el cumplimiento de la norma y denunciar, en su caso, la infracción.

Son demasiados todavía los supermercados que no tienen sus vitrinas de productos refrigerados cerradas con puertas para evitar el consiguiente despilfarro de energía. Para ahorrar hay que invertir en cambios y mejoras y esto ya es otro cantar para una clase empresarial miope y cortoplacista.

Respecto al apagado de escaparates y anuncios luminosos hay que recordar que en Francia este ahorro se practica desde 2013 y que hay soluciones como la instalación de sensores de presencia para que el escaparate solo se ilumine cuando haya alguien que lo mire.

Regular la intensidad de la iluminación es otra de las soluciones para la iluminación de calles y plazas, sustituir las luminarias convencionales por farolas solares con detectores de presencia es la solución definitiva y más ecológica para las ciudades. La seguridad es compatible con el ahorro y la sostenibilidad.

Todas las buenas prácticas expuestas son las que la oposición objetora debería tener en cuenta antes de decir no a todo y mandar a paseo la agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las recomendaciones de la Unión Europea.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 27 de julio de 2022

  • 27.7.22
Cuando ya nada se espera, el libro de memorias de José Antonio Griñán, es una buena lectura para este verano ahora que se ha conocido la sentencia del Tribunal Supremo que lo condena a seis años de cárcel. El fallo, un episodio más de la guerra judicial (lawfare) que se libra a escala planetaria y en cada Estado contra las ideas progresistas y las personas que las representan, es una victoria de la derecha por la mínima (3-2) que tiene dos votos particulares contra la injusta decisión de los otros tres magistrados.


Leer las memorias autobiográficas de Pepe Griñán es un buen ejercicio para entender la peripecia personal de un funcionario público intachable, inspector de Trabajo, que llegó a la política por su compromiso ético personal y la dejó sin un euro de lucro en el bolsillo. El libro está escrito para explicarle a su hijo que ha merecido la pena su dedicación a la gestión pública a pesar de los sinsabores cosechados.

Griñán es una víctima más de la judicialización de la política en España y de la patrimonialización de la justicia por parte de la derecha. Por eso, el Partido Popular se niega a desbloquear los nombramientos de los órganos judiciales porque, como dijo hace menos de un año Enrique López, portavoz de Justicia de los populares y número dos de Ayuso, “el PP tiene el apoyo de la mayoría de la carrera judicial”, reflejado en la portada de La Razón del domingo, 12 de septiembre de 2021.

Era y es el reconocimiento sin pudor y sin complejos de que los jueces son suyos y que el bloqueo les beneficia, fundamentalmente como escudo del rosario de las causas en las que están implicadas figuras populares por enriquecerse con dinero público. Los réditos del bloqueo les ayudan, por otra parte, a darle los últimos toques a la construcción del relato del fin de ciclo socialista en Andalucía y en España, tarea en la que se afana la nueva cúpula liderada por Feijóo.

Aunque el partido de la pugna política es permanente y todavía queda mucho tiempo de juego hasta las municipales y las generales de 2023, el sentimiento en los sectores de la izquierda es de pérdida por goleada en los medios jurídicos, a la vista de lo que ha ocurrido en Estados Unidos con las recientes resoluciones del Tribunal Supremo, y la que se espera aquí del Tribunal Constitucional sobre el recurso contra la última reforma del aborto.

Las memorias de Griñán no son un pliego de descargo, ni un ajuste de cuentas con sus adversarios políticos: son un documentado testimonio de un protagonista de la Transición que cuenta sin acritud un proceso que –en mi opinión– aseguró la impunidad del franquismo y de sus herederos.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍA: J.P. BELLIDO

miércoles, 13 de julio de 2022

  • 13.7.22
Con la digitalización y la institucionalización en todos los niveles de la cita previa, las listas de espera y las colas como norma, clientes y usuarios acceden a un calendario en la nube en el que puede verse la disponibilidad de horas y fechas para ser atendido.


Esto no ocurre, por ejemplo, en la inmensa mayoría de las consultas de la sanidad privada, que no están digitalizadas, y en las que la petición de una cita se hace por teléfono. Se le pregunta al paciente a qué compañía pertenece y se le da una cita con una demora mínima de una semana como media. Si el paciente no tiene aseguradora de salud –y, por lo tanto, es “de pago”– la cita es inmediata.

Cuando se llega a un restaurante y están todas las mesas ocupadas, se indica al que está dispuesto a esperar cuántos clientes tiene por delante para que decida si le compensa la espera o no. Es una lista transparente.

No ocurre lo mismo cuando una compañía eléctrica o una de telecomunicaciones se retrasa en la prestación o en la reparación de un servicio por exceso de demanda: la lista de espera es secreta, por lo que la empresa se puede permitir las arbitrariedades que quiera en la gestión de las demoras.

Los fabricantes de coches se quejan de la caída sostenida de las ventas, pero no hacen públicas las cifras de pedidos sin atender. Toyota España, como otras firmas del sector, exige una señal de 500 euros al comprador que encarga un vehículo y en el contrato no se compromete a ninguna fecha concreta, aunque verbalmente, el vendedor señala una fecha aproximada de entrega –que venía siendo de unos cinco meses de tardanza–. La lista de espera es secreta y, por lo tanto, susceptible de ser alterada a discreción.

Así, no extraña, que decenas de compradores de esta firma japonesa que encargaron sus vehículos en marzo de 2022 y se les dio un plazo de entrega en agosto, hayan recibido un correo electrónico en el que se les comunica, sin comprometerse a una fecha exacta, que hasta marzo de 2023 no se les entregará lo solicitado.

Los botones de muestra citados son la evidencia de la indefensión sistémica de los consumidores y usuarios en una coyuntura en la que la desigualdad avanza amparada en la opacidad y en la falta de transparencia del sector empresarial privado.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 29 de junio de 2022

  • 29.6.22
Han saltado todas las alarmas por el calentamiento global del planeta, pero los avisos y las advertencias parecen caer en saco roto. En España, la ultraderecha se atreve a llamar "fanáticos climáticos" a los que se oponen a que continúe la destrucción de los ecosistemas, a los que exigen el cumplimiento de la Agenda 2030 y a los que piden otras muchas medidas sensatas.


El abandono de los combustibles fósiles –petróleo, gas y carbón– implica acelerar la implantación de las energías renovables: solar fotovoltaica y eólica. Pero, el desarrollo de estas últimas se hace con los mismos esquemas del pasado, con grandes centrales solares que quitan terreno a la agricultura o parques eólicos en zonas montañosas que afectan al paisaje.

Las compañías eléctricas que están detrás de las grandes inversiones en energías limpias no quieren perder su inercia monopolística y apuestan por concentrar la producción en grandes instalaciones, aunque luego haya mucha pérdida en el transporte.

Los gobiernos y las Administraciones públicas se cuidan mucho de buscarle las cosquillas a las eléctricas como se ve en la actual coyuntura inflacionista en la que los estados se ven impotentes para frenar los precios de la electricidad.

Sin embargo, hay soluciones para democratizar la producción de energías renovables a través del autoconsumo doméstico e industrial y de la cobertura con paneles solares fotovoltaicos de todas las infraestructuras públicas: autovías, carreteras, líneas de ferrocarril, canales de riego, puentes y viaductos y todos los edificios públicos. El complemento ideal para esta transición energética es la instalación de miniturbinas eólicas para mantener la producción en las horas nocturnas.

La inmensa mayoría de estas infraestructuras están ya más que amortizadas y su aprovechamiento reduce la factura energética del sector público, baja los costes de mantenimiento de carreteras y vías férreas y rebaja el uso de aire acondicionado en trenes y vehículos. Las centrales solares flotantes en la superficie de los embalses y la cobertura con paneles fotovoltaicos de los canales de riego reducen la evaporación de nuestras reservas de agua.

Como en el caso de las macrogranjas, los macroparques eólicos o solares tienen más inconvenientes que ventajas. Hay que apostar por una segunda piel para el territorio ya urbanizado, cubriéndolo con paneles solares y decretar una moratoria en la autorización de nuevas centrales fotovoltaicas en suelo agrícola.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍA: ARCHDAILY

miércoles, 15 de junio de 2022

  • 15.6.22
"En España mueren cada año más de 60.000 personas a causa de enfermedades provocadas por el consumo de tabaco, lo que equivale a más de 160 defunciones diarias como consecuencia de fumar. Y se estima un mínimo de 1.228 muertes atribuibles a la exposición al humo ambiental de tabaco en no fumadores, aumentando el riesgo de padecer enfermedades crónicas como cáncer de pulmón, dolencias cardiovasculares y problemas respiratorios", según resume el Ministerio de Sanidad en su sitio en la red.


Ante la magnitud de este desastre, la Generalitat de Cataluña estudia imponer una tasa de 20 céntimos por cigarrillo, cantidad que se devolvería si se llevan al estanco las colillas correspondientes. Es una medida con una doble intención: desincentivar el consumo y atajar el problema de los residuos. Serían 4 euros por paquete y el sistema es el mismo por el que al comprar un electrodoméstico nuevo le recogen el usado.

También se aplica en los planes de incentivo para renovar el parque automovilístico en los que se obliga a entregar el vehículo viejo a un desguace autorizado. O en la tasa que se recupera en muchos países al devolver los envases de vidrio de las bebidas.

El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, prohibirá fumar en las playas a partir de julio. La medida se pondrá en marcha tras la evaluación de las pruebas piloto realizadas el verano pasado en las playas de su término municipal y el período de aviso que comenzó en abril y terminará el 30 de junio.

Las colillas son uno de los principales problemas de la recogida de residuos y más aún en las ciudades con mar, donde estas acaban en su mayor parte en la arena de las playas. Los filtros de las colillas tardan diez años en degradarse y en desaparecer.

La sociedad catalana se suele adelantar en la implantación de innovaciones disruptivas en muchos ámbitos y, en este caso, el Ayuntamiento se ampara en una norma estatal aprobada a finales de marzo en el Congreso de los Diputados, que permite a los ayuntamientos regular la limitación de fumar en las playas y sancionar a aquellos que no cumplan la ordenanza municipal.

Remedios y soluciones existen para casi todos los problemas, pero faltan la imaginación y la voluntad política para poner en práctica lo que se debe y piden el sentido común y la sensatez.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 1 de junio de 2022

  • 1.6.22
En los últimos años la verdad y la mentira libran a diario un duro combate por instalarse en la mente de millones de personas. Abordar cualquier tema en la actualidad requiere antes que nada desmontar las falsedades fabricadas por los grupos de presión y las organizaciones políticas más extremistas sobre las cuestiones sometidas a debate.

Chabola de una persona sin techo en un lateral de los Teatros del Canal, pertenecientes a la Comunidad de Madrid.

La pobreza es uno de esos temas sobre los que la miopía política interesada aparta la mirada pública hasta esconderlo. En marzo, el consejero de Educación y portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, se preguntaba retóricamente dónde estaban ese millón y medio de pobres que el último informe de Cáritas sobre exclusión social y pobreza dice que hay en la capital de España, porque él no los veía alrededor del atril de su comparecencia tras el Consejo de Gobierno semanal.

El Foro Profesional por la Infancia de Andalucía celebró el 23 de mayo en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla un debate para visibilizar la pobreza próxima, la que tenemos al lado y nos resistimos a ver. Sobre la mesa, datos tan contundentes como que el 29,5 por ciento de los niños, niñas y adolescentes en Andalucía, es decir, 469.995 menores de 14 años, se encuentran en riesgo de exclusión social, según el Observatorio de la Infancia en Andalucía, con datos referidos a 2019.

Otras estadísticas, como las aportadas por Save The Children en su informe de 2021, la Red Europea contra la Pobreza y el Consejo de la Juventud de España, completan una dura radiografía que la pandemia y la crisis derivada de la invasión de Ucrania no han hecho más que empeorar.

En el tríptico repartido a los participantes en el referido debate se enumeran los mitos, leyendas y falsedades elaborados sobre la pobreza. “Para acabar con la pobreza, crear riqueza” es uno de los eslóganes preferidos por los neoliberales más radicales y que hoy predican las derechas y ultraderechas del planeta, pero que la realidad desmiente a diario al comprobarse que el aumento de la riqueza en manos de la minoría de milmillonarios solo acarrea un mayor número de personas excluidas y pobres.

Debate sobre la pobreza celebrado el 23 de mayo en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla.

Otras dos falsedades que circulan desde hace años son “las ayudas económicas crean vagos y no propician la búsqueda de empleo” y “los que más tienen es porque han trabajado más.” La primera culpa a los pobres de su situación y la segunda recurre a la meritocracia y a la mal llamada cultura del esfuerzo para justificar la injusticia de la desigualdad de oportunidades.

Como dijo Lilith Verstrynge la semana pasada “el mito de la meritocracia convierte los problemas colectivos en culpas individuales; si te va mal es porque no te esfuerzas, pero lo que no te cuentan es que lo que importa no es tu esfuerzo sino muy probablemente, y en la mayoría de las ocasiones, tu código postal, tu entorno y tu capital cultural.”

La pobreza hoy se feminiza y se cronifica especialmente en los hogares monomarentales, al tiempo que aumenta la aporofobia o rechazo a los pobres, instigada por la xenofobia de la extrema derecha que culpa a la inmigración de los problemas en los barrios marginales.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍAS: ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 4 de mayo de 2022

  • 4.5.22
El cambio climático es el principal desafío de las dehesas andaluzas, que tienen 1,2 millones de hectáreas (27% de la superficie agraria regional) y son la primera frontera frente a la desertización que avanza desde la orilla sur del Mediterráneo. Esta ha sido la conclusión más importante del I Encuentro Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena, celebrado el pasado miércoles, 27 de abril, en el Centro de Interpretación "Ribera del Cala" en la localidad sevillana de El Real de la Jara, en el Parque Natural Sierra Norte.


Medio centenar de personas entre ponentes y representantes de todos los sectores implicados debatieron de la mañana a la tarde sobre las buenas prácticas que se deben aplicar con urgencia para conservar y potenciar este vital ecosistema presente en un centenar de municipios andaluces en los que ocupan más de la cuarta parte de sus territorios con tan solo el 2,9 por ciento de su población, en torno a 250.000 habitantes.

Como suele ocurrir en estos encuentros, el debate más animado se produjo en la mesa redonda de clausura, donde afloraron los conflictos de intereses que se entrecruzan en el medio rural y que, de manera más o menos subliminal, ya se adivinaban desde la mañana.

Artur Lagartinho, líder del proyecto transfronterizo europeo Life Montado-Adapt y miembro de la Asociación de Defensa del Patrimonio de Mértola (ADPM) de Portugal, invitó a participar en la plataforma para adaptar las dehesas (montados, en portugués) a las consecuencias del cambio climático: aumento de las temperaturas, reducción y concentración de las precipitaciones e incremento de los fenómenos extremos (lluvias intensas y olas de calor).

María Dolores Carbonero Muñoz, investigadora y dinamizadora del centro del IFAPA en Hinojosa del Duque (Córdoba), presentó un valioso Decálogo para la gestión de la Dehesa en el contexto actual y María Luisa Sillero Almazán, coordinadora del Equipo de Diagnóstico de la Seca de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, hizo balance de los cerca de cuatrocientos asesoramientos realizados a agricultores afectados por esta enfermedad de las encinas y los alcornoques de las dehesas.

La presidenta de la Fundación Monte Mediterráneo, la alemana Ernestine Lüdeke, que gestiona de manera ejemplar la Dehesa San Francisco en el término onubense de Santa Olalla del Cala, desgranó las ventajas de su experiencia, que incorpora todas las dimensiones posibles de una explotación agroganadera ecológica. La exposición nos dejó con el deseo de visitar esta dehesa cuanto antes.


Esta crónica apresurada estaría incompleta si olvidara que el director del Parque Natural Sierra Norte, Vicente Castaño, moderó con habilidad los debates y salió bien parado de los reproches dirigidos a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Agricultura, las administraciones públicas implicadas.

Desde mi visión periodística constructiva tengo que mencionar a todos los que participaron con aportaciones muy positivas, como María del Monte Orodea, de la Asociación Somos Sierra Norte; Diego Durán, de la Asociación Forestal Sierra de Aracena; José Manuel Castillejo Falcón, de la Cooperativa CorSevilla y José Ramón Guzmán, del proyecto Life Bio-Dehesa.

De todo hubo en la “dehesa del señor” que manifestó su escepticismo sobre el cambio climático y afirmó que en su finca no entraba ningún inspector salvo con una orden judicial y el apoyo de la Guardia Civil, un botón de muestra de la intransigencia decimonónica que aún persiste en el campo en pleno siglo XXI.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍAS: J.P. BELLIDO / ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 6 de abril de 2022

  • 6.4.22
La escasez provoca necesidad y estimula la búsqueda de remedios a las carencias. Por el contrario, la abundancia de un determinado bien nos acomoda y fomenta la pereza para buscar otras opciones alternativas. Los países con grandes reservas del petróleo o gas se han malacostumbrado a una energía barata y ahora tropiezan con los problemas derivados de una economía poco diversificada y con casi nula resiliencia.

Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, y José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, en la inauguración de la primera planta solar fotovoltaica flotante conectada a la red eléctrica de España en el embalse de Sierra Brava (Extremadura).

Las centrales nucleares, la apuesta de muchos otros países, para asegurar el funcionamiento de su economía tampoco es una solución sostenible como se ha demostrado a lo largo de sus varias décadas de existencia. A casi todos los niveles se ha preferido no complicarse la vida pensando en el futuro y explotar al máximo los recursos acumulados.

La globalización nos deslumbró con su espejismo de tener la máxima oferta de productos al alcance de un clic y nos olvidamos de la bondad y las ventajas de los bienes de kilómetro cero, sean estos alimentos, energía o productos básicos manufacturados.

El capitalismo con su mentira del crecimiento infinito en un planeta finito ha provocado el estrés de la gran mayoría de los ecosistemas y nos ha dejado en una situación de vulnerabilidad extrema como la que enfrentamos en la actualidad. El centralismo, la concentración de los recursos en unas pocas manos y en unos territorios muy concretos, es la causa de ese vaciamiento del medio rural en beneficio de las metrópolis urbanas.

Romper con esta dinámica exige un rediseño de los mapas mentales de las élites económicas y políticas y de la población en su conjunto. Si queremos autonomía y soberanía en la esfera personal y en la colectiva de nuestras comunidades, hay que plantearse una economía de kilómetro cero como la que se promueve desde hace años con la agricultura ecológica de proximidad.

La energía de kilómetro cero es la renovable (fotovoltaica o eólica) producida en nuestros tejados, en nuestras edificaciones de todo tipo y en las infraestructuras públicas como carreteras, vías férreas, canales de riego y pantanos, que deberían cubrirse con paneles solares y albergar generadores eólicos.

La concentración de la producción de energía en grandes centrales –sean nucleares, hidroeléctricas o solares– solo beneficia a los grandes oligopolios eléctricos, frena el autoconsumo y es poco sostenible por las pérdidas que se producen en las líneas de transporte y distribución.

Suprimir zonas de cultivo para instalar parques solares es antiecológico, lo razonable es aprovechar las infraestructuras públicas cuyo suelo ya está amortizado para ponerlas a producir energía renovable y reducir el déficit de las administraciones locales, provinciales y locales.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍA: ACCIONA

miércoles, 23 de marzo de 2022

  • 23.3.22
Hay muchas Españas vacías, mucho territorio vaciado de población y edificios vacíos y sin uso de ayuntamientos, diputaciones, autonomías y Gobierno de España. El problema es grave porque implica recursos desaprovechados, deterioro de unos bienes públicos que se pagan con el dinero de los impuestos y, en definitiva, despilfarro al no utilizar o reutilizar unos inmuebles que pueden ahorrar muchos alquileres o nuevas construcciones.

Cuartel de Artillería abandonado y en desuso, a las afueras de Sevilla.

La existencia de este patrimonio fantasma suele plantearse periódicamente por la oposición en los ayuntamientos de capitales de provincia como un argumento contra la falta de iniciativa de las administraciones locales en esta materia. Ayuntamientos como el de Sevilla, por ejemplo, han elaborado censos de edificios vacíos de titularidad municipal y elaborado normativas para su cesión a entidades sociales que permitan su correcto aprovechamiento por la comunidad.

El Ayuntamiento de Córdoba tenía a finales de 2019 más de veinte edificios vacíos sin uso definido y su Área de Gestión estaba realizando un inventario antes de decidir el futuro de cada uno de ellos, según afirmó el concejal de Ciudadanos, Antonio Álvarez. En Lucena, a finales de 2020, el Ayuntamiento encargó a una empresa externa un estudio para evaluar qué hacer con los inmuebles que tenía sin uso, que iban desde edificios históricos a proyectos fallidos de construcción reciente.

Solo contabilizando el patrimonio municipal sin uso en las principales ciudades andaluzas sale un censo por encima del centenar de construcciones de muy diverso tipo. En febrero de 2021, Ganemos Jerez apremiaba a su Ayuntamiento a recuperar los inmuebles vacíos en el centro para darles uso y poner freno a la despoblación.

El problema denunciado tiene soluciones y modelos de buenas prácticas que pueden servir de referencia para una reutilización con rentabilidad social. Uno de los ejemplos más recientes en Andalucía está en el municipio sevillano de San Juan de Aznalfarache, donde su Ayuntamiento ha cedido por veinte años el antiguo Cine Loreto del Barrio del Monumento a la Fundación para el Desarrollo Tecnológico, Sostenible y Circular (Funddatec) para su sede central.

Sede de Funddatec, en un edificio cedido por el Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache (Sevilla).

El edificio cedido en San Juan fue rehabilitado hace una década con fondos europeos para Taller de Empleo, pero la crisis económica y el recorte en los cursos de formación lo dejaron cerrado y sin uso hasta su reapertura en octubre de 2021. Desde entonces hasta la fecha, la sede de Funddatec se ha convertido en un activo centro cultural con espacios para exposiciones, un aula de Informática, un auditorio, un salón multiusos y varias salas de reuniones.

En su interior funcionan una cátedra de Flamenco, proyectos como Orquestas Inclusivas y Mayores Digitales, ImpactArte (Muestra Internacional de Arte con Impacto de Género), un espacio formativo de la Fundación Samu y actividades puntuales de asociaciones y entidades culturales del municipio, de la comarca del Aljarafe y de Sevilla.

La colaboración público-privada puede servir con imaginación y creatividad para innovar socialmente y encontrar fórmulas que rescaten del olvido y de una más que previsible ruina a centenares de edificios y que estos se conviertan en ejes dinamizadores de barrios y pueblos.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍAS: ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 9 de marzo de 2022

  • 9.3.22
La pertinaz sequía era la expresión utilizada durante el franquismo para hacer digerible la falta de infraestructuras hidráulicas y sus consecuencias entre la población: restricciones, carencia de depuradoras de aguas residuales y otros déficits relacionados.


Andalucía está en estado de sequía desde hace varios meses y las reservas de sus cuencas hidrográficas por debajo del 30 por ciento, casi la mitad de la media de los últimos diez años. De la gravedad de la situación da cuenta el hecho de que la mayoría de las diócesis han iniciado ya rogativas para que las lluvias empapen nuestros campos.

La Junta de Andalucía ha anunciado obras de emergencia en diferentes zonas por un importe de 17 millones de euros para remediar los casos más urgentes de escasez en el abastecimiento de poblaciones. En la cuenca del Guadalquivir se anuncia una cuota de agua para riego en torno a los mil metros cúbicos por hectárea y año, cuando lo necesario se sitúa entre los tres y cinco mil metros cúbicos por hectárea.

El calentamiento global dispara la evaporación y reduce drásticamente el agua embalsada. En este contexto todo apunta a que nos encaminamos casi sin remedio a una emergencia climática con impactos devastadores en la agricultura, la ganadería y el turismo.

Cuando aún nos encontramos en medio de una crisis pandémica de incierto futuro, es necesario analizar las soluciones disponibles para combatir los efectos de la sequía. La primera opción que tenemos a corto plazo es la reutilización del agua.

Reutilización de las aguas residuales tratadas.

Andalucía sólo reutiliza el 4,8 por ciento de sus aguas residuales tratadas, por debajo de la media nacional, que se sitúa en el 11,21 por ciento, según datos del Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía (COBA).

El biólogo del COBA Francisco Mora, experto en el tratamiento y la reutilización del agua, ha señalado que ese 4,8 por ciento suponen 101.541 metros cúbicos reutilizados de los 2.113.908 metros cúbicos tratados.

Mientras, en España se reutiliza el 11,21 por ciento (1.534.100 metros cúbicos reutilizados de los 13.684.537 metros cúbicos tratados), según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al año 2018.

Para Francisco Mora, que está al frente de la planta de tratamiento de aguas de Agro Sevilla Aceitunas en la La Roda de Andalucía (Sevilla), es de destacar "el esfuerzo de las industrias agroalimentarias en Andalucía para depurar sus aguas en origen y compatibilizar el desarrollo industrial con el respeto al medio ambiente, el cual debe ir de la mano de la Administración pública fomentando medidas programadas para solventar las deficiencias en el saneamiento de aguas residuales urbanas".

La reutilización de las aguas residuales tratadas es uno de los pilares de la economía circular y uno de los ejes del Plan de Recuperación y Resiliencia que España ha diseñado para implementar el Pacto Verde de la Unión Europea.

Desalación

La segunda opción ante la sequía es la desalación del agua de mar y la de las aguas salobres. En Andalucía, las desaladoras de mayor capacidad se concentran en la provincia de Almería. La del Bajo Almanzora produce 15 hectómetros cúbicos al año, garantiza el agua a 140.000 habitantes y riega más de 24.000 hectáreas. La de Carboneras tiene una producción de 42 hectómetros cúbicos por año, beneficia a 200.000 personas y asegura el riego a más de 7.000 hectáreas. La del Campo de Dalías produce 30,1 hm3 /año y suministra a 300.000 habitantes.

En la provincia de Málaga, la planta de El Atabal es una de las mayores desaladoras de España y produce 76 hm3 /año. La de Marbella suministra agua de calidad para la Costa del Sol y es una pieza clave para el mantenimiento del sector turístico.

Granada, Cádiz y Huelva no disponen por ahora de desaladoras de gran capacidad, pese al déficit hídrico y la sobreexplotación de los acuíferos en el entorno del Parque Nacional de Doñana

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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