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lunes, 18 de mayo de 2020

  • 18.5.20
Andalucía Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un artículo remitido por Jose Luis Molina García, militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y amigo personal de Julio Anguita. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Sé que no eras amigo de halagos y adulaciones por vacías e inútiles, pero sí del poder de expresar de forma valiente y veraz las propias certidumbres, tanto en el terreno de las ideas como en el de la acción comprometida. Mi pretensión hoy es hacer esto segundo, sin caer en lo primero.

Entre mis primeros recuerdos de ti, figura una noche de marzo de 1986 en los jardines de la Victoria en Córdoba cuando, sentado junto a mí en un banco con la cara entre las manos, al conocer los resultados desfavorables en el Referéndum sobre la OTAN, comentaste abatido (aunque solo durante unos segundos) cómo a este pueblo “mansurrón” le iba a costar desembarazarse de la inercia de tantos siglos de opresión. Nunca te lo comenté, pero me dejaste tan impresionado, que esa foto sin cámara la llevo conmigo desde entonces.

Mucha gente te admiraba por tu gran cultura e inteligencia. Y es verdad. Como muestra, me viene a la memoria una tarde en el sótano de tu casa jugando al dominó conmigo de pareja. Por cierto, un juego con el que ninguno de los dos hubiéramos podido ganarnos nunca la vida, lo que no importaba porque ambos lo disfrutábamos.

Recibiste una llamada telefónica de tu hija en la que te pedía información sobre Jovellanos para hacer un trabajo. Bajamos las fichas y en pocos minutos tuve el privilegio de escuchar la mejor clase-conferencia de mi historia personal. Al terminar, levantaste las fichas, me miraste y dijiste: “te toca poner, niño” (como siempre me llamabas). Y yo, aún con la boca abierta, tuve la conciencia de ser un privilegiado por poder compartir contigo esos trocitos de vida.

Pero tú, Julio, eras más que una persona culta e inteligente. Eras el prototipo de “persona propositiva”, es decir, aquella capaz de realizar un análisis certero de la realidad, evaluar de forma crítica los acontecimientos, generar proyectos para dar solución a los problemas y proponer alternativas para actuar.

En ese terreno, el de los proyectos y la acción, he de quitarme el sombrero. Yo, y creo que todo el país. Como buen conocedor de la historia del movimiento obrero y de la izquierda, de sus aciertos y errores, tenías clara conciencia de la coyuntura por la que atravesábamos en cada momento y hacia dónde había que caminar.

Algunos de los procesos más conocidos que pusiste en marcha, como Convocatoria por Andalucía (origen de Izquierda Unida) o el Frente Cívico “Somos mayoría”, hay que leerlos en esa clave. La clave de la unidad de la izquierda, de la igualdad, la convergencia y la elaboración colectiva, de la democracia interna, el trabajo en equipo y el protagonismo de todos y todas. Vistos desde esa perspectiva, cobran un sorprendente parecido.

Desde muy joven, cuando asistía a tus mítines electorales (que, por cierto, disfrutaba), siempre salía admirado de comprobar cómo eras capaz de conectar con lo más íntimo y personal de cada uno de nosotros y nosotras, de obtener un convencimiento pleno, a pesar de las reprimendas y reproches por nuestra inacción y falta de fidelidad. Eso solo es explicable, al margen del despliegue pedagógico que todo el mundo te reconoce, si el público es capaz de ver, más allá de las palabras, a la persona que se cree y vive los valores que expresa.

En ese terreno de los valores me temo que no voy a ser muy original. Todo el mundo reconoce en ti a la persona honrada y honesta, fiel a sus principios, de una coherencia personal muy rara hoy en nuestro actual mundo, egoísta e individualista. Con marcados rasgos senequianos, como buen cordobés, pero desde la austeridad que Séneca no supo poner en práctica.

Estoy casi seguro que ahora me dirías que he caído en la lisonja, sin embargo, yo tengo la impresión de haber sido ecuánime, incluso de haberme quedado corto. Aunque tú no eras creyente, fuiste siempre muy respetuoso conmigo. Pude sentir cómo tu ideal de sociedad justa, libre e igualitaria encajaba como pieza de mecano con mi utopía cristiana de liberación y fraternidad universal.

Hoy me resuena una frase que me dedicaste en una de las tertulias tabernarias de mediodía: “los cristianos comprometidos sois la leche”. Tú también lo eras y lo seguirás siendo, eterno Julio.

JOSÉ LUIS MOLINA GARCÍA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



lunes, 27 de abril de 2020

  • 27.4.20
Andalucía Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una denuncia de Rafael Luque Muñoz, ecónomo general de Lares Federación, sobre la situación que están viviendo muchas residencias de mayores en Andalucía como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Más de 40 días después de no acordarse de las residencias de mayores, de ser los más perjudicados en todos los sentidos, el Gobierno andaluz "sigue pensando". A la pregunta "¿dónde están las medidas de apoyo económico a las residencias en Andalucía?", la respuesta del Gobierno andaluz ha sido "nos lo estamos pensando".

Hasta la fecha, la gran mayoría de las comunidades autónomas han mostrado su compromiso con estos centros, garantizando el pago íntegro de las plazas vacías por la crisis. Curiosamente, Andalucía ya se ha pronunciado y detalla que asumirá el 80 por ciento del coste de las plazas de discapacidad, pero no el de las residencias de ancianos cuando, precisamente, somos el sector que más sufre la crisis y el único que continúa trabajando.

Partiendo de la precaria situación económica de precios por plaza concertados –durante lustros, muy por debajo del conocido coste-plaza– y teniendo presente que nuestras plazas privadas son plazas sociales que están aun más por debajo de ese coste, ahora, además del material sanitario y de protección que sigue sin llegar y de la injusta y pésima prensa, necesitamos la puesta en práctica, por parte de la Administración andaluza, de políticas que permitan que el 100 por cien del coste de las plazas concertadas vacías (por cubrir) se asuman con carácter retroactivo para que, de este modo, los centros puedan sufragar y afrontar esta situación con el máximo respaldo posible y atender el sobrecargo de personal y material.

RAFAEL LUQUE MUÑOZ
FOTOGRAFÍA: ARCHIVO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



miércoles, 15 de abril de 2020

  • 15.4.20
Andalucía Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta dirigida al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Señor presidente. Yo, al igual que una mayoría de españoles, no le he votado. Esto no es óbice para que, como máximo representante de mi Gobierno y de mi nación, le transmita mi respeto y le ofrezca mi apoyo en estos tiempos difíciles. Tampoco lo es para que, ahora más que nunca, le exija que ejerza de manera pronta y eficaz su labor presidencial.

Como ciudadano le ofrezco todo mi apoyo y colaboración, pero exijo reciprocidad. Creo que la inmensa mayoría de ciudadanos de este país lo exige. Necesitamos propuestas y perspectivas de futuro concretas y realistas ante el incierto y complejo futuro inmediato que se nos viene encima.

Le aseguro que los cientos de miles de ciudadanos que han perdido y van a perder a seres queridos y los millones que van a perder sus puestos de trabajo le necesitan desesperadamente, mas allá de la rabia y desesperación que sientan en estos momentos.

Necesitamos un mensaje, necesitamos un pacto. Se lo vienen indicando desde la prensa cualificada, desde cartas y manifiestos (casi implorantes) firmados por personalidades de gran prestigio e influencia. E, incluso, se lo indican insistentemente las autoridades europeas. Es necesario e inaplazable un pacto político general que aúne a todas las fuerzas posibles en la adopción de las medidas básicas para intentar superar esta crisis.

Esto es posible, aunque muchos, aplicando un pesimismo bastante fundamentado, no lo crean. Solo se conseguirá cambiando el paradigma de la política española. Para el pacto de soporte nacional, o como lo quiera llamar, tienen que cambiar la perspectiva de la inercia política que hasta antes de esta crisis ha guiado sus acciones y la de sus rivales políticos.

Olvídese de la ideología, de las siglas de su partido y realice una propuesta coherente y sencilla a los demás. Redacte esta propuesta pensando en esas mujeres y hombres que nos han dejado y en los que sufren por ellos; en los que se están dejando la salud y la vida luchando por los demás; en los que, con angustia pero con decisión, nos despertamos todas las mañanas y salimos ahí, a seguir luchando por los nuestros. Para que que vean que sus pérdidas y su esfuerzo no han sido en vano, para que vean despertar a esta gran nación que es España.

Lidere este pacto, señor presidente: es su obligación. Los demás no se podrán negar. Negocien y determinen lo que tenemos que hacer. Lo haremos. Si alguien se autoexcluye por exigencias ideológicas de tinte extremista, libertario o identitario, la sociedad sabrá ponerlo en su lugar. Necesitamos este mensaje y lo necesitamos ya. Van muy tarde.

LUIS MORENO VICENTE
FOTOGRAFÍA: BORJA PUIG DE LA BELLACASA (POOL MONCLOA)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


martes, 31 de marzo de 2020

  • 31.3.20
Andalucía Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una reflexión sobre las consecuencias que se derivarán, a nivel global y en un futuro, de la pandemia mundial por el coronavirus Covid-19. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Cuando todo pase, porque pasará, nos replantearemos la vida tal y como la conocemos. De manera inapelable se cuestionarán todas las estructuras sociales, culturales, económicas y productivas actuales. De qué decisiones y conclusiones saquemos y de cómo modifiquemos nuestro modo de vida, dependerá que la humanidad avance hacia un futuro complejo, pero esperanzador o, por el contrario, nos hundamos en un pozo profundo, de lucha por la supervivencia, donde solo los mas fuertes lo logren.

Eso, cuando todo pase. Ahora toca resistir, apretar los dientes, ser resilientes, ser valientes. Resistir es vencer: debemos entrever el final de todo esto, la luz al final del túnel y agarrarnos a eso. Porque es verdad, porque el final llegará. La humanidad avanza hacia el descubrimiento de nuevos medicamentos y vacunas a ritmo acelerado. Y se lograrán más pronto que tarde.

El tiempo que discurra mientras tanto es difícil de gestionar, quién lo duda. Cargado de noticias e informaciones que nos sumergen en la duda y la zozobra, que nos reducen la esperanza, que nos aturden y desequilibran. Debemos sobreponernos, sacar lo mejor de nosotros mismos. ¿Cómo? A través del esfuerzo, la generosidad y la inteligencia emocional.

A veces es útil el recurso al pasado y pensar por un momento en lo que fue vivir en ciudades bombardeadas durante meses y años en la Segunda Guerra Mundial. O comparar esta guerra (que lo es) con otras actuales y pasadas.

Pensemos en el horror global de las pandemias sufridas a lo largo de la historia de nuestro continente de manera reiterada, donde solo la selección natural decidía entre la supervivencia y la muerte. Por supuesto, la humanidad está infinitamente más preparada que en anteriores pandemias. La crisis actual es muy grave, pero los avances sociales, tecnológicos y sanitarios nos permiten, en la mayoría de los casos, sobrellevarla con mayor facilidad que otras anteriores sufridas por la humanidad.

Y ahora hay que hablar del día siguiente. Ese día en que respiraremos hondo, nos abrazaremos y lloraremos de emoción por lo sufrido, por los reencuentros, por la vuelta de la esperanza y la libertad que perdimos. Y, cómo no, ese día lloraremos a todas las victimas de esta guerra, porque el miedo que ahora nos atenaza ya no estará, y podremos llorarlas libre y sinceramente, como merecen.

Estas víctimas de la tragedia, que nos han dejado, en muchos casos por su gran debilidad física y social, en absoluta soledad, en silencio, atendidos por nuestros heroicos y desbordados sanitarios, que están haciendo mucho más de lo humanamente exigible. Estás víctimas del virus destructor no son colaterales, son víctimas dolorosas y nuestras en esta guerra, a las que nunca debemos olvidar.

Cuando pasen la euforia y el duelo, llegará, debe llegar, el momento de recuperar la perspectiva y decidir entre todos qué debemos cambiar. Debemos realizar una ambiciosa recapitalización y fuerte inversión en valores. Sí, han leído bien, en valores humanos y morales que nos permitan renacer como sociedad. Que modifiquen los erróneos estándares vitales por los que nos dejamos conducir hasta ahora. Que permitan que la valía de un ser humano deje de medirse por el número de casas, coches y lo abultado de las cuentas corrientes que posee.

Renazcamos como una sociedad de ciudadanos, cuyo horizonte vital sea la legítima búsqueda de la felicidad a través de la dignidad en lo material, pero también en el plano moral, intelectual y espiritual. Donde no tengan cabida los cretinos, especuladores y depredadores que destrozan todo a su paso. Donde se permita e invite al individuo a trascender de lo puramente material, a través de la educación, la cultura y la salud garantizadas por una sociedad civil fuerte y rigurosa.

Iniciemos un enorme proyecto global, que a través de la revolución científica y tecnológica, una a las futuras generaciones en un inmenso objetivo común por el que la humanidad comience a forjar los cimientos de un futuro viable, que evitará que estemos abocados a que llegue el día en que fruto de nuestras propias contradicciones, nos autodestruyamos y, por ende, nos extingamos como especie.

LUIS MORENO VICENTE

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

domingo, 31 de marzo de 2019

  • 31.3.19
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca del sistema electoral español. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía



Estando cerca de tres procesos electorales, quisiera hacer alguna consideración sobre el sistema electoral, asunto que nunca han querido abordar ninguno de los grandes partidos, PSOE y PP, al menos hasta ahora.

Estamos ante una situación que, por muchas razones, España se ha alejado del tradicional bipartidismo. Quizás el factor principal para el surgimiento de nuevos partidos es el descrédito y la corrupción de esos grandes partidos; hace tiempo que se empezó a votar “en contra de”, recordemos a José María Ruiz-Mateo y a Jesús Gil que se presentaron a las elecciones y obtuvieron representación y resultados sorprendentes. Cuando en las encuestas se pregunta cuáles son los principales problemas del país, el problema (sic) “Los políticos en general, los partidos políticos y la política”, es considerado nada menos que por un 29.4 % en el CIS de febrero de este año. Se supone que los partidos, la política, deberían ser la solución, no el problema.



En el imaginario colectivo existe la certeza que mucho poder, muchos intereses personales y corporativos equivale a corrupción, nepotismo y clientelismo. Aunque hay que salvar la gran mayoría de gente honrada que se dedican a lo público (políticos) y que están al margen de los tejemanejes de sus lideres, dirigentes y élites cercanas. Está en la naturaleza humana y es algo casi consustancial al ser, reflejo sin duda de la sociedad en la que vivimos y opino que quien critica, rechaza e impugna el todo por la parte, probablemente no es mejor moral ni éticamente.

Así las cosas y partiendo de que en general los partidos políticos dicen una cosa y hacen luego otra (ya se sabe, ellos mismos dicen que a veces deben tragar sapos y culebras para obtener la solución menos mala, posibilismo lo llaman), propongo cambiar el sistema. En este momento hay cuatro partidos nacionales (PSOE, PP, C´s, Podemos y sus distintas confluencias) y otros cuatros de ámbito autonómico (Compromís (Valencia), PNV (Euskadi), PDCT y Esquerra Republicana, Catalunya) que se van a repartir la mayoría de escaños y para el ciudadano de a pié, el problema es que vote a quien vote no sabe qué se va a hacer con su voto.

Obviamente será difícil que cualquiera de ellos alcance una mayoría absoluta, lo que inevitablemente llevará a la necesidad de pactar, pese a que ahora lo nieguen. Y aquí es donde surge un problema irresoluble para el ciudadano. Porque puede querer votar a un partido, pero nunca votaría a ese partido si supiese que va a pactar con fulano o con y mengano. Y eso ocurre en un espectro muy amplio. Los partidos de izquierdas y derechas mayoritarios es obvio que procuraran pactos por los extremos en las dos acepciones: la ideológica –extrema izquierda o extrema derecha- y la territorial – partidos nacionalistas. Lo harán argumentando que es un mandato de los electores, haciendo una lectura egocéntrica e interesada de la voluntad popular, del voto ciudadano con el fin de mantener las influencias de gobierno, poder e intereses personales.

Flaco favor nos haríamos si no se recuerdan los perversos pactos que hasta ahora nos envuelven en situaciones rocambolescas. Pactos entre partidos que siempre aseguraron que nunca pactarían entre sí. Pactos de izquierda moderada con izquierda radical. Pactos de centro y derecha con extrema derecha. Pacto “ en contra de “ entre izquierdas, derechas, nacionalistas periféricos de izquierda y nacionalistas periféricos de derecha, justificando y argumentando estos comportamientos y cambalaches con razones de interés social, cuando solo responden al interés partidista, cuando no personal de mantener el status quo.



El sistema necesita establecer algún mecanismo de responsabilidad para caso de flagrante incumplimiento de programas electorales (promesas). En derecho civil o en cualquier ámbito normativo, cuando alguien no cumple lo que ha pactado se le puede obligar a cumplir a través de los tribunales, pacta sunt servanda (el contrato obliga a los contratantes y debe ser puntualmente cumplido, sin excusa ni pretexto).

Pero los partidos políticos cuentan con carta blanca y pasan del tema. Está claro que el incumplimiento contractual – electoral no es un caso previsto en la legislación, precisa y simplemente porque el encargado de elaborar esa legislación es juez y parte, no va a tirar piedras contra su tejado. Hace unos años la Audiencia Provincial de Madrid estableció en un auto que no se puede demandar a los partidos políticos por el incumplimiento de programa electoral. A juicio de este tribunal, las promesas que se hacen en campaña no constituyen un contrato que obligue a las partes. Nadie puede reclamar contra ese incumplimiento. Lo más que puede hacer es cambiar, es decir, votar a otro en las siguientes elecciones o no votar. ¿Sería tan difícil establecer un sistema objetivo de medición de cumplimiento de promesas electorales, a valorar por un arbitraje independiente y con criterios objetivos previamente fijados?. Pues no, no sería tan difícil. . Que lejos queda Rousseau y su contrato social.

Este proceso judicial se inició cuando tres particulares y una plataforma cívica interpusieron una demanda contra el PSOE por no haber endurecido las penas contra el maltrato animal, como había prometido en su programa de 2008.

Hay que reflexionar sobre el cambio del sistema electoral, hacer un sistema de formación de gobiernos viable: sistema mayoritario o sistema de doble vuelta. Y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. El primero, el mayoritario, requieres circunscripciones más pequeñas, deja fuera a la segunda y restantes fuerzas políticas. La doble vuelta, sistema para mí más apropiado, es el ciudadano quien decide en última instancia ante la falta de mayorías. Quizás sea más costoso este sistema al necesitarse dos procesos electorales en quince días, pero obviamente es el que asegura la gobernabilidad, dando previamente la voz a los ciudadanos. La calidad democrática de estos sistemas no es cuestionable, salvo que afirmemos convencidos que Reino Unido o Francia son países poco democráticos. Quiero pactar yo, que pacten los ciudadanos con su voto, no más “acuerdos entre bambalinas”.

GUILLERMO JIMÉNEZ

jueves, 21 de marzo de 2019

  • 21.3.19
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de la organización municipal y empleados públicos. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Se acercan las elecciones municipales, los partidos políticos y sus candidatos nos anegaran de buenos propósitos, ácidas criticas a contrarios y bien intencionadas ideas de proyectos a implantar, si consiguen apoyo para formar gobierno. Más difícil será que algunos de los contendientes haga público o presente su proyecto, su idea, su compromiso de organización interna del ayuntamiento, ya sea porque no lo tienen, no lo saben, no lo han pensado o les falta valentía ante un supuesto tropiezo con la plantilla municipal.

Los ayuntamientos poseen recursos muy diversos para lograr sus objetivos, siempre anclados en el objetivo del bien común y en la defensa del interés general. Sin embargo, el recurso que poseen con una mayor capacidad de aportar valor añadido, los empleados públicos, es también el recurso más crítico. De su buen hacer profesional depende la eficacia y la eficiencia organizativa y de sus valores la ética institucional. Finalmente, de su valentía depende la innovación institucional tan necesaria siempre pero muy en especial en momentos de crisis económica, política y social como la que padecemos desde hace varios años en nuestro país. En este sentido, el liderazgo institucional juega un papel clave para canalizar en positivo (y también en negativo) los conocimientos, ideas y valores de los empleados públicos.

Pero para lograr eficacia, eficiencia y, especialmente, inteligencia y ética institucional que conduzca a un buen gobierno es condición necesaria poseer buenos profesionales formados e inteligentes y con buenos valores pero no es la condición suficiente. La argamasa que permite canalizar en positivo (y desgraciadamente también en negativo) estos nobles recursos es el liderazgo institucional. Es tarea del líder, de los líderes, lograr la máxima capacidad de sus organizaciones públicas articulando los conocimientos, ideas y valores de los empleados públicos. Y aquí es donde el ayuntamiento tiene un problema grave y complejo en la medida que el liderazgo de la institución pública tiene una naturaleza dual. Por un lado, el líder político (concejales y alcaldía) aporta legitimidad democrática a la institución y una visión estratégica.

Por otro lado, el líder profesional (funcionarios y empleados públicos) aporta conocimientos técnicos de gestión y capacidad operativa. En este sentido, es absolutamente necesario y crítico que ambos perfiles trabajen en armonía para alcanzar un buen rendimiento institucional(excelencia en la gestión y eficiencia de los recursos públicos) . Sin embargo, hay muchos condicionantes negativos que dificultan esta necesaria sincronización profesional, de valores e incluso personal entre estos dos roles. El principal condicionante negativo es la asimetría de poder y conocimientos entre estos dos perfiles de liderazgo.

Por una parte, el líder político dirige y está por encima del líder profesional pero, por otra parte, el líder profesional posee conocimiento del medio y de las complejidades técnicas mientras que el líder político no disfruta de este dominio y puede sentirse muy desamparado. Resumiendo, en frase: el inexperto dirige al experto. Esta relación asimétrica es dura y muy difícil de gestionar para ambos y se pueden generar todo tipo de desencuentros y de desconfianzas que descarrilen en una deficiente política y en una deficiente administración.

Teniendo en cuenta este escenario, la regulación de la dirección pública profesional es el mecanismo del que se han dotado los países más avanzados en gestión pública para superar estos potenciales desencuentros y conseguir una mayor sincronización entre estos dos roles. La regulación de la dirección pública profesional consiste en dotarse de una norma (pero muy especialmente de unas reglas del juego y de unos valores) que defina de forma nítida hasta donde llega el espacio de dirección política y hasta donde llega el espacio de dirección estrictamente profesional. Cada espacio debe poseer sus propias reglas, valores e incentivos y, en especial, hay que definir los mecanismos de interacción entre ambas esferas.

En el Viso del Alcor como en el resto de España, ninguna Administración pública ha realizado un esfuerzo serio de regulación de la dirección pública, a pesar del mandato del EBEP (Estatuto Básico del Empleado Público) del ya lejano años 2007, y ha dejado este ítem crítico de calidad institucional en manos de la autorregulación de los diferentes actores, en manos de la subjetividad más absoluta.

Esta fórmula casi libertaria no suele funcionar bien en la práctica y sus rendimientos institucionales son, en el mejor de los casos, discretos y en el peor de los casos, desastrosos. A mi entender son cuatro los grandes problemas que padecemos a nivel de liderazgo institucional en nuestro ayuntamiento: el travestismo institucional, el infantilismo, la falta de inteligencia y, finalmente, una mala gestión del afecto.

Uno de los grandes problemas de la carencia de una regulación de la dirección pública es la trasmutación de roles entre los políticos y los funcionarios. A saber: políticos que en la práctica se ocupan más de prácticas y competencias funcionariales y funcionarios que atienden más a prácticas y competencias de carácter político. En El Viso del Alcor esta confusión de roles es sencillamente espectacular.

Es muy difícil precisar hasta donde llega la política y en que punto empieza la administración de carácter técnico y profesional. Este extraño fenómeno tiene una doble explicación. Por una parte a muchos políticos les cuesta asumir sus muy difíciles quehaceres que se pueden resumir en lograr articular los intereses egoístas de los ciudadanos en un bien común y en el interés general. Casi nada. Es tarea tan difícil que muchos de ellos se refugian en la gestión del día a día que, a pesar de su complejidad técnica, es una función que genera mucha más certidumbre y confort.

El resultado es que tenemos un ayuntamiento que es como un barco que navega sin rumbo ya que la sala de mando está vacía porqué el capitán (los concejales y alcaldía) está en la sala de máquinas pasándolo en grande engrasando el motor de la nave sustituyendo a los mecánicos . Por otra parte, los funcionarios y empleados públicos legítimamente ambiciosos que buscan tener éxito, comodidad o seguridad en el puesto detectan que el espacio es muy difuso y que es necesario coquetear con la política si uno desea mantener su zona de confort. En este sentido hay toda una batería de perversos incentivos que impulsan a los empleados públicos a entrar en el juego político de lealtades y seudomilitancias.

Otro problema es la no asunción de responsabilidades por parte de los políticos. La mayoría de los cargos políticos han hecho de la política una profesión que implica que su bienestar económico depende básicamente de mantenerse en el cargo que ocupan. Y esto los conduce a comportarse con una cobardía infantil a inhibirse en su tarea de tomar decisiones.

Curiosamente en los ayuntamientos no suele cesarse a ningún cargo político por no tomar decisiones siendo este el sendero más fácil para mantenerse en el puesto. Y los funcionarios y empleados públicos tampoco tienen muchos incentivos para arriesgarse y tomar decisiones Un empleado público acaba entendiendo con el tiempo que su función es hacer la vida confortable a su político, asumir el rol de palmero y surfear la mayoría de los problemas de su departamento y de forma amable y cansina, caminar hacía su jubilación, con independencia del tiempo que reste para ello.

Un tercer problema es la falta de inteligencia institucional. La gestión pública moderna es cada vez más compleja tanto para políticos como para los empleados públicos. Conscientes de esta complejidad (administración relacional, e-Administración, gerencialismo, participación democrática, transparencia, gobierno abierto, etc.) las administraciones públicas puede que hayan hecho un ingente esfuerzo inversor en herramientas modernas de gestión (digitalización) .

Pero una cosa es el dominio de los instrumentos de gestión y otra cosa es la inteligencia institucional que no se ha promovido en absoluto. El resultado es que tenemos funcionarios y empleados públicos a los que se le supone tener gran dominio técnico pero que carecen de capacidad analítica para ser proactivos, para definir bien los problemas y para diseñar buenas estrategias de implementación del amplio instrumental a su alcance.

Un cuarto y último gran problema es la mala gestión del la dirección política que conduce a la casi inevitable desmotivación del funcionario y empleado público. Es imprescindible que el funcionario, esté enamorado de la institución pública en la que presta sus servicios, apasionadamente vinculado en la defensa del interés general y del bien común, de estar al servicio de sus conciudadanos. Ser funcionario público no es sólo una profesión sino también debe ser una vocación.

Sin duda hay que ser un buen profesional pero también poseer un conjunto de valores y ética vinculados a la defensa del bien colectivo. Pero las direcciones políticas tienen tendencias autistas. Cuando un afecto no es correspondido durante largo tiempo hay dos salidas naturales salvo heroísmos de telenovelas: el desamor o el odio.

Un empleado público enamorado del servicio público pero que sólo acumula desengaños de su institución acaba desenamorándose. Y adopta el rol de funcionario pasota que implica que todo le da igual, y pierde la pasión por su trabajo y adopta una lógica mecánica, fría, abúlica y gregaria.

Pero hay un escenario todavía peor: el del funcionario que es tan apasionado que no sabe transitar hacia la indiferencia y que acaba transformando el amor en odio; y entonces nos encontramos ante empleados públicos que odian profundamente a las administraciones para las que trabajan. Estamos ante unos empleados que se dedican a poner sutilmente palos a las ruedas a innovaciones y nuevas políticas.

En definitiva, un funcionario o empleado público que constata como el desempeño y reconocimiento de su trabajo depende de todo tipo de variables aleatorias más de carácter político y subjetivo y no de méritos de naturaleza objetiva.

Y en este sentido siempre está presente la pregunta: ¿Por qué en El Viso del Alcor no se regula la dirección pública profesional del Ayuntamiento mediante una estructura normativa de valoración de puestos de trabajos y una organización de áreas ? La respuesta tiene dos componentes y es conocida por la mayoría: por una parte, la clase política local y los partidos políticos carecen de altura de miras y de generosidad institucional.

En este sentido prefieren dejar las cosas como están a pesar de sus catastróficos resultados porque quieren seguir disfrutando de la discrecionalidad que le permite un dominio de las instituciones públicas sin cortapisas para dirigirlas, en el mejor de los casos, de forma más cómoda o para, en el peor de los casos, dar rienda suelta a sus instintos clientelares.

Por otra parte, los empleados públicos, muchas veces muy mal representados por los sindicatos, no están muy motivados en someterse a procesos de evaluación de su eficiencia, eficacia y desempeño como empleado público, ajustarse a una cadena de mando y obligarse a una rendición de cuentas, junto al temor de que la existencia de directivos públicos profesionales les obligue a cumplir con objetivos de desempeño, eficiencia y eficacia individual y colectiva.

Hasta que no se rompa este doble egoísmo estrecho de miras derivado del falso corporativismo de políticos mediocres y empleados públicos que buscan el mantenimiento de un “caos” que les permite vivir en sus propios “reinos de Taifas” con ambigüedad y defensa a ultranza de sus intereses personales, no tendremos en El Viso del Alcor una administración moderna, eficiente, eficaz, transparente y al servicio de los ciudadanos.

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de El Viso Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


martes, 12 de febrero de 2019

  • 12.2.19
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de el uso que hacen los partidos de la Semana Santa con motivo de las elecciones. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Los datos disponibles indican que España parece estar perdiendo la fe. Al menos la fe en el catolicismo. Un descenso sostenido de vocaciones, de cantidad de feligreses y adeptos, un aumento de las parroquias que se quedan sin curas, y un creciente abandono de las prácticas litúrgicas componen el panorama de la crisis de la Iglesia en España. Sirva la última encuesta del CIS de enero de 2019, para constatarlo; el 66,9 % de la población española se autodefine como católica, en 2.006 eran el 77,1%. De ellos el 60,9% no va nunca a misa, salvo actos sociales y sólo el 13,5% afirma asistir varias veces al año, el 12,5% todas las semanas y el 2,5% varias veces por semana.

Sirva la introducción para subrayar las singularidades de El Viso del Alcor, cuando se analizan fenómenos sociales, entendidos como anomalías respecto a lo estándar. El profesor Ángel del Rio constató las peculiaridades socio politicas del pueblo en su investigación sobre Polarización, Políticas y Sistemas de Identificación Local en El Viso del Alcor (1993). Observando la vida social, se puede inferir el resurgimiento del hecho religioso en el municipio, adquiriendo tendencias muy contrarias al resto de España.

Este apogeo fervoroso es omnipresente en los grupos locales de redes sociales, no hay semana en el año que no se publiciten efemérides, exaltaciones, pregones, triduos, vía crucis, estrenos, traslados y demás celebraciones litúrgicas por cualquiera de las muchas hermandades locales. Protagoniza la programación de la televisión local, acapara los gestos solidarios de los vecinos con sus caravanas y recogidas de alimentos, monopoliza la celebración de las fiestas locales, protagoniza las subvenciones municipales a colectivos ciudadanos y se apropia de la vida institucional del ayuntamiento centralizando los actos protocolarios y modificando el callejero y la nomenclatura de edificios públicos.

De la simple extrapolación de los datos de Enero de 2.019 del CIS al padrón municipal (19.234 habitantes), indica que al menos 6.366 Visueños no se definirían como católicos y 7.836 de los 12.867 de los que se autodefinirían como creyentes, no participarían de la oficialidad y actos litúrgicos de la iglesia. Racionalmente cuesta entender tanta preeminencia y el protagonismo social e institucional que se les otorga desde el Ayuntamiento y partidos políticos a las celebraciones religiosas. Alimentando una visión circunscrita del hecho identitario a la religiosidad. Obviando que son o aspiran a representar al conjunto de la población, creyentes y no creyentes en las instituciones civiles, constitucionalmente aconfesionales y laicas.

La cercanía de las elecciones municipales junto a tiempos de cuaresma y semana santa, ofrecerá muchas imágenes de candidatos y partidos prodigándose en actos religiosos buscando reconocimiento y legitimidad de quienes valoran “las tradiciones de toda la vida de dios”. Soslayando que esta propiedad, la legitimidad, en exclusiva la dispensan los ciudadanos en elecciones.

Desde el respeto y consideración a quienes gusta de mostrar su intimidad y espiritualidad en público y a las entidades que lo hacen posible, insto a los candidatos y partidos que les sustentan, busquen la visibilidad y reconocimiento de la ciudadanía en general explicando sus ideas y propuestas sobre (entre otras); medioambiente, limpieza, organización del ayuntamiento, el empleo público, infraestructuras, transparencia y rendición de cuentas, participación, urbanismo …….. etc. No hurten el debate en pro de un falso “quedar bien”.

La parte nunca representa el todo. El mismo evangelio según san Mateo (22: 15-21) refiere que Jesús, al ser insidiosamente increpado por los fariseos a propósito de pagar tributo a Roma, respondió: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. La célebre frase no deja de ser curiosa si consideramos que en ella el propio fundador del cristianismo se pronuncia por la separación entre los asuntos institucionales y los relativos a la fe.



NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de El Viso Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.
GUILLERMO JIMÉNEZ


martes, 13 de noviembre de 2018

  • 13.11.18
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de los candidatos a las elecciones locales. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



A seis meses de las elecciones municipales, 26 de mayo de 2019, los partidos políticos locales han movido ficha, Partido Popular e Izquierda Unida han nominado candidatos a la alcaldía, Manuel Ángel Figueroa y Anabel Burgos respectivamente. El PSOE, pendiente de su calendario interno, presentó en sociedad a su aspirante a encabezar la candidatura, Gabriel Santos. Por su parte, Ciudadanos aún no ha hecho público su intención en concurrir a las elecciones.

Movimientos que representan una importante renovación en la cartelera electoral municipal y de liderazgo en las organizaciones políticas locales. Por lo conocido y publicado hasta ahora, todos muestran su gozo por las grandes expectativas que se le abre ante el nuevo panorama y es previsible que tanto PSOE como PP puedan acusar en sus resultados el cambio de cartel electoral.

En el caso del Partido Popular, tras años de estancamiento electoral, desde las elecciones de 1.987 a 2.007 nunca superó los 2 concejales, con Fernando Rueda de candidato en 2.011 consigue incrementar en casi 1.500 votos los obtenidos en 2.007, superando los 2.700 y representando la opción preferida para el 24,98 % de los votantes, resultado que consolida en las elecciones de 2.015 con los mismos concejales. Siendo importante el salto cuantitativo, incremento de votos y número de ediles, no es menor el impulso cualitativo que durante estos últimos ocho años ha protagonizado el Partido Popular y su portavoz municipal y la influencia que ha tenido en la política institucional. Primero acaparando y liderando la oposición al gobierno de coalición PSOE-PA (2011-2015) . En la legislatura que termina (2015-2019) ha protagonizado y capitalizado la acción del gobierno municipal, poniendo en valor un reparto de responsabilidades (delegaciones) inteligentemente negociado para sus intereses y ejerciendo de “cortafuegos” de todo el gobierno municipal ante las acometidas y merecidas críticas de la oposición, para el recuerdo quedaran sus intervenciones en el pleno municipal y su confrontación con el portavoz socialista, con un discurso florido, elocuente, vehemente y siempre bien estructurado y documentado. Dejando muy alto “el listón” para su relevo. Desde las antípodas ideológica, Fernando Rueda ha elevado el nivel personal, político e institucional de la Corporación municipal.

Con la marcha o no presentación de Manuel García, el PSOE, pierde el mayor activo electoral que pudiera tener. En cuatro ocasiones (2003-2015) ha encabezado la lista más votada en las elecciones municipales con el apoyo medio del 47,11%, del electorado durante el periodo. Pudiera ser que el PSOE se lo juegue todo a capitalizar el desencanto, decepción y críticas al gobierno municipal y se conviertan en apoyos electorales a su candidatura. Durante estos cuatro años de oposición el grupo municipal del PSOE , no se ha caracterizado por la formulación de propuestas concretas que evidenciaran la bisoñez e incoherencias frecuentes del gobierno municipal y ha jugado el papel de “invitado molesto” en los pocos debates de calado que han tenido lugar en el pleno, PGOU, presupuestos, inversiones, organización interna, alumbrado público. Tampoco ha dejado vislumbrar futuros liderazgos previendo la situación actual de cambio de candidato. Gabriel Santos, candidato in pectore, deberá articular un equipo y discurso fresco, novedoso y disruptivo con “herencias y mochilas” que ilusione, movilice y comprometa al electorado, fiel electorado, hasta ahora identificado más con la persona de Manuel García que con las siglas que representaba.

Anabel Burgos, ratificada por la asamblea local de Izquierda Unida como candidata a la alcaldía, única que repite como cabeza electoral, a priori podría considerarse como la mejor situada en la parrilla de salida. El conocimiento de su persona por la ciudadanía por si es un elemento diferencial sobre sus competidores. Salvo en las elecciones de 1.995, el electorado siempre había beneficiado al alcalde con una segunda legislatura.

Izquierda Unida repite candidata, Anabel Burgos. A priori podría considerarse la mejor situada en la parrilla de salida de los candidatos. Aunque no cuento con datos demoscópicos, es posible que su persona sea más conocida e identificable por la ciudadanía que sus competidores, ello por si es una ventaja en contiendas electorales. También se beneficia del reconocimiento social e influencia que otorga el ejercicio de la alcaldía durante cuatro años. La experiencia adquirida debe facilitarle el cuerpo a cuerpo con el resto de candidatos, menos avezados en estas lides. Por el contrario deberá hacer frente a corrientes de opinión críticas por el balance de gobierno y hacía el pacto que lo hizo posible. Repudiado por muchos de los incondicionales a su organización en vista de los resultados obtenidos. Tampoco le beneficia el perfil bajo que ha mantenido ante la opinión pública como representante del gobierno a favor de su socio y las dificultades que todo ello le supondrá para movilizar a su propia organización.

Ciudadanos tiene una oportunidad histórica de irrumpir en la política municipal, tienen a su favor la juventud y carencia de historia o “mochila” de su grupo promotor y la existencia de un nicho electoral en El Viso del Alcor, como dejaron patente las elecciones generales de 2015, 2016 y las autonómicas de 2.015 a pesar de no contar con organización local en esas fechas. El cambio de candidato del Partido Popular y PSOE les abre posibilidades de conseguir parte del electorado que en otros comicios han basculado entre estas opciones. La desaparición del Partido Andalucista, deja sin opciones de centro izquierda a un número importante de votantes, que en las elecciones municipales de 2.015 ya pudieron optar por la abstención. Su escasa visibilidad, no tener experiencia política, su reciente implantación y no tener candidato/a definido y público, les resta opciones de ser un actor relevante para la próxima legislatura.

Los partidos políticos tendrán ocasión de mostrar su fortaleza local en las próximas elecciones del 2 de Diciembre, si son capaces de movilizar a sus bases y simpatizantes y revertir la tendencia existente desde 2.003, donde las elecciones municipales y autonómicas tienen resultados análogos.

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de El Viso Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

GUILLERMO JIMÉNEZ


domingo, 14 de octubre de 2018

  • 14.10.18
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de privatización del alumbrado público. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El pasado 22 de Febrero el Gobierno Municipal, sacaba adelante la aprobación de licitación contrato mixto de suministro y servicio integral con garantía total del alumbrado público del ayuntamiento de El Viso del Alcor. Este grandilocuente titulo encierra la decisión de externalizar (privatizar) el alumbrado público del pueblo para los próximos 15 años. El mismo se presenta de forma superlativa, en coherencia con el sentido de predestinación con el que gobierno municipal rige nuestros destinos de ciudadanos desorientados. Resulta curioso el uso frecuente por el gobierno municipal de la entradilla "tras un arduo trabajo, este equipo de gobierno, ..." recuerda las utilizadas en el NODO, diario hablado de otra época.

Aunque la formulación administrativa y técnica de la licitación, presenta importantes anomalías y omisiones, suficientes para ser recurrida ante instancias superiores, son muchos los casos de ayuntamientos que han visto impugnados su concursos por razones análogas ,este articulo quiere poner el foco en las contradicciones cuando se trata de enfrentar la teoría con la práctica y la incongruencia de quienes practican la política de gestos y sobre actuación.

Esta práctica de gestión indirecta de servicios esenciales por ayuntamientos no es nueva, se inició en los 80 y se perfeccionó durante la década de los 90, especialmente por gobiernos municipales del centro derecha. Inicialmente ocupó grandes infraestructuras, servicio de aguas, transportes, ..... Los cambios legislativos que han posibilitado la precariedad laboral, han hecho interesante las practicas de privatización en servicios de otra índole y menor cuantía; jardines, mantenimiento edificios, alumbrado público, guarderías, servicios asistenciales, .......

La privatización de los servicios públicos se presenta como una formula de éxito y eficiencia. A ello se une, siempre en este discurso, el menor coste del servicio privatizado, en la mayoría de ocasiones gracias al menor salario que los empleados públicos y la inestabilidad de la subcontratación produce mayor "flexibilidad" y por tanto mas productivo. De esta manera se muestra al servicio público como sinónimo de ineficiencia y de burocratización.

Es de uso común y generalizado por dirigentes de partidos y colectivos de izquierda, del término neoliberalismo de forma crítica para referirse a todas estas políticas basadas en la privatización de los recursos públicos, la liberalización de la economía y la destrucción del Estado de Bienestar. Formando parte, el neoliberalismo, del análisis y diagnóstico del discurso como origen de la desigualdad y mercantilización de todos los recursos públicos.

No es baladí que tras la elecciones municipales de 2.015, los "ayuntamientos del cambio", Madrid, Barcelona, Ferrol, Zaragoza, ... se hicieran eco de las demandas de "defensa de lo público" auspiciadas por movilizaciones ciudadanas, "las mareas", y encararan como prioritario el rescate de aquellos servicios públicos privatizados y en el peor de los casos incorporar en la contratación clausulas sociales y medioambientales; igualdad de genero, discapacidad, garantías laborales, limites a la subcontratación, energía de fuentes renovables, ...

Como acción política de un programa que defiende el servicio público como clave de bóveda que justifica la existencia de un estado que garantice el interés general de todos los ciudadanos, con independencia de su posición económica, social o cultural. Sea como fuere, el servicio público representa una conquista para los ciudadanos y sus familias y, de algún modo, muestra la posibilidad de otra economía fundada sobre las personas y sus necesidades sociales, y no sobre el beneficio. Amén de "cortafuegos" para practicas de corrupción; clientelismo, influencias, sobornos, la mayoría de corruptelas conocidas tienen origen en privatizaciones; autopistas, depuradoras, sanidad, energía, ....

La legitimidad social de los Ayuntamientos, necesita una izquierda coherente entre su discurso de diagnostico y practica de gestión cuando está al frente de los gobiernos. Es un grave problema de la izquierda, que pretende ser alternativa a neoliberales y social demócratas, que los hechos estén con tanta frecuencia en contradicción con el discurso y la superioridad moral que este le atribuye.

Mientras en el gobierno municipal de El Viso del Alcor se contribuye a la privatización de servicios esenciales, por sus organizaciones se siguen proclamando análisis y medidas contra las mismas o al menos su limitación; "la externalización de los servicios públicos ha sido un instrumento decisivo para la extensión y consolidación del neoliberalismo,...." (Frente Cívico, somos mayoría). "Vamos a confluir para la defensa de los servicios públicos, para remunicipalizar los privatizados, ...... " (Antonio Maillo, entrevista eldiario.es 23 febrero 2.018)

Esta bipolaridad de posición de las organizaciones locales de la izquierda alternativa pudiera explicarse por el refrán de "una cosa es predicar y otra dar trigo". Jacques Lacan llamaba "el "discurso del amo", discurso generalizador y totalizador, que intenta "decir la verdad acerca de todo" corriendo el riesgo de no decir nada útil ni verdadero en lo concreto y particular. En la tradición filosófica medieval, se utilizaba la locución latina "flatus vocis", que podría traducirse como "soplo de voz", pero su sentido apuntaba a la idea de "palabra vacía", la acción de emitir palabras carentes de sentido y defenderlas como si lo tuvieran, planteando la existencia de abstracciones absolutas, pero que no reflejan ninguna realidad concreta.

GUILLERMO JIMENEZ

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lunes, 6 de agosto de 2018

  • 6.8.18
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de la gestión política de los concejales de Izquierda Unida El Viso. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Los ayuntamientos representan el lugar en el que la democracia más estrechamente convive con la ciudadanía, y más directamente atiende su legítima demanda de participación. Los ayuntamientos son, en consecuencia, pilares básicos que sustentan todo el edificio del sistema democrático. Allá donde la calidad de la democracia de los ayuntamientos se degrada, todo el sistema se resiente.

La calidad democrática, a pesar de su popularidad, no goza de un consenso elemental respecto a su definición. Cuando se analizan sus dos componentes –calidad y democracia-, se observa que cada partido en función de sus circunstancias, gobierno u oposición, la mide con factores muy dispares. La calidad de una Democracia no solo implica procedimientos para elegir y controlar el poder político, sino también objetivos y resultados, tales como transparencia, participación y empoderamiento ciudadano, desarrollo económico, justicia social, equidad,...

Conceptos de calidad democrática, transparencia, regeneración y participación forman el eje transversal del discurso disruptivo de la izquierda alternativa (Izquierda Unida, Podemos) a conservadores (PP y Ciudadanos) y socialdemócratas (PSOE), y aparecen en sus diagnósticos políticos como elementos indispensables para conseguir detener la desafección de los ciudadanos hacía la política, hacía lo público. Otra vez más el gobierno local de IU deja ver su incoherencia entre el discurso de su organización, que le da razón de ser y la práctica cuando está al frente del gobierno. Comienza a ser grave que los hechos estén con tanta frecuencia en contradicción con lo exigido para otros ámbitos de gobierno , provincial, autonómico y central, por Izquierda Unida.

La perspectiva del tiempo, 3 años, corrobora que este gobierno municipal nació con déficit de transparencia y democracia, no por su carácter anti-natura, sino por la opacidad de su gestación e interés particular de sus muñidores y beneficiarios; a menos de 1 año de las próximas elecciones aún no se ha hecho público el acuerdo firmado por PP e Izquierda Unida para formar gobierno en 2015, ni se ha hecho mención pública alguna de las reuniones de seguimiento del pacto a lo largo de la legislatura y “haberlas haylas “.

La senda estaba marcada, el primer acuerdo del gobierno para reparto de delegaciones y retribuciones de liberados, dejó a la oposición sin capacidad para hacer “política diaria” de fiscalización al gobierno en la propia institución. Obviando la perenne reclamación durante 24 años de Izquierda Unida (1991-2015) de que el Ayuntamiento posibilitara la acción política de todos los grupos municipales mediante la financiación de liberados, concejales o no. Demanda que fue atendida en legislaturas anteriores y que posibilitó foguearse a sus dos últimas candidatas, tanto en el conocimiento de la institución como en su proyección pública.

La falta de respeto institucional y voluntad de hacer participes en la gobernanza al resto de concejales queda plasmada en la caótica convocatoria de sesiones plenarias y de menor rango, unas veces por la falta de previsión y obligados por cumplimentar trámites legales y otras por una tergiversación sesgada e interesada apelación a la conciliación familiar, los órganos del ayuntamiento son convocados con plazos y horarios que no hacen posible, no ya la participación , ni siquiera la mas mínima recopilación de información, estudio, reflexión y puesta en común, de concejales de la oposición.

Quienes siguen la actividad municipal y no tienen una visión de “hooligans” son conocedores de la insolencia que ha caracterizado las relaciones de Izquierda Unida en el gobierno con la oposición y el resto de ciudadanos.

Olvidaron el concepto de “Estado aconfesional”, la defensa del laicismo entendido como la diferenciación de lo civil con el máximo respeto al ambito privado de cada persona, han modificado nombres de calles y espacios públicos, han dado soporte e infraestructura, participan representando la institución en actos, exaltaciones y procesiones religiosas, otorgando carácter institucional y obviando la propia constitución española. Me viene a la memoria la respuesta de Julio Anguita, entonces alcalde de Córdoba, al Obispo de Córdoba con motivo de asuntos relacionados con la Mezquita; "….. No se olvide usted, señor Obispo, que yo soy su alcalde, pero usted no es mi obispo".

Olvidaron su responsabilidad y compromiso de involucrar a la ciudadanía en la gestión municipal. Anunciaron, publicaron y fijaron fechas para dotar al ayuntamiento de un reglamento que regulara la participación ciudadana del que nunca se supo más. Con ocurrencias y falacias lo tratan de sustituir, primero disponiendo la web de izquierda unida para canalizar la voz del pueblo en el Pleno, más tarde con “presupuestos participativos” abriendo una convocatoria de aportaciones ciudadanas de la que nunca se conocieron el número, relevancia e importes de las propuestas, Más tarde con una plataforma online para responder a preguntas y lo último una encuesta para evaluar la situación y preocupación en materia de vivienda. Acciones más encaminadas a “lavar imagen” que a desarrollar políticas nuevas. Mientras tanto, las redes sociales arden en pro de respuestas a sus necesidades diarias; limpieza, basuras, espacios públicos, bolsa de empleo, ect.

Olvidaron su vocación por la transparencia en la gestión, por abandonar el mantenimiento y actualización del Portal de la Transparencia, al menos con lo mínimo que la legislación obliga. Destaca la gestión presupuestaria, piedra angular de todo proyecto político transparente y de calidad democrática. En estos momentos, centro de debate local por su repercusión en empleados públicos (RPT y Plantilla Municipal), superávit y deuda. El gobierno municipal hasta la fecha (agosto 2018) ha sido incapaz de presentar el proyecto de presupuestos para 2018, aludiendo a factores tan diversos como peregrinos; carga de trabajo de la plantilla, condicionantes legales no contemplados, errores y omisiones administrativas, la regla del gasto, y la más habitual, cuando incumplen sus propios plazos, “la herencia” recibida del PSOE, tan repetida como manida, !tres años después!

Olvidaron que justificaron su pacto en pro de una regeneración democrática de la gestión municipal, de nuevas formas de relacionarse con los ciudadanos, de una permanente explicación de sus actos, de una gestión eficaz y eficiente, de una nueva relación con los empleados públicos, ect.

Puesta en común esta reflexión con destacados dirigentes históricos de Izquierda Unida, me confirman que también olvidaron que deben hacer honor y respetar la historia y compromiso de una organización política que durante años ha sido vanguardia en El Viso del Alcor.

Entre sorna y bromas me confirman que el único punto que han cumplido del proyecto que el pacto diseño es que alguien por fin pudo ser abuelo.

GUILLERMO JIMÉNEZ
FOTOGRAFÍA: IU EL VISO



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martes, 17 de julio de 2018

  • 17.7.18
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de la política visueña. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El término agnosia tiene su origen etimológico en el griego. Se compone a partir de tres partes claramente diferenciadas; El prefijo “a-“, equivalente a “sin”. El sustantivo “gnosis”, sinónimo de “conocimiento” y el sufijo “ia” traducible como “ cualidad”.

La agnosia es la incapacidad para reconocer e identificar las informaciones que llegan a través de los sentidos. No se trata de un problema funcional (ya que los sentidos funcionan correctamente), sino de la capacidad para convertir las percepciones en información, y decodificarlas adecuadamente.

En la agnosia visual, por ejemplo, la persona puede ver con normalidad, ya que el funcionamiento de su sistema visual es correcto y no está limitado o dañado, pero es incapaz de interpretar, describir o reconocer lo que está viendo.

La agnosia se produce por exceso, por reiteración, por presión. Hay un punto en el que la insistencia continuada deja de producir el efecto deseado: sea persuasivo o informativo. La obsesión informativa limita las percepciones, bloquea a las personas y reduce su capacidad de vínculo emocional. Saturados, dejamos de pensar. Saturados, tampoco actuamos. Al contrario. Lo saben bien, por ejemplo, en el neuromarketing: estudios de esta disciplina demuestran que, si se da un exceso de datos intrascendentes sobre el producto, el cerebro del consumidor lo procesa de forma negativa. O se confunde o se inhibe.

La reflexión sobre la política y la agnosia me parece oportuna, hoy, en la política municipal y sus actores políticos. A fuerza de decir que sí (que se están haciendo muchas y mejores cosas ), o de decir que no (que no se hace nada), atiborran a la población con mensajes jactanciosos de los primeros y derrotistas de los otros, ya sea en insulsas ruedas de prensa o publicaciones en redes sociales, que han perdido toda razón de juicio para convertirse simples eslóganes.

La repetición ha dejado de ser persuasiva. Nunca fue pedagógica, ahora ni tan solo aporta audiencia o atención. La repetición obstinada, desconectada de las relaciones causales, es un síntoma de incapacidad o de falacia. O ambas. Deberíamos exigir a nuestros representantes que renunciaran aunque fuera unilateralmente a reducir la política a la consigna abanderada . Se corre el riesgo, que esta agnosia de la percepción derive en agotamiento político e inhibición social.

La celebración de Plenos Municipales periódicos, para la vida municipal, debe ser el acto político e institucional de mayor relevancia del municipio; el equipo de gobierno rinde cuentas de sus acciones, propone proyectos y la oposición fiscaliza, controla, critica e interpela en pro de visualizar sus alternativas. A modo de lo que ocurre en el Congreso de los Diputados durante los plenos y en las sesiones de control del gobierno. Por ende desde una perspectiva de comunicación, la sesión de pleno municipal debería protagonizar la acción política antes, durante y después en el seno de los partidos políticos de gobierno, oposición y de aquellas organizaciones que inician su andadura local, ciudadanos y podemos. No encuentro mejor forma de hacer pedagogía de lo público, de comprometer y encontrar complicidad en la ciudadanía, que aquella dirigida a poner el foco en los vecinos, no sólo facilitando información sino comunicando con el propósito de generar conocimiento y juicio critico en ella, de forma objetiva, veraz y con rigor. Es el camino hacía el debate sereno y constructivo frente a propaganda panfletaria sesgada.

Lo contrario ocurre en El Viso del Alcor. El equipo de gobierno no considera oportuno anunciar la celebración de Plenos, mas que algún Twitter compartido en Facebook, ni siquiera es anunciado en la web municipal- bendito portal de Transparencia-. Tampoco se reconoce actividad en este sentido por la oposición y partidos políticos nuevos. Se podría afirmar que no existe el antes. El durante, más desolador aún, presenta una dinámica y organización tediosa, farragosa y de carácter administrativo, otorgando un exceso de protagonismo a la Secretaría e Intervención; obligada, necesaria y conveniente en la formulación de los expedientes a discutir, pero intrascendente en el fondo y debate político, en demasiadas ocasiones ramplón y previsible. Destacar “los codazos” de los portavoces del equipo de gobierno para cerrar los puntos del orden del día, unas veces por el egocentrismo de sus portavoces para quedarse “con la perra gorda” y otras en desesperados intento de dar visibilidad a las diferencias entre ambos partidos. Mientras la oposición, PSOE, de forma roma y monótona interpela con ruegos a modo de post de Facebook sobre el malestar de los ciudadanos sobre los servicios y espacios públicos.

Singular es la actividad de concejales de izquierda Unida en redes sociales mientras se desarrollan los debates, no como explicaciones o aclaraciones al orden del día, sino compartiendo post en la mayoría de ocasiones vitoreando las intervenciones del portavoz del partido popular y sus “embestidas” al Psoe y/o su portavoz.

Con esta banalización del pleno municipal corremos el riesgo que la agnosia de la percepción derive en agotamiento político e inhibición social. Una sociedad que deja de mirar (comprender) lo que ve es una sociedad voluble e indefensa.

Nuestros representantes municipales no han comprendido que la comunicación municipal plantea nuevos desafíos a la hora de satisfacer y conmover a ciudadanos cuyas demandas expresan niveles más altos de sofisticación y exigencia. Aquella figura del Intendente cuya actividad se limita a repavimentar las calles o gestionar servicios delegados, con mayor o menor acierto, no resulta compatible con las nuevas expectativas ciudadanas.

Los ciudadanos quieren más y, en consecuencia, tienden a valorar gestiones de gobierno que sean capaces de garantizar cuestiones básicas como la seguridad, la educación, la salud, la obra pública, entre otras, pero también que logren anticipar e interpretar las nuevas demandas. Los ciudadanos sueñan, viven y quieren una ciudad mejor, que sea diferente, única, propia, accesible, cercana, próxima, segura. Una ciudad de servicios a su servicio. Una ciudad para vivir. Y en la construcción colectiva de “esa” ciudad, la comunicación es una aliada para el gobiernos y oposición municipal . Pero comunicar hoy es mucho más que informar. Una de los grandes retos que tienen por delante los representantes municipales de hoy es encontrar el relato que singularice a la ciudad que representan. Es narrar la historia, contar el sueño, la meta, su visión. Es transformar a la ciudad en una marca pública, en un sello con impronta y estilo propio, aquel que resalte y potencie sus atributos más salientes. Hacer que la ciudad trascienda sus fronteras y se proyecte al mundo desde su singularidad y es, también, hacerlo involucrando al ciudadano en ese proceso, desde una comunicación innovadora, atractiva y dialoguista que lo sacuda, sensibilice, lo emocione y enamore de su ciudad. En pocas palabras, el desafío es que la comunicación municipal sea cómplice con los ciudadanos. Aquellos lideres políticos municipales que sepan interpretar estas aspiraciones vecinales habrán recorrido un amplio trecho hacia su objetivo, el gobierno municipal.

GUILLERMO JIMÉNEZ



NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de El Viso Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


domingo, 24 de junio de 2018

  • 24.6.18
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de ciertos comportamiento en las las redes sociales". Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El uso generalizado de dispositivos y tecnologías digitales, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), ha convertido a las redes sociales como el medio preferido para comunicarse e informarse, en detrimento de medios tradicionales, reside ahí su importancia y relevancia, especialmente en la creación de opinión.

Son, somos, muchos los que hemos encontrado en las redes sociales un canal adecuado de participación en “la cosa pública”, donde exponer honesta y abiertamente sus opiniones, sugerencias o criticas, en la mayoría de los casos sin animo de provecho, interés o beneficio particular. Entre otros, los grupos locales de Facebook permiten conocer y debatir sobre propuestas relevantes, recuerdo especialmente la iniciativa para la Denominación de Origen Protegida para productos de la huerta local. En otros casos, quejas, sugerencias y criticas sobre la gestión de servicios públicos, comportamientos incívicos. En definitiva, se han convertido en altavoz público para todos cuantos tienen algo que contar, decir, proponer o analizar. Los grupos locales de redes sociales y medios digitales han generado otras formas de participación ciudadana, más allá de la militancia o adscripción activa a organizaciones politicas y colectivos sociales.

Como siempre, la política partidista, que no partidaria, arde ante la proximidad de elecciones municipales, queda menos de un año. Ahora, las acusaciones entre partidos gobernantes, oposición, pre- candidatos y círculos de influencia van y vienen, produciendo hartazgo mental, cansancio y hastío entre usuarios activos y pasivos de redes sociales en general y de grupos locales de Facebook en particular.

Si al amable lector los médicos le han prohibido la exposición a cualquier situación que le pueda provocar mal humor o depresión, hay una actividad que deberá evitar a toda costa: leer los comentarios de perfiles anónimos que se publican en los grupos locales de facebook sobre post abiertos, en torno a cuestiones de gestión sobre el gobierno municipal y su organización. Al usuario que accede a la lectura de estos comentarios se le puede garantizar la tristeza y la preocupación. Con suerte, estas sensaciones se las producirán solamente una parte de los comentarios, aquellos con los que esté en desacuerdo ideológico. Pero lo más probable es que se las provoquen la inmensa mayoría, incluidos aquellos con los que, expresados de otra manera, podría llegar a estar de acuerdo.

La segregación de bilis, la permanente sustitución del argumento por el insulto, la brusquedad o la zafiedad verbal, la pura y simple mala leche primitiva se dan encuentro en estos espacios de una forma concentrada.

Normalmente no se trata de rebatir las ideas del adversario, sino de rebatir al adversario mismo, su propia existencia, su derecho a un lugar bajo el sol. Buena parte de estos comentaristas anónimos y espontáneos se ciñen la camiseta de su equipo ideológico y se dedican a golpear al adversario, a menudo sin haber leído ni entendido lo que dice, por puro espíritu de clan. Y entienden por adversario no al que piensa lo contrario que ellos, sino simplemente al que no piensa exactamente como ellos, al que mantiene posiciones algo distintas, aunque sea en el matiz. Ya nos advertía Antonio Machado cuando sentenció que “Es propio de aquellos con mente estrechas, embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza”.

Como no se trata ni puede tratarse de prohibir estos comentarios ni de coartar el derecho a expresarse, habría que intentar entender el fenómeno. Supongo que en parte esta eclosión de exaltaciones primitivas, casi tribales, nace de algunas de las características del ser humano. El anonimato da sensación de impunidad. El desahogo verbal es más barato que la factura del psicólogo. Que cualquier embozado puede ciscarse en las opiniones de quien honestamente publica con su nombre, como si todo fuera siempre opinable y todas las opiniones tuviesen siempre el mismo valor, puede producir sin duda una extraordinaria satisfacción igualitarista. Pero, en cualquier caso, la proliferación de estos comentarios insultantes, agrios, primitivos, es un síntoma inquietante.

Uno de los problemas de fondo que pueden aparecer tras este síntoma desagradable es lo que podríamos llamar una creciente futbolización de la política municipal. El debate político y de gestión, de una manera creciente, ha dejado de ser contraste de argumentos y ha pasado a ser batalla de hooligans antes del partido. El hooligan es de su equipo, gane o pierda, juegue bien o juegue mal, lo entrene quien lo entre y saque la alienación que saque. No se trata de pensar, sino de tomar partido y vestirse con la camiseta. Y a partir de aquí, desear la victoria de los propios, con las armas que sea, pero desear todavía más la derrota del adversario. Como en el fútbol, se trata de adquirir desde el principio una adscripción irreversible -no necesariamente razonada - y conservarla hasta el final en cualquier circunstancia. Y a la obcecación llamarle coherencia. Y cuando en el cruce de argumentos se entiende o se asume un argumento del adversario, llamarlo traición, chaqueterismo o interés sospechoso. Y al final, claro, en los comentarios de redes sociales, la gente acaba escribiendo lo que escribe, en muchos casos alentados y siguiendo el ejemplo de quienes están obligados a procurar debates con argumentos y dedican sus esfuerzos “digitales” a saturar a la ciudadanía con ideas reducidas a puras imágenes y marcos (de interpretación), en lugar de resolver los problemas. La sobreexposición de frases jibarizadas, que han perdido todo su argumento para convertirse en tópicos, no garantiza, en absoluto, ni atención ni reflexión.

¡Ah, las redes sociales! Decía Umberto Eco que las redes sociales le dan derecho a hablar a legiones de idiotas que antes hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio nobel. Es la invasión de los imbéciles.

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de El Viso Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


GUILLERMO JIMÉNEZ




viernes, 22 de junio de 2018

  • 22.6.18
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por José Ángel Vergara reflexionando acerca de "los ataques que recibe el Partido Socialista pleno tras pleno en las redes sociales". Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Una vez más durante un pleno importante, Juan Jiménez se dedica al minuto a compartir en Facebook las ocurrencias tergiversadas de la pareja de la alcaldesa y portavoz de IU El Viso. Sí, ese mismo que tiene la gallardía de decirle a los vecinos de Hueto El Tuno que es mentira lo que denuncian.

Sabemos que a palabras necias, odios sordos; y conociendo de quien viene más aún. Pero creo que el despropósito del concejal de Izquierda Unida auspiciado por el vocero de la alcaldesa está rebasando límites del juego político.

La difamación para Izquierda Unida sólo existe cuando se le dicen verdades a la cara, cuando les toca a otros les tocan las palmas y le dan juego en las redes sociales. Hipocresía y nada más.

Es curioso como el señor vocero obvia en todos los plenos a sus compañeros de gobierno, sí, aquél partido que el mismo dijo que escondía las siglas porque es un partido corrupto.

En una nueva sesión demagógica, volvió a pasar por alto palabras de Fernando Rueda. Casualmente, al vocero consorte se le olvidó comentar las palabras de Rueda sobre los refugiados, algo que podría subscribir el mismo Donald Trump. Ya sabemos que IU teme a Rueda, algo que está haciendo que el Ayuntamiento se haya vuelto de derechas.

Sabemos que IU tiene un problema con las redes sociales, ya que se llevan todo el santo día metidos en Facebook. El vicio es tal que no pueden parar ni en los plenos, y después pasa lo que pasa, que se pierden subvenciones, servicios y programas para el pueblo.

No estaría mal que el señor vocero o "Alvarito" como lo conocen en Pedrera aconsejara a su señora alcaldesa en estos temas, tan experto que es.

Sabemos que están jugando a la demagogia y al juego sucio en las redes sociales. Sabemos que tienen un problema grande con las redes sociales y no pueden dejar el vicio. Y sabemos que los visueños se merecen mucho más, se merecen un Ayuntamiento que mire por los ciudadanos.

Quedan muy pocos plenos, por lo que esperamos que por lo menos disimulen y dejen de difamar al Partido Socialista.

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de El Viso Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

JOSÉ ÁNGEL VERGARA

martes, 8 de mayo de 2018

  • 8.5.18
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca del "bucle" que vive El Viso del Alcor por parte del equipo de gobierno. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El Viso del Alcor, desde tiempo atrás, siempre estuvo en la vanguardia de iniciativas ciudadanas de organización y participación social. En los años pre-democráticos con la implantación de partidos políticos y sindicatos, junto a asociaciones culturales, juveniles y de economía social, que perduraron con notable éxito. En la actualidad y haciendo honor a este legado social, el municipio cuenta con un importante número de asociaciones y colectivos, representando un ancho espectro de fines, objetivos y ámbitos sociologicos del pueblo; defensa de la tradiciones locales, del legado histórico y artístico, ecologismo y patrimonio ambiental, colectivos por la igualdad de genero, deportivos, reparto de alimentos, cofrades y religiosos… Un inmenso capital social humano, que se complementa con trayectorias individuales que destacan de forma brillante en literatura, pintura, investigación, docencia, innovación y emprendimiento, profesionales liberales, oficios y desarrollo de productos.

Difícil entender que este potencial colectivo e individual, no encuentre canalización institucional en el gobierno municipal que permita dar un salto cualitativo en la vida cotidiana del municipio, generando un ecosistema de calidad e innovación, de emprendimiento social y empresarial. Generando sinergias de co-participación y compromiso en la gestión de los servicios públicos, con estas organizaciones con fines sociales, culturales, solidarios…..

La vida política y social de un municipio se conforma con la existencia, vitalidad y cohabitacion de sus actores políticos (partidos políticos) y sociales (colectivos vecinales, asociaciones ciudadanas, agrupaciones profesionales, comunidades religiosas, …..) No obstante, el factor principal de dinamización social de un territorio pasa por la acción institucional, sus proyectos, programas y propuestas, que movilicen, promuevan, doten y faciliten recursos que permitan el cumplimiento de sus fines a los actores sociales, en definitiva que permitan la participación real de la sociedad civil.

Igual que en la teoría del eterno retorno de Nietzsche, popularizada en el cine como el Día de la Marmota (en España, por esa extraña tradición de cambiar los títulos de películas, fue titulada como Atrapado en el Tiempo), el gobierno municipal de El Viso del Alcor se encuentra inmerso en un estado de sopor e inepcia, en una especie de bucle del tiempo en el que todo se repite una y otra vez, día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año.

Mientras no muestran signos de enmienda y contrición, otros pueblos se suben al tren de la transformación digital, del empoderamiento de los ciudadanos, de la creación de infraestructuras que generan valor social y económico, de la sostenibilidad del entorno. Una simple comparación con ayuntamientos de la comarca nos muestra el nivel de hibernación en el que se encuentra El Viso. Y, todo ello a pesar que tanto Mairena como Carmona no cuentan con el importante tejido social, asociaciones y colectivos que se ha desarrollado en El Viso del Alcor.

Semanas atrás, en un acto político, el representante de una Asociación Cultural de defensa del Patrimonio Histórico y Cultural local, clamaba por dejar de ser “el pepito grillo” de la acción del gobierno y que la relación se basara en colaboración para el desarrollo de proyectos y no en dedicar todos sus escasos recursos humanos y técnicos a pleitear con el gobierno municipal por sus acciones u omisiones.

Un gobierno municipal que habla mucho y dice muy poco, sus ruedas de prensas protagonizan los informativos de los medios de comunicación locales, tv, radio, diarios escritos y digitales) mantiene una actitud de permanente procastinación y abuso de la dialéctica hasta el punto de convertirla en vana y estéril controversia, mientras un gran caudal de iniciativas, compromisos y voluntades, representadas por sus asociaciones y colectivos, se ven cercenadas por la negación e ineptitud de un gobierno nimio y vacuo.

Tiempo queda para rectificar y trabajar con y para la sociedad civil de El Viso del Alcor, más allá de pregones y exaltaciones.

GUILLERMO JIMÉNEZ



NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de El Viso Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

lunes, 16 de abril de 2018

  • 16.4.18
El Viso Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Guillermo Jiménez reflexionando acerca de por qué hay personas "incompetentes" que ocupan cargos públicos y las distintas explicaciones a esta situación. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



“La mediocridad cumple una función social, porque, al dificultar el cambio, mantiene la estabilidad.” Leyendo esta frase en un ensayo sociológico, me surge la necesidad de reflexionar sobre un curioso fenómeno: si hay gente tan valida en la sociedad, ¿por qué hay tanta persona incompetente en el gobierno de las instituciones?

La mediocridad de la clase política suele considerarse un hecho empírico en cualquier tertulia de bar, reunión o debate sobre actualidad en redes sociales. Y ya decía Aristóteles que suele haber algo de cierto en todo lugar común. Bourdieu y Freeman, científicos sociales, facilitan algunas claves que permiten explicarlo. Por supuesto, hay personas brillantes en política, hay personas altruistas e incorruptibles. Lo que Bourdieu y Freeman permiten es explicar como las estructuras facilitan el progreso y ascenso de un determinado tipo de persona; el mediocre.

“ Todos los políticos son iguales” o “la política, para quien vive de ella”. No son más que sentimientos exteriorizados de la ciudadanía ante los dos grandes males que aquejan a la democracia; la corrupción/clientelismo y la mediocridad de quienes se encargan de los asuntos públicos en cualquier administración.

La primera son todos aquellas personas que llegan a la política para servirse de ella, en el corto, medio o largo plazo. La segunda, en cuanto aquellos que llegan a la política pero no presentan mínimos de competencias y habilidades para ello.

La mediocridad es la incapacidad de distinguir, anhelar y respetar la excelencia. Como cualquier cualidad o rasgo humano se presenta de forma gradual. El primer grado es el simple, que ni le importa ni la entiende, y es feliz con la satisfacción de sus necesidades básicas. El segundo es el fatuo, que quiere ser excelente, aunque no entiende en qué consiste, por lo que sólo puede imitar, copiar o fingir. No es lesivo, aunque, si tiene un puesto relevante , puede atosigar a los demás con exigencias que sólo pretenden dar la impresión de que está haciendo algo importante. El tercero y más peligroso, es el mediocre inoperante activo, pérfido e incapaz de crear nada válido, pero que desprecia e intenta eliminar y obstaculizar a todo aquél que muestre algún rasgo de excelencia.

Esta tipología de mediocre suele ir acompañada de un sesgo cognitivo, que relaciona la estupidez y la vanidad, descrita como efecto Dunning-Kruger, según el cual las personas con escaso nivel intelectual y competencial tienden sistemáticamente a pensar que saben más de lo que saben y a considerarse más inteligentes y capaces de lo que son. El fenómeno fue estudiado por Justin Krugger y David Dunning, psicólogos de la Universidad de Cornell en Nueva York, y publicado en 1999 en “The Journal of Personality and Social Psychology. Se basa en los siguientes principios:

• Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades.
• Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.

Pierre Bourdieu considera que las personas que representan a la ciudadanía, cargos públicos, se preocupan más por seducir a su partido que a la ciudadanía que les eligió. El poder de los partidos políticos en las democracias representativas es inmenso, y según él, es la estructura de los partidos la que genera el triunfo de un determinado tipo de personaje político. Según Bourdieu, quienes prevalecen en los partidos son los que lo dan todo por el partido. Son aquellos que no tienen nada fuera del partido, que han consagrado su vida por el partido y han organizado su vida en torno a este.

Por tanto, se produce una simbiosis estructural entre los aparatos políticos y algunas categorías de personas, que son aquellas que no poseen muchas habilidades que resulte provechoso de poseer. Los partidos recompensan a la gente más “fiable”. Junto a esta cualidad, premian a quienes tienen tiempo y paciencia para soportar los largos horarios de “sesiones de partido”. Esto es lo que Bourdieu denomina “efecto oficina”. La oficina es una organización permanente que se va reforzando con el tiempo y reemplazando a los originarios mecanismos de participación del partido. Esta “oficina” tiende a concentrar y monopolizar el poder, a convocar las asambleas, reuniones y sesiones de trabajo, reduciendo la función de las personas asistentes a las asambleas a ratificar las decisiones de “la oficina” y a consagrar la representatividad de “la oficina.”

De forma escalada y progresiva, el número de participantes a las asambleas se reduce y los cargos asentados, “la oficina”, reprochan a los miembros ordinarios su limitada contribución, les inculpan de absentismo, sin ver que es la consecuencia de la concentración del poder en sus manos. Estos “políticos de partido” permanentes se transforman en profesionales de la adulteración de toda posición que pudiera crearles problemas, como la confrontación con los miembros ordinarios del partido, sus representados. Por eso las personas dedicadas a la política de forma permanente adquieren la habilidad de manipular las asambleas generales, de transformar los votos en aclamaciones, etc. Hay puestos y cargos de responsabilidad y ellos los asumen, no se sienten culpables de haber servido a sus intereses porque creen que lo hacen por el bien del partido.

La alienación de la política no se percibe y al contrario, es la visión del poder la que se ha impuesto, de modo que se echa la culpa a quienes no quieren participar en el juego de la política. Se ha interiorizado tan fuertemente la bondad del sistema representativo que no votar, o criticar la estructura “democrática”, se considera una falta.

Las aportaciones de Bourdieu permiten meditar sobre el modo por el cual se forman unas élites en el interior de los partidos políticos, pero también en cualquier otra organización bajo el principio de representación. Según el sociólogo, estas élites están formadas por personas mediocres convencidas de merecer la posición jerárquica que disfrutan, por el mero hecho de ser quienes lo dan todo por el partido, son “hipermilitantes”, mientras el resto de miembros del partido son, a su criterio, personas que no se “mojan” lo suficiente.

Freeman afirma que las élites por lo general no son grupos de conspiración, a diferencia del modo en que se perciben. En escasas ocasiones un grupo pequeño se confabula con el propósito de apoderarse de otro grupo mayor para sus objetivos. Las élites no son nada más y nada menos que grupos de amistades que, circunstancialmente, participan en la misma actividad política. La coincidencia de estos dos hechos es lo que genera una élite en un grupo determinado y también lo que hace tan difícil romper.

Son estructuras informales que responden a las buenas relaciones que se dan entre determinadas personas, que se escuchan más atentamente y se interrumpen menos, que repiten los puntos de vista u opiniones de las otras y si hay conflicto ceden más facilmente, tienden a ignorar o a enfrentarse a la gente externa, cuyo beneplácito no es imprescindible para la toma de decisiones. El grupo dirigente son a quienes se les debe consultar para tomar una decisión, pues de ellas depende su aprobación.

Algunos grupos pueden tener más de una red informal de comunicación. Cuando solo hay una red de este tipo, esta se convierte en la élite del grupo sin estructura independientemente de que sus miembros quieran ser o no elitistas. En un grupo coexisten normalmente dos o más redes de amistades que compiten entre sí por el poder formal.

Freeman apunta que todas los partidos y organizaciones políticas se dotan de guías y procesos no escritos que limitan el acceso a la élite, a aquellas personas que tengan ciertas características específicas conformes y coincidentes con el resto de personas de la élite.

Por tanto los prerrequisitos habituales para formar parte de las élites informales tienen relación con la clase social, la personalidad y la disposición de tiempo. No incluyen la competencia, el compromiso con unas ideas políticas, el talento o la potencial contribución a la causa. Los criterios necesarios para cualquier organización política son los mismos que se emplean para establecer una amistad. Por eso es natural que la gente que posee características que se salen de la normalidad (la normalidad según el criterio de la élite política) sean excluidas.

Estas estructuras informales se retroalimentan mediante el paulatino “alistamiento” de nueva gente que encaje con las características de la élite. Todos estos procedimientos llevan su tiempo, de modo que si las ocupaciones profesionales requieren gran dedicación o se tiene alguna obligación similar es normalmente imposible llegar a ser parte de la élite, simplemente porque no hay suficientes horas para asistir a todas las reuniones y cultivar las relaciones personales necesarias para adquirir e influir en las decisiones.

Freeman afirma que, como estas élites son informales, es muy difícil limitarlas, de modo que su poder se vuelve arbitrario y caprichoso. Cuando se escucha a alguien es porque cae bien y no porque diga cosas significativas. Freeman advierte que el problema de la formación de élites es que responde a criterios irracionales tales como la semejanza con los miembros de la élite ya consagrada o la disponibilidad de tiempo para la militancia, y no a criterios racionales como la calidad de la potencial aportación a la actividad política.

Recurro a Jacques Rancière para finalizar esta reflexión sobre la promoción y fomento de la mediocridad por parte de los partidos y organizaciones políticas. El filosofo francés considera que la actividad política se fundamenta en una división de los espacios y de los tiempos, sostiene su tesis aludiendo al pensamiento de Platón, que afirma que los artesanos no pueden ocuparse de la política porque no tienen el tiempo para dedicarse a otra cosa que no sea su trabajo. Esta división de espacios y tiempos muestra quien puede tomar parte en lo común en función de lo que hace, del tiempo y del espacio en los que desempeña dicha actividad.

Así pues, tener tal o cual “ocupación” o “perfil” define las competencias o incompetencias con respecto a la política. Tener una ocupación y/o característica determina el hecho de ser o no visible en un espacio, de estar dotado de la palabra, etc. Hay personas que quedan excluidas de la política porque están excluidas del ámbito de lo visible (pensemos en quienes cuidan de personas dependientes o bebés, en quienes tienen largas jornadas de trabajo o en quienes por motivos de prejuicios raciales o de otra índole son sistemáticamente excluidos de la sociedad).

Los partidos políticos, y también las asambleas de militantes de los movimientos sociales, incentivan dinámicas de inclusión y exclusión. Forman élites, instauran líderes, y excluyen a otras personas del ámbito de la acción política. Quien no puede ser militante (a veces “hipermilitante”), queda fuera de la política. Y quien tiene las características necesarias para su aceptación como “hipermilitante” tiene muchos puntos para acceder al poder. Sin que la mediocridad sea un obstáculo.

Si los partidos políticos entre sus funciones sociales cuentan con la selección de lideres para el ejercicio del gobierno de las administraciones y representación popular; tenemos la respuesta a la pregunta de ¿por qué hay tanta persona incompetente en el gobierno de las instituciones?

GUILLERMO JIMÉNEZ
FOTOGRAFÍA: JRMORA.COM



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